¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

jueves, octubre 25, 2012

¡QUÉ SE FASTIDIEN LOS LATINOAMERICANOS!

Por Esteban Fernández 
 
Comienzo por decir que no me gustan los títulos largos pero debía ser ¡QUÉ SE FASTIDIEN LOS LATINOAMERICANOS QUE NO LES HAN HECHO  CASO A NUESTROS CONSEJOS! Y que conste que no me refiero a todos porque hay muchos latinos, como Adri Bosch en Argentina, que son tan anticastristas como nosotros. 
 
Recuerdo que hace muchos años fui junto al desaparecido Ángel Torres y su esposa Fina al teatro Los Pinos a ver una presentación del grupo venezolano que hacía por la televisión un magnífico programa llamado “Bienvenidos”... 
 
Al final del show nos entrevistamos con ellos y recuerdo lo molesto que se puso el principal de ellos, llamado Ernesto Cortéz,  cuando le recomendé que “Los venezolanos debían tener mucho cuidado no les fuera a pasar lo mismo que a nosotros!... 
 
Fue como si le hubiera dado un galletazo porque brincó airado y levantó la voz para decirme:  “¡Eso jamás nos va a pasar a nosotros en Venezuela!”  Prácticamente me dio a entender que “Ellos eran demasiado inteligentes para  coincidir en el mismo error que nosotros los cubanos”. Me sonreí y simplemente le contesté: “Oh, no se ponga bravo, fue simplemente una humilde sugerencia”, lo abandoné y me fui a hablar con “Beba” Rojas que estaba buenísima. Si hoy me encontrara con él, triste y acongojado  por la situación en su país,  le diría: “Fastidiate ahora, que te lo advertí”... 
 
Durante el primer gobierno “Sandinista” los cubanos  “nos tiramos de barriga” a favor de los Contras, los apoyamos, les enviamos dinero,  y hasta conozco de casos de compatriotas que se brindaron a combatir en ese “hermano” país. En la elección subsiguiente estuvimos ardientemente del lado de Violeta Barrios de Chamorro.  
 
Y les juro por lo más sagrado que esta anécdota es cierta y tengo muchos testigos. Además tengo que reconocer que fue una falta de respeto a una dama que debía ocultar. Nos entrevistamos con la Presidenta Chamorro y le pregunté: “Señora ¿Por qué no han roto relaciones con Castro?” Y me respondió: “Porque nos están dando mucha ayuda con médicos y maestros” y por primera vez en la historia universal fui tan atrevido de decirle a un Presidente electo: “¡No fastidies, chica!”...
 
Y después de todas nuestras tristes experiencias (que siempre tratamos de traspasarles a los nicas) volvieron a votar por Daniel Ortega, y ¿alguien considera que debemos compadecernos con ellos? No, mis amigos, la respuesta debe ser ¡Qué se fastidien!...Y de paso, que se jodan los peruanos  y todos los que han ignorado nuestras advertencias, experiencias, predicciones y nuestra solidaridad.  
 
Hace unas semanas muchos de mis compatriotas estuvieron muy interesados en las elecciones venezolanas, tanto como los mismos nativos de esa nación. Y yo, desde luego, estaba queriendo que perdiera Hugo Chávez pero simplemente porque aspiraba a que cesara la ayuda a Cuba. Por lo demás: "¡Qué se jeringuen!"... Y cuidado que quizás Henrique Capriles, como Violeta Barrios, hubiera seguido en contubernio con los Castro. 
 
Después de millares, quizás millones, de escritos, de discursos, de arengas y de súplicas nuestras, nos encontramos con montones y montones de hispanos que siguen adorando a  los hermanos Castro y a su tiranía. Con ellos, en la mayoría de los casos, hemos arado en el mar.
 
Después de la intervención artera del castrismo con el Che Guevara al frente, después que los cubanos libres participaron en su captura, los bolivianos fueron a las urnas y votaron por Evo Morales. Y ¿debemos compadecernos de ellos o desearles que sufran un poquito y se enteren lo que es cajita de dulce guayaba?
¿Saben ustedes a cuantos presidentes latinoamericanos les hemos pedido apoyo a través de 54 años para que ayuden a la causa de la liberación de Cuba y en el pasado para que nos brinden un territorio para entrenarnos? ¡A TODOS!  Y ninguno nos abrió las puertas de sus respectivos países. Hasta ese gran chileno llamado Augusto Pinochet, que tanto nosotros hemos admirado - y  se realizaron acciones peligrosas en su favor- al final de la jornada estuvo muy lejos de reciprocar nuestra defensa.
 
Y como colofón, muchos estamos enfrascados tratando de que Barack Obama no sea reelegido, porque tememos que los norteamericanos cometan el mismo error que han cometido los latinoamericanos.  Y a los Estados Unidos si es verdad que no podemos decirles ¡Qué se joroben! Por dos razones: Una, porque junto a ellos se perjudicarán nuestros hijos y nietos. Y dos, porque este es el último bastión y si se cae no hay para donde ir. 

Vía nuevoacción.com

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