¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

domingo, septiembre 30, 2012

SANTIAGO CARRILLO: LA SANGRE, LA MENTIRA, LA HISTORIA - I

 Por Diego trinidad, Ph.D
 
El martes 18 de septiembre del 2012, murió en Madrid, España, el despreciable asesino comunista Santiago Carrillo.  Murió en su cama.  Murió tranquilo.  Y lo peor, murió en su país natal como un hombre admirado y hasta querido por muchos.¡Que distinto a los miles de inocentes que murieron en Paracuellos del Jarama, en las afueras de Madrid, entre noviembre 6 y diciembre 4 de 1936, condenados a muerte por ese mismo Santiago Carrillo! Hay que leer los obituarios en la larga lista de periódicos “colaboradores” como The New York Times, The Guardian de Londres (escrito por el apologista mayor de la Izquierda en cuestiones de la Guerra Civil Española, el “historiador” británico Paul Preston, gran difamador de Franco) y hasta El País de Madrid, para darse cuenta hasta que punto la Izquierda Eterna trata—y logra—falsificar la historia.  En ninguno de los tres periódicos citados se menciona la responsabilidad de Carrillo por la muerte de tantos seres inocentes e indefensos.  Se menciona que fue acusado de tales crímenes por “franquistas” pero la abierta implicación es que tales acusaciones son falsas.  Ya veremos lo que muestra la evidencia histórica. 
 
Primero, algunos datos y hechos históricos. La Guerra Civil Española comenzó el 18 de julio de 1936 con el levantamiento de las tropas de Ultramar en Marruecos bajo el liderato del General Francisco Franco, quien se unió a la conspiración semanas antes.  El movimiento estaba dirigido por el General Emilio Mola, quien se levantó en el norte de España y rápidamente conquistó a Burgos, donde estaba basado, y la provincia de Guipúzcoa inicialmente.  El movimiento insurreccional fracasó en casi el resto de España, especialmente en las grandes ciudades de Barcelona, Valencia y Madrid.  Pero sorprendentemente triunfó, gracias a la osadía del General Gonzalo Queipo de Llano, en Sevilla—a pesar de que la provincia de Andalucía generalmente apoyaba al gobierno del Frente Popular.  Muchos pensamos que la Guerra comenzó en realidad en 1934, cuando casi todos los grupos de izquierda—los socialistas, los anarquistas y los comunistas—se rebelaron contra el legítimamente electo gobierno de centro-derecha de la República. Ese levantamiento fue derrotado, excepto por las varias semanas en que Asturias estuvo bajo el control de los mineros izquierdistas.  Pero por los próximos dos años, la Izquierda conspiró contra el gobierno republicano continuamente hasta que en las elecciones de febrero de 1936, una coalición de todas las izquierdas, incluyendo a los anarquistas, formaron el Frente Popular y, aunque perdieron por más de 700,000 votos contra las derechas y el centro, las turbas se lanzaron a las calles antes de que los votos fueran contaron y el pusilánime gobierno de Casares Quiroga le entregó el poder al Frente Popular. 

Santiago Carrillo nació en Gijón, Asturias en 1915 (foto con su esposa en la premier de la película "Che" en España).  Su padre Wenceslao fue desde joven un importante líder socialista y durante la dictadura del General Primo de Rivera (1923-1930) colaboró, junto con el principal líder socialista Francisco Largo Caballero con ese gobierno.  Su hijo Santiago también formó parte de las Juventudes Socialistas desde los 13 años y eventualmente llegó a ser su Secretario General.  Al comenzar la Guerra, Santiago estaba en París exiliado, Al regresar a España, a los pocos meses traicioneramente unió a las Juventudes Socialistas, de las cuales era todavía su líder, al pequeño Partido Comunista Español, a espaldas del Jefe del Partido Socialista Popular (PSOE) Largo Caballero.  
 
En noviembre de 1936, las fuerzas nacionalistas, ahora comandadas por el General Franco, estaban a las puertas de Madrid. El 6 de noviembre es nombrado Santiago Carrillo, con solo 21 años, como Consejero de Orden Público en Madrid.  Esa misma noche, comienza la tragedia de Paracuellos del Jarama y las grandes “sacas” de las cárceles de Madrid, sobre todo la más grande, la Cárcel Modelo. Pero antes de detallar el íntimo involucramiento de Carrillo en el asesinato de miles—quizás 9,500—de víctimas inocentes en Paracuellos, tenemos que describir brevemente la situación en España desde que el Frente Popular tomó el control del gobierno de la República en febrero de 1936.  
 
El primer gobierno estuvo dirigido por Manuel Azaña hasta que este pasó a la presidencia de la República en mayo.  Santiago Casares Quiroga fue Primer Ministro de mayo a julio y desde el comienzo de la Guerra en julio, el Farmacéutico José Giral dirigió al gobierno, todavía presidido por Azaña (el presidente tenía limitadísimos poderes en la República).  Giral era fundador, con Azaña, del pequeño Partido de Acción Republicana.  En su primer gabinete no había ni un solo socialista, mucho menos anarquistas o comunistas.  Todos eran republicanos de la extrema izquierda.  Y Giral, desde que estalló la Guerra, lo primero que hizo fue darle armas a las milicias, sobre todo en Madrid.  Pero ya desde febrero, casi en cuanto el Frente Popular tomó el gobierno, los desmanes y los crímenes comenzaron a través de toda España.  En abril de 1936, el líder de las Derechas (CEDA) en las Cortes (Parlamento), José María Gil Robles, pronunció un famoso discurso donde declaró que “la mitad de la nación no se resigna a implacablemente morir”. Y en junio, ofreció las siguientes cifras: 160 iglesias destruidas, 43 sedes de  periódicos destrozados, 381 edificios privados atacados y dañados, 140 bombas explotadas, 269 muertos y 1287 heridos, solamente en Madrid. Pero lo más grave de todo fue la creación de las “checas”, de las que llegaron a existir más de 220 nada más en Madrid. 
 
¿Qué eran las checas? Originadas por Lenin a los pocos días de tomar el poder en Rusia en noviembre de 1917 y desde el primer momento dirigidas por el maniaco homicida polaco Feliks Dzerzhinsky, son las siglas de las tres primeras palabras en ruso significando “Comisión Panrrusa Extraordinaria de Lucha contra la Contrarrevolución, la Especulación y el Sabotaje.  En realidad, una organización de policía secreta diseñada para implementar el terror bolchevique, para robar y matar a todos los opositores de la revolución rusa simplemente por pertenecer a unas clases distintas, sin importar el grado de oposición al régimen comunista ni la culpabilidad de las victimas, si es que existía alguna.  Y esto fue un plan de Lenin desde al menos 1908 (al igual que contemplado por Marx en sus “teorías científicas”) para proteger su dictadura del proletariado y exterminar a todas las clases incompatibles con ese fin. En Rusia solo hubo una gran Checa, pero  llegó a ser gigantesca (al finales de 1918, tenía 40,00 esbirros y al final de 1920, contaba con 280,000 burócratas represivos) y con el tiempo se convirtió en las más conocidas GPU, OGPU, NKVD, MVD y finalmente KGB.  Pero siempre fue la misma checa original creada por Lenin y dirigida por Dzerzhinsky. 
 
Pero en España, la creación de las checas fue distinta.  Primero porque hubo cientos—en Madrid nada más llegaron a 226.  Segundo, porque nunca tuvieron sanción oficial del gobierno del Frente Popular.  En Rusia, la Checa siempre fue un organismo represivo oficial del régimen.  No en España, donde cada checa si, estaba afiliada con uno de los partidos izquierdistas que formaban parte del gobierno del Frente Popular (tenía que ser así; nada en España en 1936 funcionaba sin afiliación con alguno de los partidos de izquierda y no tenerla significaba, hasta para los individuos, una condena de muerte), o alguno de los sindicatos gubernamentales como la CNT (Anarquista) o UGT (Socialista) pero ninguna era parte oficial del régimen.  Y las había de todos tamaños, algunas de solo tres o cuatro personas, otras de cientos. Algunas trabajaban directamente bajo las órdenes y control de ciertos altos funcionarios del gobierno.  Por ejemplo, una de las principales, la conocida como Checa de Bellas Artes (luego Checa de Fomento), trabajaba directamente bajo las órdenes del Director General de Seguridad (que a su vez respondía al Ministro de Gobernación) Manuel Muñoz Martínez. A veces existían varias checas en una misma cuadra, todas establecidas en casas particulares, iglesias o edificios privados, todos robados a sus dueños legítimos. Los “chequistas” tenían la autoridad y el poder de detener a cualquier ciudadano en las calles y de no producir documentación de pertenecer a alguna organización del Frente Popular, podían ser—y eran muchas veces—asesinados en la misma calle, aunque usualmente esperaban a la noche y los mataban en lugares apartados.  Podían igualmente entrar en cualquier domicilio privado y robar impunemente a sus ocupantes—o despojarlos del domicilio—sin ninguna orden judicial o permiso de ningún cuerpo policial. Y por supuesto, podían asesinar sin consecuencia alguna a cualquiera donde fuera. Esas eran las checas de España en la República gobernada por el Frente Popular desde febrero de 1936.(Continuará:  última parte mañana)

Vía nuevoacción.com

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