¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

domingo, noviembre 25, 2012

MARCHAN LOS FRANCESES CONTRA EL FASCISMO ISLAMISTA


Por Caroline Alamanchère
Riposte Laique, Paris
http://ripostelaique.com/

Al comienzo éramos 500 pero muy pronto llegaron los refuerzos y terminamos siendo tres mil.

En efecto, por lo menos 2.500 patriotas fueron los que acudieron a esta marcha contra el fascismo islamista que todos esperábamos con impaciencia desde hace semanas. Ese número fue púdicamente minimizado por la AFP al hablar de "varias centenas", para hacerle creer al pueblo que no representábamos sino a nosotros mismos. Y no contentos con minimizar nuestra presencia, estos dhimmis sometidos creyeron, además, que debían evocar el proceso de Pierre Cassen y de Pascal Hilout omitiendo decir que ellos han apelado, y olvidando decir que ellos fueron acusados ​​del delito de intención, y que Pascal había sido acusado de ser “racista contra sí mismo”! Lo que muestra la incongruencia de tales ataques.

Cuando se trata de morder el dedo de quien señala la luna, los tontos abundan. Por supuesto, ellos olvidaron decir en qué consistía la preocupación de nuestra marcha: la sharia y la islamización de nuestro país y el evidente peligro para la democracia. ¿Cómo una ideología totalitaria que considera que la mujer vale dos veces menos que un hombre podría fundirse en nuestro modelo de sociedad que considera que la mujer es la igual del hombre? En estos momentos en que nos hablan de la igualdad en todas partes, ¿cómo es posible que esa desigualdad, la más evidente y la más grave, siga siendo la que menos le interesa a los bien-pensantes?

A pesar de la imbecilidad del periodismo, nos reunimos en la plaza Denfert-Rochereau con los corazones llenos de alegría y con nuestras banderas tricolores que agitamos sin complejo ante las numerosas cámaras de televisión, francesas y extranjeras. Curiosamente, a pesar del despliegue periodístico, las imágenes poco aparecieron al otro día en los medios de comunicación. En efecto, los medios estaban decepcionados de no haber podido filmar ninguna trifulca, ningún saludo nazi, ningún insulto, ningún grito racista, ningún gesto no apropiado, ninguna cruz gamada, ningún gesto de odio. Se encontraron con un montón de gente decente, tranquila, vestida normalmente y que clamaba con orgullo su amor por la Francia. Y eso no es bueno para las ventas. Los periodiqueros se habían precipitado allí por el sensacionalismo y para su gran decepción nadie les ofreció ese espectáculo. Debieron ponerse furiosos cuando vieron que habían perdido la jornada.

Eso nos importaba muy poco. Nuestro placer estaba en otra parte, en la multitud de banderas tricolores, en las consignas --una de las cuales nos hizo reir bastante, pues nadie en torno mio lograba pronunciar el final sin tartamudear--, en una alegría simple y emocionada de encontrarnos allí, todos juntos y unidos, a pesar de las diferencias de opinión, a veces muy grandes.

Había para todos los gustos, había republicanos, monárquicos, identitarios diversos, extranjeros, inmigrantes, frontistas, gaullistas, judíos, personas de izquierda, etc. Y hasta había un Anonimus.

Vinieron de todas partes de Francia: de Picardía, del País Vasco, de Bretaña, del Loiret, de Bouches du Rhone, de Poitou, de Lorraine, entre otros. Pero también vinieron de los Países Bajos, de Suiza, de Bélgica, de Estados Unidos y de otras partes. Así, bajo un cielo cubierto, todos comulgamos durante unas horas y defendimos con un mismo fervor nuestro amor por la libertad y expresamos nuestro rechazo a la sharia, pensando en aquellos que no pudieron unirse a nosotros, pero que estaban presentes de corazón.

Las consignas marcaron todo el recorrido de la marcha. Los que dirigían el cortejo daban el tono y la puntuación, con Pierre a la cabeza, nuestro director general. Uno de nuestros gritos era: "¡Ellos son sexistas, son racistas, son fascistas, fuera, fuera, los islamistas!" Y los que estaban al final de la manifestación escogieron su propio lema, gritando más o menos, “¡La sharia no pasará!". En algunos momentos entonábamos con todo el fervor de los resistentes nuestra ardiente y viril Marsellesa. 

Video:

Vía lanuevanación.com

No hay comentarios.: