¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

miércoles, septiembre 26, 2012

LA BIBLIA Y LA AUTOESTIMA


 Por Lic. Elsa Morejon Hernandez

El deterioro de la autoestima es una problemática de salud en Cuba, que ha conllevado a muchos de sus ciudadanos a la pérdida de valores éticos, morales y sociales.

Los problemas económicos, familiares, sociales, la falta de oportunidades y de derechos básicos puede llevar a los seres humanos a un deterioro profundo de la autoestima; y esta al suicidio, de no ser tratada oportunamente.

Según el diccionario Pequeño Larousse Ilustrado; la autoestima es el aprecio o consideración que tiene una persona de sí misma; esta puede convertirse en un trastorno de salud cuando la persona experimenta o está en riesgo de experimentar una autovaloración negativa de sí misma o de sus capacidades.

Desde el punto de vista médico las alteraciones de la autoestima pueden clasificarse como:

Baja autoestima situacional y Baja autoestima crónica.


Conceptos.


Baja autoestima Situacional: Estado en que una persona que previamente tenía una autoestima positiva, experimenta sentimientos negativos hacia sí misma como respuesta a un acontecimiento (pérdida o cambio)
.
Baja autoestima crónica: Estado en que una persona experimenta durante un tiempo prolongado una autoevaluación negativa de sí misma y de sus capacidades.

Las características generales observadas en estos procesos de desvaloración de la personalidad son las siguientes:

Expresiones verbales negativas hacia uno mismo; expresiones de vergüenza o culpa; sensación de incapacidad para controlar los acontecimientos; rechazo o negación de las respuestas positivas hacia sí mismo y exageración de las respuestas negativas; capacidad escasa o nula para solucionar problemas; reticencia a probar cosas o situaciones nuevas; racionalización de los fracasos personales; e hipersensibilidad ante la menor crítica, entre otras causas.


Características secundarias en los trastornos de la autoestima:


Falta de seguridad; pasividad; indecisión; búsqueda excesiva de aprobación o consuelo; negación de problemas que son obvios para otros; presentación corporal inadecuada desde el punto de vista cultural (postura, contacto ocular, movimientos). Proyección de la culpa o de las responsabilidades ante los problemas.
Situaciones personales y ambientales que pueden ser riesgos o desencadenar trastornos de autoestima.

 Necesidades de dependencia no satisfechas. Sentimiento de abandono, secundarios a: Muerte de una persona querida, secuestro o asesinato infantil, separación de una persona allegada. Sentimientos de fracaso secundarios a: Pérdida del empleo o de la capacidad para trabajar, aumento o disminución de peso, desempleo, problemas económicos, síndrome premenstruales. Problemas de relación: Desacuerdo conyugales, separación, familias políticas padrastro/madrastra; agresión; fracaso escolar. Antecedentes de malos tratos. Rechazo de los padres, castigo injustificado, antecedente de fracasos numerosos.


Otros.


Las sociedades seculares que surgieron a finales del siglo XIX y en el XX promovieron el ateísmo y educaron a los hombres apartados de la palabra del Dios Bíblico; le hicieron creer en su autosuficiencia espiritual y materialista. Conceptos de que el universo es un producto ciego y arbitrario del tiempo, el asar y las fuerzas naturales; que el ser humano era producto de la evolución y su ascendente directo los primates irracionales; estos conceptos degradaron aun más en dignidad la obra creadora principal de Dios: el género humano.

Estos materialistas negaron la existencia más allá de su cuerpo; la negación maximizada del Dios de la Biblia era una supresión desmedida de los atributos divinos. El amor, la bondad, la verdad, la libertad, la templanza y la justicia, herencias de este amoroso Dios, son negadas en sus claustros para despersonalizar a los humanos y mantenerlos controlados de acuerdo a sus intereses de poder.

Jesucristo restableció a la humanidad caída, lo liberó del pecado y de la muerte. Por eso su presencia en el mundo como hijo de Dios hace restablecer en grado superlativo la autoestima y la personalidad del que se refugia en él.


Las características de una autoestima saludable se manifiestan así:


El Hombre vive con autenticidad; tiene propósito en la vida; es honesto consigo mismo y otros; asume responsabilidad por sus actos y consecuencias; confronta los temores; es consciente de sus habilidades y limitaciones; confronta sus temores; acepta a los demás como son; es agradecido y reconoce los logros de los demás; es respetuoso y define parámetros; ve oportunidades antes que obstáculos; y, vive de acuerdo a sus principios.


Veamos estos pasajes que documentan esta obra del Dios Santísimo:


“… El Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad del reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me diste de comer; tuve sed, y me diste de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mi lo hicisteis (1)”.


Veamos otro pasaje bíblico:


Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mi! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas pérdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postro ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora (2)”.

Estas no solo fueron palabras de sabidurías en teoría; sino que fueron hechos históricos ejemplificado en la mujer griega, de nacionalidad siro fenicia.
Dios no hace acepción de persona… (3)”.

El mensaje del Señor no solo nos invita a conocer la verdad y a llevarnos por caminos seguros de libertad. Además, Jesús nos conduce a la plenitud de la autoestima que nos reconcilia como entes en el propio seno del Dios Padre.

Este intenso amor ágape vivifica y fortalece en nosotros la autoestima, consolida nuestra personalidad y la verdadera libertad en Cristo Jesús y Conduce a la humanidad a una vida digna y a una autoestima saludable.

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosa grandes y ocultas que tú no conoces” (4).

Bibliografías consultadas

Santa Biblia, Reina-Valera (1960).

1.    Mateo 25: 34-40.

2.    Mateo 15: 21-28; Marcos 7: 24-30.

3.    Gálatas 2: 6.

4.    Jeremías 3: 33.
 
Diagnósticos de enfermería. Aplicaciones a la práctica clínica. McGraw-Hill. Interamericana. 

Vía lanuevanación.com

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