Por Armando Valladares
(En primicia para El Nuevo Acción)
En días recientes denuncié el número de contratos a personas afines al gobierno
de Cuba que la administración de TV y Radio Martí ha utilizado para sustituir a
los genuinos empleados de esa institución. Hoy voy a hablar de la programación
y dejo que los lectores lleguen a sus propias conclusiones sobre el giro en la
política de esta emisora federal, su línea editorial y el propósito con el que
fue fundada. Lo que no quiero dejar de recalcar es que eso se está haciendo con
el dinero de los contribuyentes: con su dinero amigo lector.
Radio y Televisión Martí fueron creadas con el propósito de llevar noticias e
información al pueblo de Cuba. Esta información consistía en eventos
internacionales y domésticos que el gobierno de Cuba censuraba al público y no
permitía que la prensa publicara. Gracias a la labor en equipo de los
periodistas de esta emisora y de la prensa independiente en la isla, el pueblo
de Cuba fue testigo a través de las ondas radiales y en menor medida de
televisión, de la caída del muro de Berlín en 1989 y del Maleconazo en la
Habana en 1994, entre muchas otras noticias. La credibilidad siempre fue la
carta de presentación de Radio y Televisión Martí, que nunca se dejaron
arrastrar por las corrientes mercantiles de las emisoras comerciales negándose a
hacerse eco de rumores y solo transmitiendo información confirmada. Por eso la
audiencia en Cuba confiaba Radio y TV Martí, en sus reporteros y corresponsales
y sabía que una noticia no era cierta hasta que no saliera por esas emisoras.
Pero no solo había noticias en Radio y TV Martí. La programación incluía
programas informativos en los que se les daba a la audiencia información sobre
la política migratoria de Estados Unidos, se les notificaba de parientes que
acababan de llegar al exilio, se le mostraban aspectos de la vida en Estados
Unidos, se les notificaba de los adelantos en ciencia y tecnología a los que
ellos no tenían acceso y se les entretenía con entrevistas y conciertos de
artistas que estaba censurados en Cuba. En fin: eran una emisora de servicio
público cuyo propósito no era competir con otros medios de comunicación en
Estados Unidos o en el extranjero. De hecho, Radio y TV Martí no transmitían en
territorio norteamericano porque se consideraba una competencia desleal y un
foro para el presidente de turno si el gobierno usaba los recursos a su
disposición (el dinero de los contribuyentes) para competir con la empresa
privada o hacer campaña política contra la oposición.

En años recientes, y coincidiendo con el despido ilegal de unos veinte empleados,
la dirección de Radio y TV Martí, ha dado un giro de 180 grados a su
programación y ha comenzado a transmitir en territorio norteamericano. Empeñada
en convertir a Radio y TV Martí en una estación comercial, (no olviden, con el
dinero suyo y el mío) la gerencia tiene al timonel a Carlos García Pérez
(foto)
un cubano-puertorriqueño obnubilado por el mundo de la farándula, que con mano
de hierro ha implantado los siguientes cambios:
1.ELIMINA LOS PROGRAMAS DE DENUNCIAS-Todos los programas de corte político y
línea dura (aquellos que hablaban directamente con la oposición en Cuba, que
promovían los derechos humanos, los derechos civiles y la libertad de expresión
y que tenían de invitados regulares a figuras representativas de la lucha anti-Castrista,
como Huber Matos, quien con regularidad contaba de primera mano, anécdotas
sobre el oportunismo y la crueldad de los hermanos Castro y el Che Guevara entre
otros ), fueron eliminados y los reporteros que conducían esos programas fueron
despedidos o arrinconados. Los programas pilares de la programación de Radio
Martí han sido eliminados: “Militares y Democracia”, con el comandante del
ejército rebelde Huber Matos, “Panorama”, moderado por Pedro Corzo, “Revista
informativa de las 4:30”, moderado por José Albertini, “Sin Fronteras”, moderado
por Juana Isa, “Sin Censores Ni Censura”, moderado por Rolando Cartaya y en días
recientes amenazó con quitar del aire el programa del periodista Jorge Jáuregui,
el último bastión de denuncia de línea dura de la programación de Radio Martí.
Estos periodistas y conductores por años han establecido contactos y lazos con
sus respectivas audiencias en Cuba y el público se identificaba con el estilo
particular de cada uno y el mensaje que sin falta llevaban a través de las ondas
radiales.
2. AMORDAZA A LOS PERIODISTAS- Acto seguido la gerencia pasó una circular
instruyendo a los empleados y a sus invitados a no utilizar el término “policía
política”. La gerencia prohibió, terminantemente hablar negativamente de los
hermanos Castro y citar por sus nombres a los medios de prensa de Cuba, alegando
que eso era parte del pasado (muy parecido al mensaje que dio Pablo Milanés en
su entrevista a TV Martí) y el que no acató la orden fue castigado, censurado, y
silenciado. La gerencia hace efectivo el castigo, la censura y el silencio
eliminando contratos y sacando del aire a locutores y periodistas, colaboradores
y empleados. En otras palabras: te cierran como en Cuba y más nunca nadie ve tu
imagen o escucha tu voz o tu nombre porque a los demás el miedo les impide
volverte a mencionar en el aire. Les incluyo copia del memorando.
3. HACE “DESAPARECER” A LA PRENSA INDEPENDIENTE Y LA DISIDENCIA La nueva
modalidad de García Pérez es silenciar a los periodistas independientes y a los
disidentes modificando sus verdaderos nombres y editando las noticias que envían,
publicándolas en segmentos fragmentados bajo diferentes seudónimos. La gerencia
explica que es una forma de brindarles protección a los miembros de la prensa
independiente pero esta decisión pudiera tener un efecto contraproducente. En
realidad, estos periodistas y disidentes se han labrado un nombre en Cuba por
sus reportajes de denuncia y son harto conocidos por el gobierno y por el
público. Identificárseles con un seudónimo o un nombre sin apellido como “el
ciudadano Pedro o José es “hacerles desaparecer” del ojo público. Una noticia
sin autor carece de credibilidad y corre el peligro de convertirse en rumor.
Omitir las voces y los nombres de los corresponsales de Radio Martí en Cuba es
una manera silenciar a la prensa independiente…de quitarles el mérito, de
robarles su identidad.
4. SILENCIA LAS QUEJAS EN CUBA: A principios de diciembre en una entrevista de
Humberto Cortina en el programa “La cortina de Miami” el director de TV y Radio
Martí dijo de forma velada que el objetivo de Radio Martí ahora era entrevistar
al “cubano de la calle”. Efectivamente, ahora se enfocan en entrevistar gente
de la calle siempre y cuando no se quejen de la situación en Cuba o hagan algún
comentario en contra del régimen. Cada vez que un “cubano de la calle” hace un
llamado de atención hacia un acto de violencia o expone un punto serio sobre la
escasez, trivializan la queja o le cortan la llamada. Les invito a ver el
programa de la rifa de motos eléctricas (motos que compraron con su dinero amigo
lector y con el mío) que salió al aire el 6 de enero del 2012 para que lo
corroboren.
5. CENSURA LA INFORMACION NEGATIVA AL REGIMEN- Dejó caer García en el mismo
programa (como quien no quiere la cosa) que ahora TV y Radio Martí se centran en
noticias de la isla que no sean de política porque, según dijo textualmente, “a
los cubanos no les interesa la política”. En otras palabras: ya el cubano no se
va a enterar de actos de repudio, asedio policiaco, la violencia en las calles
porque el director de TV y Radio Martí decidió que al pueblo de Cuba no le
interesa saber lo que está pasando en Cuba. ¿No se da cuenta este señor de que
desde hace más de cincuenta años hay censura en la isla y que la prensa del país
no publica lo que está pasando en Cuba? TV y Radio Martí fueron creados
precisamente para informar al cubano de los eventos dentro y fuera de Cuba que
no pasan la censura del régimen. Cuando de prensa se trata: omitir es engañar.
6. PRIVATIZACION CON FONDOS FEDERALES-En el mismo programa García Pérez
explicaba orgulloso cómo Radio y TV Martí aspiraban a unos premios Emmy. ¿Desde
cuándo el gobierno Federal sale a hacerle la competencia (con el dinero de los
contribuyentes: el suyo amigo lector y el mío) a las compañías privadas? De
hecho, hace poco su administración circuló un memorando en el que hablaba de
“posicionar la marca de Radio y TV Martí” y utilizaba términos de publicidad y
mercadeo para referirse a las emisoras del gobierno como si de una caja de Corn
Flakes se tratara.
7. BAILE, BOTELLA Y BARAJA: El 4 de agosto del 2012 la gerencia de Radio y TV
Martí transmitió una entrevista con una actriz pornográfica. El programa en
cuestión, aparte de haber sido una pésima entrevista en términos informativos,
fue prácticamente una invitación a las jóvenes cubanas a considerar la
pornografía como una opción viable hacia la independencia económica. Los
moderadores (personas contratadas para suplantar a los profesionales que sí son
empleados federales) no dejaron de promocionar el oficio de profesional del sexo
a lo largo de toda la conversación. Tristemente, la actriz porno mostró con sus
respuestas más cordura y más sentido común que los conductores del programa que
llegaron a preguntarle a la artista del desnudo cómo podían comunicarse con ella
las muchachas que en Cuba tuvieran interés en seguir sus pasos. Mientras, los
conductores de otros programas han recibido instrucciones de poner énfasis
desmedido en temas de sexo, impartiéndole un toque cuasi picaresco a asuntos que
en otros tiempos, cuando pertinentes, se discutían desde un ángulo informativo,
respetuoso y serio.

El 28 de enero del 2012 TV Martí sacó al aire el documental “El ojo del canario”,
que casualmente estaba transmitiendo en sintonía la televisión cubana. Es
oportuno señalar que éste no es un caso aislado: Radio y TV Martí están
constantemente reproduciendo programas del régimen comunista cubano y
promocionando las carreras de los artistas oficiales del régimen. Pongo como
ejemplo la entrevista a la cantante Haila María Monpíe
(foto de la izquierda),
una de las intérpretes de “En cada cuadra un comité” y la entrevista con Pablo
Milanés. En esta última la reportera (otra de las personas que ha tomado el
puesto de los empleados federales) dice textualmente: “Es irónico que tanta
gente que se ha Ido en busca de libertad ahora esté intentando censurar. Cuando
tu escuchas esto, ¿Qué pasa por tu mente Pablo?” Lo que es irónico y hasta
vergonzoso es la ignorancia y falta de preparación (por llamarlo de alguna
forma) que tiene esta señora, cuyo salario también pagamos usted y yo amigo
lector.
Y ya que estamos enfocándonos en las personas que han desplazado a los empleados
federales en Radio y TV Martí, no quiero pasar por alto a Juan Juan Almeida el
hijo de Juan Almeida, contratado y auspiciado por la administración de Carlos
García.
El 6 de enero del 2012 la gerencia de Radio y TV Martí dio al traste con la poca
credibilidad que le quedaba, cuando en un mal contenido alarde de benevolencia
Carlos García ordenó rifar seis de motos eléctricas entre su audiencia y anunció
que a lo largo del año iba a rifar muchas cosas más. Los conductores del
programa inclusive invitaron a la audiencia en varias ocasiones a sugerir qué
artículos les interesaban para incluirlos entre los obsequios, asegurando que
los agraciados recibirían sus premios en la puerta de sus casas (en lo que, de
materializarse, sería una flagrante violación al embargo, utilizando
naturalmente el dinero de los contribuyentes). Por supuesto, las motos nunca
llegaron a Cuba y los agraciados se quedaron esperando pero los detalles sobre
este asunto los voy a dejar para otro próximo artículo.
8. PROMOCIONA NEGOCIOS DEL GOBIERNO CUBANO- Naturalmente, todo hace sentido
cuando uno sintoniza el programa “El Revoltillo” en el que se venden todo tipo
de servicios. El segmento está auspiciado por un restaurante en Cuba del que son
codueños una francesa y el gobierno cubano.
Así que con los fondos del gobierno norteamericano (o sea, su dinero y el mío
amigo lector) la administración de Radio y TV Martí le hace la publicidad a un
negocio del gobierno cubano. Por supuesto, es “incómodo” ofrecer servicios de
masajes, píldoras para adelgazar, cafeteras para cappuccino y una buena cena en
un restaurante en un país en crisis, mientras el resto de la programación
informa de todo tipo de calamidades. Tal vez por eso la gerencia de Radio y TV
Martí está determinada ahora a “suavizar” el mensaje. La política de “aquí no
ha pasado nada” siempre da resultado cuando se trata de mercadear un producto (aunque
los fondos para el mercadeo sean el dinero suyo y el mío).
9. DESMANTELA LA BIBLIOTECA-La biblioteca, que desde 1985 abastece con sus
recursos y enriquece la programación de Radio y TV Martí fue desmantelada. Es de
todos conocido que a los que usan la censura, la literatura les resulta un
inconveniente para mandar.
10. INTIMIDA A LOS EMPLEADOS- A menos de un mes de haber asumido su puesto de
director, Carlos García envió una circular a los empleados advirtiéndoles sobre
la ley de confidencialidad de los empleados federales. En lo que lleva en el
cargo García Pérez ha hecho circular el memorando unas cuatro veces. Los
empleados federales de Radio y TV Martí tienen pleno conocimiento de cuáles son
sus responsabilidades para con el gobierno y están al tanto de las reglas de
confidencialidad. El hecho de circular este memorando una y otra vez es, según
los empleados, una manera de intimidar.
RESUMEN ¿Si quitan de la programación toda la información que está censurada
para el pueblo de Cuba, si eliminan las voces y la presencia de la disidencia,
si no hay ninguna noticia sobre la verdadera situación del país, si re
transmiten los conciertos, películas y documentales que la televisión cubana
presenta a su audiencia, entonces qué sentido tiene para un cubano de la isla
captar la señal de radio en onda corta y arriesgarse viendo TV Martí para
toparse con los mismos programas que le ofrece el régimen de la Habana? ¿Con
qué intención la administración de Carlos García trata de minar la efectividad
de lo que fue el principal vehículo de información libre a Cuba?
Vía nuevoacción.com