¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

miércoles, enero 02, 2013

INVADEN AGENTES DE CASTRO AL EXILIO

Por Luis González-Lalondry 
 
En los últimos años y en varios artículos, advertimos de la llegada a Miami de una oleada de peligrosos represores, quienes durante décadas estuvieron sirviendo al régimen comunista castrista de Fidel y Raúl Castro. Mucho antes que Heriberto Mederos (torturador Hospital Siquiátrico Mazorra) se instalara en Hialeah y fuera denunciado por los que sufrieron los electrochoques que este miserable les propinara, por órdenes de autoridades castristas del hospital, ya vivían escoltas que sirvieron al tirano, que le cuidaban la vida y sus millones y vigilaban los opositores, fiscales de tribunales de sangre, que enviaron al paredón y cárcel a miles de condenados, oficiales de contrainteligencia del régimen, con órdenes de vigilar actividades de las organizaciones de cubanos exiliados, miembros brigadas respuesta rápida, que pateaban y maltrataban a disidentes y familiares, represores profesionales que le propinaban golpizas a los presos políticos en Isla de Pinos, Kilo 8, Aguica, Taco-Taco, Boniato, Villa Marista, Combinado del Este y muchas cárceles del régimen totalitario.
 
Antes de ser descubierta la Red Avispa (espiaba instalaciones militares EUA, vigilaban organizaciones y líderes del exilio y cometía asesinato de pilotos y tripulantes de avionetas Hermanos al Rescate. Se paseaban por Calle Ocho connotados agentes del régimen tiránico de Fidel y Raúl Castro, hasta el Crnel Tony de la Guardia, quien planeaba y movía los peores asesinatos en Miami, como José Elías de la Torriente, Rolando Masferrer, Aldo Vera en Puerto Rico, se reunía en restaurantes con sus cómplices para llevar a cabo sus crímenes, todos con la autorización de Fidel Castro. Para vergüenza del exilio, había llegado a Miami, supuestamente después de haber desertado nadando la bahía de Caimanera pidiendo asilo en la Base Naval de Guantánamo, el tenebroso espía Juan Pablo Roque, quien trabajaba para la contrainteligencia del régimen de Castro y tenía órdenes específicas de eliminar a Jorge Mas Canosa y penetrar la Fundación Nacional Cubano Americana, que hasta le pagó la publicación de un libro contando su historia y deserción. El trabajo de Juan Pablo Roque fue magistral, se le atribuye haber eliminado a Jorge Mas, con quien desayunaba o almorzaba en ocasiones en sus oficinas y haberle provocado o inducido el cáncer terminal que lo llevó a la tumba, (misma enfermedad letal que le provocaron al Dr. Manuel Artime prisionero cuando el desembarco Bahía de Cochinos).
 
El tirano Fidel Castro no perdona y Jorge Mas Canosa, muerto el 24 Nov. 1997, líder puro, carismático, inteligente e influyente que hemos tenido en estos 54 años de lucha contra la satrapía que manda en Cuba, tenía que morir y nadie mejor que Juan Pablo Roque para ejecutar las órdenes de su patrón. De la misma forma moría el 18 Nov. 1997, el Dr. Manuel Artime, jefe civil de la Brigada de Asalto 2506 que desembarcó en Playa Girón y líder indiscutido de fuerzas cubanas en campamentos de Nicaragua y Costa Rica, cuando realizaban operaciones comandos que le asestaban duros golpes al régimen, como el famoso desembarco en Cabo Cruz, Oriente, la destrucción de industrias y centrales azucareros y el ataque a numerosos barcos mercantes que transportaban armas para las guerrillas en Centro y Suramérica. Los testigos de estas acciones, muchos de ellos viven todavía y han contado sus historias de heroísmo y patriotismo ejemplar.
 
De igual forma tenía que morir, en alevoso atentado, planeado por Tony de la Guardia, el que fuera jefe de acción y sabotaje del Mov. 26 Julio en La Habana y comandante al triunfo de la revolución, Aldo Vera, considerado traidor por Fidel Castro y asesinado el 25 de Octubre de 1976 por pistoleros de los Macheteros de Puerto Rico en San Juan, por órdenes directas del tirano, cuando realizaba actividades, según ellos, ‘contrarrevolucionarias’.
 
No es nada nuevo descubrir ahora la invasión de represores, agentes, espías y colaboradores del régimen castrista viviendo en Miami, entre sus propias víctimas, gracias al dinero de los contribuyentes, que pagan los propios exiliados cubanos. La nueva política de EUA no sólo le abre las puertas a estos represores, sino que viabiliza su residencia, con la excusa del contacto de pueblo a pueblo, amparados en la flexibilización del embargo y Ley de Ajuste Cubano, que solo sirve a los castristas, espías y represores. No es sólo el Crnel. Crescencio M. Rivero y su esposa la capitana del Minint, Juana Ferrer, ni de Luis Enrique Daniel Rodríguez, ni Jorge de Cárdenas Agostini, ni Pedro Delfín Piñón Martínez, capitán Seguridad del Estado, cuya complicidad con el régimen castrista está detallada en las páginas de Internet, como hemos denunciado en el pasado y hacemos ahora, hay cientos y miles de simpatizantes castristas que nacieron con la revolución, combatieron en Angola, pertenecieron a las milicias y la UJC (Unión Jóvenes Comunistas), al Partido Unido Revolución Socialista, fueron parte Policía Nacional Revolucionaria, integraron CDR (Comité Defensa Revolución), voluntarios Contrainteligencia, trabajaron para el Minint, Seguridad del Estado, violaron los derechos humanos y se prestaron denunciar amigos, conocidos e inclusive sus familiares, desafectos a la revolución y viven en Miami, Hialeah y el estado de la Florida.
 
Todos se acogieron a Ley Ajuste Cubano, se ganaron el ‘bombo’, viven en Hialeah, Fort Lauderdale, Naples, Fort Mayer, Tampa y Orlando y al año y un día vuelven cargados de ‘gusanos’ llenos de baratijas, televisores plasma, piezas de repuesto, pantalones y zapatos de marca, medicinas que paga Medicare, celulares para la familia y miles de dólares, para salvar la precaria economía del castrismo. La historia de represores, no es como lo pintan reporteros El Nuevo Herald y televisión local sobre los nuevos arribados. La capital del exilio ha sido invadida hace tiempo por culpables de crímenes de lesa humanidad y contra los derechos humanos en estos 54 años, cometidos por la tiranía en la isla y su avanzada en Miami (creciente en los últimos años), porque EUA le abrió las puertas con los viajes culturales, contacto pueblo a pueblo, las bondades y blandenguerías que permite la administración Obama.

Tenemos mala memoria, la historia se olvida con facilidad, como calificara el escritor Aldo Varoni en ‘Cuba: país de poca memoria’. La gente se olvida de Ricardo Morales Navarrete, alias, ‘El Mono’( foto de la izquierda), doble agente castrista y autor confeso de bomba que explotó en el avión Cubana de Aviación en Barbados, el 4 Nov. 1976, matando 76 personas, atentado por el que acusaron y años después, exoneraron en Venezuela al Dr. Orlando Bosch y Luis Posada Carriles. Fidel Castro ha plantado espías dondequiera, en campamentos de Guatemala, mientras se entrenaba la Brigada 2506 para el desembarco Bahía de Cochinos, Radio Martí, Hermanos al Rescate, Alfa 66, Fundación Cubano Americana, Pentágono (Ana Belén Montes), en Dep. de Estado. Yo diría que hasta en La Casa Blanca operan los agentes de Fidel y Raúl Castro. Los espías castristas, históricamente han plagado el exilio desde sus comienzos y hace unos años a esta parte, los represores del régimen han invadido el exilio, especialmente Miami, aprovechando la insensibilidad de los propios cubanos, la debilidad de EUA y la vulnerabilidad del sistema. Por eso no debemos extrañarnos que junto a la casa donde vivimos, donde trabajamos, donde compramos, donde almorzamos, en la iglesia donde rezamos, estén instalados esos miserables represores que como las ratas salen huyendo cuando el barco se hunde. Y lentamente, pero es verdad que el régimen de Fidel y Raúl Castro, poco a poco se está hundiendo.

Vía nuevoacción.com

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