¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

lunes, enero 21, 2013

PENSAMIENTOS IMPERIALES DEL REGIMEN: EL CONTROL DE LA NARRATIVA SOBRE CHINA

  
Xinhua, la agencia oficial de noticias China, y el anuncio electrónico en Times Square de Nueva York, agosto de 2011. (Stan Honda/AFP/Getty Images)

Uno esperaría, al asistir a una conferencia académica, encontrarse con un debate intelectual y un libre intercambio de ideas. Pero no sucede así en China. Christopher Ford, un intelectual del Instituto Hudson de Washington, informó recientemente después de asistir en noviembre a un simposio en China, organizado por la Sociedad de Ciencias Militares de China, que la experiencia fue "algo parecida a una sesión de autocrítica maoísta".

Publicó una crónica de 2.000 palabras sobre la experiencia, escrito en la cuidadosa prosa analítica propia del discurso académico, que documenta los intentos de los interlocutores chinos —afiliados al Ejército de Liberación Popular (ELP)— de que los participantes no chinos del foro acepten la narrativa oficial del partido sobre las intenciones estratégicas chinas.

Ford escribe, por ejemplo: "En lugar de adjudicarse o manejar proposiciones en competencia en un mundo pluralista, los participantes del ELP parecían entender que la prevención de conflictos internacionales y asegurar la futura 'confianza' apuntaba principalmente a evitar que las proposiciones en competencia sean concebidas en primer lugar —especialmente obteniendo la validación de otros sobre, y en acuerdo con, las propias declaraciones de China y su narrativa de sí misma en el mundo".

No es sólo en el enrarecido mundo de los simposios militares chinos donde el Partido Comunista Chino (PCCh) busca insertar sus puntos de vista y asegurarse de que las otras partes también los comuniquen. Hollywood también está bajo el extenso aparato de censura del régimen chino, según un detallado informe del New York Times del 15 de enero.

Los estudios y productores de cine ahora invitan a censores estatales chinos para que revisen sus obras y hagan ajustes según sea necesario, para así garantizar el acceso al mercado cinematográfico chino. La película, La Momia: La tumba del Emperador Dragón, encontró problemas por retratar a occidentales salvando a China. Otra película de 2010, Karate Kid, fue rechazada inicialmente porque incluía un villano chino.


Dinámicas paralelas que exploró Ford en la Conferencia militar

Encontró que los oradores del ELP, como requisito previo a la "confianza estratégica", exigían que Japón revisara su currícula escolar para que describiera "correctamente" los errores de Japón contra China, además de expulsar partidos de derecha de la esfera política.

Ford preguntó por qué esto no constituiría una 'interferencia' en los asuntos internos japoneses —una indeseada acusación elevada frecuentemente por los órganos del régimen chino contra Estados Unidos cuando se comenta sobre los abusos del Partido a los derechos humanos.

"Un reconocido general del ELP explicó que no era 'interferencia' en los 'asuntos internos' de otro Estado por Beijing el hacer demandas sobre cómo ven y describen otros Estados a China y su propia historia en la región de Asia-Pacífico", escribe Ford. "Porque estas cosas afectan a China".

Este «interés propietario» —como lo expresa Ford— del partido sobre la forma en la que la República Popular China (RPC) es discutida y entendida, es un "imperialismo conceptual" que ve como parte de los objetivos estratégicos del régimen "controlar el discurso mundial sobre China". Hacer que otros países acepten la narrativa oficial del partido "puede alimentar nuevamente su propia narrativa sobre la legitimidad en casa, y por lo tanto su continua monopolización del poder", escribe Ford.

Todo esto, entonces, "no fue una distracción autocomplaciente de la tarea en mano" de la conferencia, "sino el juego mismo".

Que el PCCh desee influir en lo que los demás piensan y dicen no es nuevo, según He Qinglian, un estudioso del aparato de propaganda del partido en Estados Unidos. Pero la presión internacional cada vez mayor que ha llegado con el auge económico de China está haciendo su implementación mucho más factible.

"Desde que asumió el poder, el sueño del Partido Comunista Chino ha sido que el país se convierta en una superpotencia, capaz de influir en el mundo entero", escribe, en un largo artículo explorando cómo el régimen compró extensa aceptación por todo el mundo a través de grupos de presión, incentivos económicos, y maquinaciones con poder mas "blando" en general.

La expansión de los brazos de propaganda estatales chinos en Estados Unidos frustró a algunos miembros del Congreso de ese país, quienes exigen que el régimen también otorgue libertad a los canales de medios estadounidenses en China. Xinhua, la agencia estatal de noticias, tiene presencia en Times Square, y la Televisión Central de China, el canal de televisión oficial del régimen, construyó una amplia oficina en Washington DC. Más de 811 periodistas chinos trabajan en Estados Unidos, según Rohrabacher

Entretanto, los periodistas estadounidenses que trabajan en China sufren acoso constante y la amenaza de la negación del visado. Voice of America, que sirve como el portavoz de Estados Unidos a China, sólo tiene dos periodistas en el país.

La congresista Dana Rohrabacher propuso el año pasado el Acta de reciprocidad de Medios como parte de un intento de forzar al régimen que permita entrar a China a periodistas estadounidenses patrocinados por el Gobierno. Toma un enfoque de represalia al problema con el que muchos no están de acuerdo, pero hay consenso de que Estados Unidos debe encontrar la manera de responder a las intromisiones del Partido-Estado chino.
Un precursor conceptual del análisis de Ford proviene del investigador australiano bibliófilo de China, Geremie Barmé, quien hizo un “intento preliminar" para dilucidar la idea de lo que él denomina Nueva Jerga Noticiosa de China.

En un típico ensayo discursivo sobre el tema, él escribe: "En su esencia, la Nueva Jerga Noticiosa de China fue y es utilizada por el Partido, sus órganos de propaganda, los medios y educadores para dar forma (y circunscribir) la forma en la que la gente se expresa en la esfera pública (y eventualmente privada) y para permitir que el partido-estado inculque su ideología mediante la implacable imposición verbal/escrita y la repetición".

Estos hábitos informan cómo las autoridades chinas tratan las opiniones de los extranjeros, como lo discute Peter Mattis, editor de China Brief en la Fundación Jamestown. "El problema con cómo Beijing plantea preocupaciones sobre el comportamiento chino, es que niega a los países extranjeros cualquier posición sobre la cual quejarse", escribió Mattis recientemente. "Este enfoque despectivo, combinado con que China pone la responsabilidad para mejorar las relaciones sobre los gobiernos extranjeros, no aparenta ser un esfuerzo de buena fe".

Otros investigadores preocupados con las ambiciones internacionales del régimen difieren ligeramente de Ford en que establecen una clara distinción entre la idea de una "Gran China" frente a la de un "Gran Partido", que es la amenaza. Richard Fisher, Jr., socio de Asuntos Militares de Asia del Centro de Estrategia y Evaluación Internacional usa esos términos para distinguir a China del Partido Comunista Chino, al reflexionar sobre qué debería preocuparle a los observadores especificamente.

"Si nuestro verdadero primer desafío es el Gran Partido, y no tanto la Gran China, entonces, esto requiere una respuesta que aproveche más nuestras duramente aprendidas lecciones cuando confrontamos al Partido Comunista Soviético", escribió en un correo electrónico, principalmente en el contexto de la capacidad creciente del ELP de proyectar el poder militar y las dudosas intenciones detrás del desarrollo de capacidades que parecen apuntar específicamente a objetivos militares norteamericanos.

"Controlar la narrativa" sobre la RPC es parte de la estrategia puente, dice Fisher.

"Se convierte en una justificación adicional para este nuevo concepto de Pax-Sinica, o 'estabilidad mundial al estilo chino'" dice Fisher. "Se controla la narrativa sobre China para preservar el rol del Partido. Se castiga a aquellos que se quejan y recompensa a aquellos que no".

Cuando controlar la narrativa no funciona, por supuesto, el Partido puede simplemente cerrar la discusión. Fisher nota el carácter relativamente poco común del análisis de Ford sobre el acorralamiento ideológico del ELP. "La respuesta china usual a quienes dicen la verdad sobre China es limitar los tipos de acceso que le permiten hacerlo con una visión interna especial", escribe Fisher.

Se le ha negado la visa a China desde 2004, después, en una conferencia patrocinada por el ELP en Guangdong, comparó desfavorablemente la estrategia militar del ELP hacia Taiwan con la sutileza y pericia del antiguo estratega chino Sun Tzu. "Esto causó un escándalo en el que una línea de oficiales del ELP apilaron denuncias a la política de EE.UU., la ferocidad, de lo que yo juzgo, resultó absurdo incluso a otros chinos en la sala, que no podían contener sus muecas de sonrisa".

Vía lagranepoca.com

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