¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

miércoles, septiembre 05, 2012

CARTA ABIERTA A LOS GOBIERNOS DE ESPAñA Y SUECIA

Por Zoé Valdés

Estimados señores gobernantes de España y Suecia:

Ha pasado más de un mes del extraño accidente que costara la vida a Oswaldo Payá Sardiñas, Premio Sajarov por los Derechos Humanos y líder del Movimiento Cristiano Liberación, y a su joven amigo Harold Cepero, también miembro del MCL.

En un mes y pocos días no he visto una movilización conjunta para conseguir que se emprenda lo que creo que los cubanos nos merecemos, y también el pueblo español y el sueco, una investigación en profundidad sobre lo que realmente sucedió, si en verdad se trató de un accidente de tráfico o fue un asesinato político, como sospechamos muchos, incluidos los familiares de Payá, puesto que en numerosas ocasiones fueron amenazados de muerte en el pasado, y han sufrido accidentes forzados por automóviles de esbirros de la Seguridad del Estado castrista que los han perseguido, como sucedió un mes antes del fatal desenlace.

Por otro lado, el español Ángel Carromero, que acompañaba a los cubanos y que iba conduciendo el coche en el que se desplazaban desde La Habana hacia la parte oriental del país, fue encarcelado, acusado de las muertes de Payá y Cepero; y al parecer su juicio se alargará el tiempo que dé la gana a las autoridades del régimen. El sueco Jens Aron Modig, sin embargo, fue liberado, luego de dar una versión manipulada de los hechos, y salvo un tuit a su llegada a Europa, una escueta y parca entrevista a la televisión sueca y el pésame enviado a la familia Payá un mes después, no ha dado más señales ni informaciones al respecto. En un mundo donde prima la información, es, como mínimo, sospechoso.

Puedo imaginar que este silencio se deba a las negociaciones que se llevan a cabo para la liberación de Ángel Carromero. Al que, como quiera que se le mire, ya se le fastidió la existencia. Bien, esperemos y hagamos todo para que su existencia no vaya a peor. El silencio no ayudará a Carromero, todo lo contrario. El silencio no ha ayudado a Alan Gross, un norteamericano también prisionero en las cárceles castristas y condenado a veinte años de cárcel.

Opino que sería mejor contribuir a la indagación, a la investigación que pide la familia Payá, y que pedimos y nos merecemos todos. También se la merece Carromero. Modig no se la merece, no ha hecho nada para merecerla, todo lo contrario. Está a tiempo de aportar lo mejor de su persona, y contar la verdad.

Creo que es hora de plantar cara al régimen castrista, exigir explicaciones sobre la muerte de un hombre como Payá y de un joven como Cepero, ambos militantes pacíficos, demócratas, luchadores por la libertad y la justicia. Ambos amigos de España y de Suecia, y que confiaron en un español y en un sueco para mostrar al mundo los horrores del castrismo.

Mientras sigan ustedes negociando la libertad de un hombre al que acusan de asesinato, cuando fueron ellos los que asesinaron, no conseguirán más que el chantaje, la humillación, y más años de cárcel para Carromero. Sin contar que sólo conseguirán de muchos de nosotros el desprecio por vuestras gestiones, que hasta hoy considero de una tibieza y lentitud vergonzosas.

Imaginen por un instante que se hubieran encontrado ustedes en el puesto de Payá, o de Cepero, incluso en el de Carromero. En el del sueco no, porque iba dormido, todavía sigue dormido. Y que hubieran presenciado la persecución y el crimen, y que hubieran sido ustedes mismos víctimas de ese crimen. ¿No les habría gustado que su familia intercediera, y que sus amigos, sus países y sus coterráneos los hubieran apoyado, y además demandaran, exigieran una investigación, y que ésta se llevara a cabo?

Sería la única forma de empezar a establecer la justicia. Y de salvar la dignidad de un hombre que hoy podría estar sufriendo la peor de las torturas, la de mentirse y traicionarse a sí mismo.

Vía libertaddigital.com

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