¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

jueves, enero 10, 2013

¿LATINIZAR MIS ESCRITOS?

Por, Esteban Fernández
 
Llevo 45 años de presiones. Muchísima gente ha tratado infructuosamente de lograr que yo “latinice” mis artículos. No es mala intención, es simplemente producto de la firme creencia (y con toda lógica) que para lograr el éxito es necesario la solidaridad de los millones de latinoamericanos residentes en el área.
 
Y mi respuesta ha sido siempre, desde que era un joven: NO ME DA LA GANA. Esta es una columna cubana y para los cubanos. Y ASI YA CUMPLIMOS 45 AÑOS SIN CLAUDICAR.  
 
La teoría es que “Si usted pone un market, una farmacia, un restaurante, o cualquier tipo de negocio en California, y quiere vivir simplemente de una clientela cubana SE MUERE DE HAMBRE y va a la quiebra. Y eso puede ser cierto.  
 
Y entonces, de buena fe, muchos amigos (cientos a través de cuatro décadas) insisten “Chico, no uses palabras como guagua, ajiaco, quimbombó, le traquetea, porque la inmensa mayoría de los hispano parlantes no te entienden y pierdes miles y miles de lectores". Y mi respuesta invariable es la misma: “No me da la gana”.  
 
Creo que el primerito que le escuché esa teoría fue a un cubano llamado Tony Fernández Monteavaro quien me dijo hace muchísimos años: “Estebita ¿te acuerdas donde yo tenía que dormir cuando me dedicaba a dar BAILES CUBANOS exclusivos para los cubanos? En el sofá de La Prensa de Los Ángeles. Ahora doy fiestas en el Sport Arena para miles de latinos y vivo muy cómodo y hasta el Gran Combo de Puerto Rico me menciona en una canción”.  
 
Perfecto. Yo entiendo eso. Por eso es que usted ve que muchos cubanos en la televisión como Raúl de Molina, Lily Estefan, Cristina, etc. guataquean a los latinoamericanos y sobre todo a los mexicanos. O ¿no es cierto que en el programa del Gordo y la Flaca hacen miles de alardes congraciándose los 16 de Septiembre y los 5 de Mayo mientras a duras penas mencionan nuestra fiesta patria del 20 de Mayo? ¿No hicieron mas alardes de tristeza ante la muerte de Jenny Rivera que cuando murió nuestra Celia Cruz? 
 
O ¿usted no nota que actores cubanos como César Evora y Francisco Gattorno hacen tremendo esfuerzo “latinizando” su acento y ocultando la cubanía? Vaya, porque eso es lo que “vende”, eso es lo que todo el mundo quiere que hagan. No son ni capaces de decir “HALA” todos dicen “JALA”, y no se atreven ni a mencionar la palabra “coger” (porque eso es malo para muchos latinos) y se conforman con “agarrar”. Yo me enteré que Javier Romero era cubano como 5 años después de verlo en Sábado Gigante. Y no fue porque él lo dijo ni porque su acento lo delató. Yo juraba que era boricua.  
 
Y yo pregunto: Si hay tanta gente congraciándose con los hermanos latinoamericanos, si aquí los mexicanos tienen por más de medio siglo al periódico La Opinión a su servicio, si las estaciones de radio todas son de todos menos de los cubanos, si como les dije “los cubanos sólo pueden sobrevivir en la televisión guataqueándolos”, entonces ¿para qué necesitan de estas humildes lineas llenas de cubanía? 
 
Ah, pero modestia aparte: al final de la jornada La Nota Breve en el 20 de Mayo se ha mantenido, es quizás una de las columnas mas leídas en los Estados Unidos y en el extranjero, los cubanos me leen en California, en New York, en Miami, en Argentina gracias a Adri Bosch y en el mundo entero. Y lo más increíble del caso es que diariamente me llegan cartas de mexicanos, de venezolanos, de salvadoreños, de argentinos, de guatemaltecos, de chilenos, de peruanos que me leen y que dicen que “Han aprendido las cosas y las palabras cubanas gracias a esta columna”. Aleluya.
 
Y puedo decirles que hoy en día mi lector NÚMERO UNO no es cubano sino el ecuatoriano JOSÉ FREIRE quien dice que hasta las recorta y las pega en su refrigerador. Y dicho sea de paso: ¡Tampoco me americanizo! Porque no me da la gana ...

Vía nuevoacción.com

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