¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

lunes, noviembre 26, 2012

"MUCHOS APLAUSOS PERO NADA DE DEMOCRACIA", FORMULA ETERNA DE LOS CONGRESOS COMUNISTAS

Acuerdo inútil marca al Congreso del Partido Comunista Chino


Los ex líderes del Partido Comunista Chino se levantan y aplauden durante la ceremonia de clausura de su XVIII Congreso en Beijing el 14 de noviembre. Los nuevos miembros del Comité Permanente están lejos de los deseos del público, pero los deseos del público no estaban en consideración. (Lintao Zhang/Getty Images)

Las facciones que dominan el Partido Comunista Chino (PCCh) continúan sosteniéndose una a la otra en un agarre mortal, y un cauteloso equilibrio de poder tomó forma detrás de las altas paredes rojas del recinto de la dirección del partido en Zhongnanhai.

El 15 de noviembre, el pleno del 18º Congreso del PCCh dio a conocer los nombres del nuevo Comité Permanente del Buró Político.

Xi Jinping, como era de esperar, se convirtió en el próximo secretario general del Partido Comunista, y para sorpresa de algunos, presidente de la Comisión Militar Central y jefe de las Fuerzas Armadas, sucediendo a Hu Jintao en ambos puestos. Li Keqiang se convirtió en primer ministro, sucediendo a Wen Jiabao.

Los siete miembros del Comité Permanente son: Xi Jinping, Li Keqiang, Zhang Dejiang, Yu Zhengsheng, Liu Yunshan, Wang Qishan y Zhao Gaoli.

Los nuevos miembros del Comité Permanente están lejos de los deseos del público, pero los deseos del público no fueron considerados. Como resultado de este juego de altas apuestas, el poder militar está en manos de subordinados cercanos de Hu Jintao y Xi Jinping, mientras que el poder del Partido y el Estado tomó claramente el tinte de la facción de Jiang. Se redujeron las pretendidas fuerzas reformistas.

Esta disposición proporciona un equilibrio de poder en el PCCh, pero el equilibrio está condenado a ser de corta duración. Los motivos del conflicto permanecen a la vista y una gran tormenta se avecina.


Protegiendo al Partido

La situación actual tiene mucho que ver con el temperamento del saliente Jefe del Partido, Hu Jintao, así como con la desesperación de los miembros de la facción de Jiang. Un hombre diferente a Hu Jintao habría aprovechado la oportunidad que se le dio en febrero para resolver, de una vez por todas, su conflicto de una década con Jiang Zemin y poner su sello en China.

Después de que el ex policía de Chongqing Wang Lijun huyó al Consulado de Estados Unidos en Chengdu el 6 de febrero, Wang fue traído nuevamente a Beijing. Allí se reveló el plan de Bo Xilai, Zhou Yongkang y otros para retirar a Xi Jinping del poder en algún momento después del 18º Congreso del Partido.

Hu Jintao y Wen Jiabao empezaron a trabajar metódicamente, con pasos mesurados para desmantelar la facción de Jiang. Bo Xilai fue removido de sus cargos, luego sometido a los interrogatorios abusivos del Partido, conocidos como “shuanggui”, después comenzó el juicio, fue expulsado del Partido y entregado al Tribunal Penal. Los compinches de Bo en Chongqing fueron eliminados.

El zar de seguridad Zhou Yongkang fue marginado, su gente reemplazada en el Comité de Asuntos Políticos y Legales (CAPL) y se realizaron cambios institucionales al CAPL para limitar su poder. Zhou Yongkang tenía un asiento en el Comité Permanente, pero su sucesor como jefe del CAPL no lo tendrá.

Hu Jintao también cambió generales alrededor, asegurándose de que su gente estuviera en comandos claves. El poder de Hu alcanzó la cima antes el 18º Congreso del Partido. Controló los militares e incluso Jiang Zemin mismo estaba bajo su autoridad.

Pero después de asegurarse que tenía la sartén por el mango, en lugar de derribar finalmente a Zhou Yongkang y a Jiang Zemin y destruir la facción de Jiang, Hu retrocedió. Quería proteger al Partido, el Partido no podría sobrevivir una lucha hasta el final con Jiang.


‘La red se rompe‘

La facción de Jiang no podía permitirse tales precauciones.

La consigna para la resistencia de la facción de Jiang se la dio a Hu involuntariamente Wang Lijun cuando fue al Consulado de Estados Unidos en Chengdu el 7 de febrero. Dijo a la multitud que se había reunido, "el pez muere y la red se rompe", un dicho chino que pinta una imagen de destrucción simultánea.

La facción de Jiang teme a la extinción si no se mantiene en el poder. Sólo permaneciendo en el control de esta facción puede evitar tener que rendir cuentas de sus crímenes masivos contra la humanidad.

Este miedo dio lugar a las noticias que aparecieron en Bloomberg y el New York Times reclamando documentar la riqueza, de las familias de Xi Jinping y Wen Jiabao respectivamente. Todos los dirigentes del PCCh temen, con razón, la exposición de las enormes fortunas que hicieron los líderes. La mayor parte de China es todavía muy pobre, y el pueblo chino odia cómo la élite del PCCh se enriquece a costa del pueblo.

Zhou Yongkang dejó claro que el siguiente paso sería la publicación de información similar sobre la riqueza de Hu Jintao, Li Keqiang, Li Yuanchao y otros. Esto equivaldría a tirar la construcción del PCCh abajo con todas sus cabezas.


Acuerdo cerrado

El chantaje funcionaba. Con el fin de preservar al Partido, Hu Jintao sintió que no tenía más remedio que hacer un trato. Ningún miembro del CAPL estaría en el Comité Permanente del Politburó, pero tres individuos vinculados a Jiang avanzan: Zheng Dejiang, Liu Yuanshan, Zhang Gaoli. Tomarían lugares que originalmente eran para los miembros claves de la facción de Hu, incluyendo Wang Yang y Li Yuanchao, conocidos como reformadores.

Al mismo tiempo, con el fin de dar más libertad a Xi Jinping y Li Keqiang, Hu Jiantao decidió retirarse completamente con el fin de romper con la regla implícita que los veteranos que se retiren del Partido pueden interferir con el funcionamiento del país.

Jiang Zemin se retiró en 2004 y, sin embargo, se entrometió regularmente en los asuntos del Estado, siguiendo un precedente establecido por Deng Xiaoping. Hu Jintao podría haberse quedado como jefe de las Fuerzas Armadas durante dos años, pero decidió renunciar para con este precedente omitir cualquier autoridad.

Sin embargo, no importa cuán firmemente trató Hu Jintao de proteger el PCCh, a lo mejor, sólo puede lograr un equilibrio de corta duración. Durante mucho tiempo, el régimen comunista chino vivió una existencia precaria, pero ahora más que nunca.


Se desvanecen las ilusiones

No hay nadie en China que no haya sufrido bajo el PCCh. Éste causó la muerte de 80 millones de ciudadanos chinos, persiguió a varios cientos de millones de personas y cometió crímenes atroces. En la actualidad, persigue a 100 millones de practicantes de la disciplina espiritual Falun Gong.

Se espera que el PCCh pueda adoptar el estado de derecho que fue destrozado. La moral de la sociedad se desmorona. Las finanzas del Estado están en crisis.

El PCCh perdió apoyo popular: más de 125 millones de personas renunciaron al Partido y sus organizaciones afiliadas. El número de incidentes masivos —las protestas a gran escala o disturbios— continúan creciendo, con fuentes oficiales del Estado diciendo que hubo 80.000 de tales eventos en 2007. Fuentes no oficiales aseguran que el número anual de incidentes masivos es de más de 100.000.

En el centro de poder están los sujetos con intereses individuales, que no tienen la intención de hacer una reforma real. Sus intereses exclusivos producirán intensos conflictos con el pueblo. Además, los miembros de la facción de Jiang, que fueron anunciados por el Comité Permanente tienen muy mala reputación. Nombrarlos es una clase de insulto y equivale a declararle la guerra al pueblo chino. Continuarán los incidentes masivos y revueltas, con la gente abandonando el PCCh a un ritmo acelerado.

Mientras tanto, el equilibrio temporal alcanzado por Hu no hará nada para detener la lucha por el poder en los niveles más altos del Partido.

El poder militar controlado por la facción de Hu y Xi inevitablemente se enfrentará con el poder del Comité Permanente del Politburó. Los miembros de la facción de Jiang no estarán satisfechos con su porción de poder y exigirán más, siguen buscando su seguridad. Uno puede predecir no solamente que la reciente lucha continuará, sino que también será más grave.

El acuerdo de Hu tampoco hace nada para resolver los problemas fundamentales del PCCh: sus innumerables crímenes y la interminable información falsa y los secretos ocultos. El mes pasado los líderes del Partido temblaron por un informe detallado de la riqueza de la familia de Wen Jiabao. A continuación puede llegar información sobre los datos económicos falsos que el Partido utiliza para apuntalarse, o el público podrá conocer el verdadero alcance de la persecución de Falun Gong. O bien, puede salir la información acerca de las atrocidades en masa cometidas a través de la sustracción forzada de órganos a personas vivas.

Así que los esfuerzos de Hu para prolongar la vida del PCCh son inútiles.

El pueblo chino, sin embargo, ganó en un sentido con los esfuerzos de Hu. Al analizar los nuevos candidatos para el Comité Permanente del Politburó, el pueblo chino puede ver una vez más que todo lo que hace el PCCh es con el fin de proteger su poder. La esperanza y la ilusión de la reforma del Partido en sí se terminaron.

Mientras que el pueblo chino ve completamente a través del Partido Comunista Chino, ese fantasma comunista de Occidente que ha visitado la destrucción de los pueblos del mundo durante casi cien años se desintegrará y China tendrá una esperanza renovada.

Vía lagranepoca.com

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