Por, Armando Valladares-(en
primicia para Nuevo Acción)
Los empleados públicos se olvidan a veces que tienen una
responsabiliad con los ciudadanos que pagamos sus sueldos y sus desvaríos.
Algunos no comprenden que no hay nada personal cuando los que podemos escribir,
denunciamos lo que consideramos es un manejo inadecuado de nuestros dineros, de
nuestros impuestos. Hay funcionarios públicos que se imaginan que tienen a DIOS
agarrado por las barbas…!Qué equivocados están!
Algunos gastan de manera irresponsable y libertina los
dineros que el gobierno les confía, y asumen actitudes que nunca asumirían si se
tratara de su propio dinero.
Este es el caso de lo sucedido con las administraciones de
Radio y TV Martí.
Me asiste el derecho de denunciar lo que allí ocurre, primero
porque lo hacen con mi dinero y Segundo, porque cuando ninguno de esos
“jerarcas” que han manejado esa emisora como una hacienda privada, esos
comunistas reciclado, agentes encubiertos, agentes de influencia y simpatizantes
de la tiranía castrista sabían a ciencia cierta cual sería el futuro de Radio
Martí, yo acompañado por Frank Calzón, tocábamos a las puertas de Senadores y
Represenantes buscando apoyo para que se aprobara esa emisora.
Debo confesar que yo tampoco en aquellos años imaginé que
Radio Martí caería en manos advenedizas e irreponsables y que se utilizara para
satisfacer y alimentar intereses inconfesables, para empujar agendas personales,
para “embotellar” amigos y amigas, para pases de cuentas por discrepancies
políticas, para lograr favores sexuales y otras prácticas escandalosas e
inmorales.
Si esa caja de Pandora se destapa será para alquilar balcones,
caerán reputaciones estrepitosamente…Lo inteligente sería asegurar más y más la
tapa de esa caja, pero hacen todo lo contario. La prepotencia, el falso
orgullo y la soberbia de sus dirigentes, está acelerando la explosión
del escándalo.
En días recientes la administración de Carlos García Pérez
(foto de la izquierda), el actual director de Radio y TV Martí, apeló por
segunda vez el fallo de la jueza Suzanne Butler, que ordenó restituir en sus
puestos de trabajo y pagarles lo adeudado con carácter retroactivo a los
empleados que el ex director de Radio y TV Martí, Pedro Roig, despidió
injustificadamente a finales del 2009.
Una decena de empleados, considerados esenciales, fueron
despedidos arbitrariamente de Radio y TV Martí bajo la excusa de que no había ni
dinero ni contenido de trabajo. Los despedidos (reporteros, escritores,
locutores, camarógrafos, editores y artistas gráficos) ejercían funciones
fundamentales en ambas emisoras. Tan es así, que la Agencia se vio en la
obligación de traer a otras personas para ejecutar funciones que quedaron
vacantes porque la programación no podía mantener el ritmo de las transmisiones
y hasta los noticieron se vieron afectados por la carencia de personal
calificado y con experiencia.
En vez de reconocer su error y volver a contratar a los
despedidos, la administración de Pedro Roig contrató amigos de la
administración y les dio entrenamiento (los pocos empleados que quedaron
trabajando en el noticiero eran obligados a adiestrar a los nuevos) para que
ocuparan las plazas de los que fueron obligados a irse.
La anterior administracion no solo abrió nuevas plazas de
trabajo sino que trajo a los sustitutos asistentes para que les ayudaran a hacer
las funciones que por años los legítimos empleados habían realizado
individualmente. Además, subió el sueldo, promocionó y premió con bonos de
varios miles de dólares a cerca de veinte personas que pertenecían a su círculo
de amigos.
Las acciones de Roig (foto) costaron a los
contribuyentes millones de dólares pues el sindicato de empleados federales lo
denunció en Corte, demandó a la agencia y ganó el pleito.Y todo ese proceso se
pagó con el dinero de los contribuyentes.
Cuando el caso fue a arbitraje la jueza encontró que en la
plantilla de Radio y TV Martí había más personas trabajando después de los
despidos que antes y concluyó que el argumento de falta de fondos y de contenido
de trabajo había sido una excusa de Pedro Roig para tomar represalias.Ya esto lo
expliqué detalladamente en un articulo anterior, pero es bueno recordarlo.
La jueza ordenó restablecer a los empleados en sus puestos de
trabajo y pagarles el dinero adeudado por el tiempo que estuvieron desempleados.
Sin embargo, cuando la magistrada falló, ya la administración tenía un nuevo
director: Carlos García Pérez, de
Puerto Rico.
García Pérez con la excusa de que él tenía un noticiero que
sacar adelante inició una campaña de contrataciones que aún no ha terminado. En
lugar de mitigar el daño infligido a los despedidos y devolverlos a sus puestos
de trabajo, García Pérez ha duplicado la plantilla contratando reporteros,
camarógrafos, editores y artistas gráficos.
Para citar un par de ejemplos:
Pedro Roig despidió un artista gráfico porque supuestamente no había dinero ni
contenido de trabajo. Carlos García, que insiste en que no hay suficientes
fondos, tiene tres artistas gráficos en la nomina de O.C.B. Pedro Roig despidió
cuatro reporteros por las mismas razones. García Pérez ha contratado siete,
mientras argumenta, sin fundamento alguno ni veracidad, que no tiene dinero para
devolver a sus puestos de trabajo a los profesionales despedidos
injustificadamente.
El dinero que usó Roig y que ahora
usa García para emplear a sus
amigos, es más que el dinero que costaría a la agencia emplear a los
profesionales que originalmente trabajaban en Radio y TV Martí.
Después de perder el juicio en noviembre
del 2011, Carlos García pudo
haberle ahorrado dinero a la agencia (a los contribuyentes debo decir) y acatar
la orden de la jueza restableciendo a los empleados en sus puestos de trabajo.
Sin embargo, apeló y contrató gente de la calle (amigos) para ocupar los puestos
de los empleados legítimos. En Septiembre del 2012, perdió la apelación y ahora
en Noviembre apeló por segunda vez. Cada vez que apela, cada vez que prolonga el
proceso, acrecientan los gastos. Son miles y miles de dólares en el proceso de
apelación. Hagan ustedes la cuenta y calculen cuántos cientos de miles de
dólares se ha gastado la administración de Carlos García en apelaciones.
La jueza ordenó que a los empleados despedidos se les reponga
todo lo que se les debe, desde el día que fueron despedidos hasta que se les
restituya en sus posiciones. Los despidos ocurrieron a finales
del 2009 y cada día que pasa la
cifra se multiplica. Agregen a esto los viajes y los costos de abogados.
No apaguen sus calculadoras….sigan sumando.
¿Por qué si García tiene a su disposición profesionales
entrenados con más de diez años de experiencia trabajando para el gobierno
federal a su disposición, insiste en traer a TV Martí a gente de la calle?
Como respuesta a esta pregunta
García tiene argumenta que esto es un problema que ha heredado de la previa
administración y que no tiene nada que ver él.
Pero lo cierto es que si bien Pedro Roig creó el problema,
García pudo solucionarlo, pero lo ha perpetuado al contratar gente de la calle y
dilatar un proceso judicial que cuando llegue a su inevitable fin, costará
varios millones a nosotros, los contribuyentes. Muchos más de los que ya nos
están costando.
Tanto Roig
como García, ambos abogados
cuyos salarios (sigan sumando) sobrepasan los ciento treinta mil dólares al año,
son responsables de la hemorragia de dinero. García está ahora en posición de
detenerla pero prefiere hacerse el de la vista gorda y al igual que Roig, ocupa
su tiempo escribiendo editoriales denunciando las injusticias del gobierno de
Cuba. Se olvidan ambos que sus acciones han provocado muchísimo daño y dolor y
que en estos momentos muchos de estos empleados y sus hijos viven aquejados de
serias enfermedades sin poder recibir tratamiento porque no tienen seguro
médico.,y hundidos en la desesperación, por la soberbia y prepotencia e
insensibilidad de los que tienen en sus manos la solución de una injusticia.
Cuando veamos a estos
empleados del gobierno haciendo alarde en público de conciencia social, no
debemos olvidar la falta de compasión y el ensañamiento que han mostrado hacia
sus empleados y sus familiares, de su reticencia hacia el sistema judicial y de
la forma indolente que despilfarran nuestro dinero. De la misma manera que
denuncio que Radio Martí se ha convertido en un refugio seguro para reciclar
comunistas y elementos represores del castrismo, de la misma manera que hay
empleados de corcho que se mantienen por su habilidad de susurrar al oido del
director de turno,(que todo se sabe en este mundo) hay allí personas decentes y
honorables, que el susteno de sus familas depende de ese trabajo, al que tienen
que acudir día a día...A ellos mi admiración y respeto....y unas Navidades
Felices.
Vía nuevoacción.com