¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

martes, agosto 28, 2012

REPORTERO CANADIENSE USADO COMO ESPIA PARA CHINA


El periodista y autor Mark Bourrie dejó su trabajo en Xinhua tras reiteradas peticiones para llevar a cabo tareas de espionaje para el régimen comunista chino. (Cortesía de Mark Bourrie)


TORONTO, Canadá - Mucho tiempo ha pasado desde que Mark Bourrie, periodista del 'Parliament Hill', renunciara a un trabajo estable en la agencia de noticias Xinhua, cuando le quedó dolorosamente claro que había sido utilizado como espía.

Ahora Bourrie está ofreciendo una mirada al interior del turbio mundo del periodismo estatal chino en un artículo publicado el 23 de agosto en la revista Ottawa, donde detalla su trabajo en la principal agencia de noticias de China, controlada por el régimen.

“Sabía que cuando trabajara para Xinhua habría un momento en que realmente tratarían de comprometerme. Fue bastante obvio a medida que pasaban los meses”, declaró el periodista canadiense a La Gran Época.

Bourrie tomó el trabajo sólo después de ponerse en contacto con el Servicio de Inteligencia Canadiense de Seguridad (CSIS), para averiguar si tenía que preocuparse de ser utilizado como espía. El CSIS nunca se puso en contacto con él.

Aunque Bourrie pasaba la mayor parte de su tiempo reportando directamente, algunas asignaciones eran claramente un trabajo de espionaje, hechas con el único propósito de mantener bien informada a la agencia de inteligencia del Partido Comunista Chino (PCCh) de las críticas que hay en Canadá contra el régimen.

A medida que le añadían estas cuestionables tareas, Bourrie fue sintiendo el peso de comprometer su integridad periodística.

“Hay momentos en la vida en que tienes que trazar una línea y decir, ‘esto está mal’, y hacerlo — saber realmente que podía hacerlo y no poner excusas para continuar haciéndolo — fue catártico”, afirmó éste.

“Sienta muy bien alejarse de ellos, saber que nunca más volveré hacer negocios con esta gente”, agregó.

Este llegó al trabajo con credenciales notables. Bourrie es el autor de varios libros, incluyendo el best seller 'The Fog of War', publicado durante su época en Xinhua. Su obra ha sido publicada en varias de las publicaciones canadienses más respetadas y ha ganado varios galardones. El periodista también ha dado clases en la Universidad de Carleton.

La Embajada China ciertamente lo veía como un problema. Bourrie es miembro permanente de la Sala de Prensa de Parliament Hill, con un asiento en la llamada "Sala Caliente" para periodistas localizada dentro del Parlamento.

A través de él, Xinhua ganó presencia física dentro del asiento de poder de Canadá y la agencia celebró una gran ceremonia de corte de lazo para señalar la ocasión. Los periodistas ríen al recordar el peculiar evento que se realizó entre los cubículos en los que estaba el escritorio de Bourrie.

Trabajó para Xinhua aproximadamente dos años. Bourrie renunció después de que le pidieran preparar una transcripción de una conferencia de prensa que dio el Dalai Lama a los reporteros de Ottawa el pasado abril. También le pidieron averiguar lo que el líder espiritual habló en una reunión privada con el Primer Ministro Stephen Harper.

Después de ver desaparecer como el éter informes de actividades de disidentes chinos en Parliament Hill, después de archivarlos, Bourrie sabía que era probable que sucediera de nuevo. Preguntó a su jefe Dacheng Zhang, en la oficina de Xinhua, qué harían con su trabajo; le dijeron que fue enviado a Beijing y que no era para ser publicado.

Ese fue el límite para Bourrie. Entregó su renuncia y advirtió a la Sala de Prensa de Parliament Hill que Xinhua estaba involucrada en espionaje, utilizando el acceso especial a Parliament Hill concedido a periodistas acreditados — lo cual incluye informes extraoficiales — para recopilar información para el régimen chino.

Cubriendo eventos de disidentes

Bourrie está especialmente preocupado por cómo se reunió la información de inteligencia respecto a los disidentes, como en el caso de los activistas tibetanos y los practicantes de Falun Gong.

“Cuando van a algo como una conferencia de dos días sobre Tíbet y filman todo y transcriben todo, eso no es para una publicación especial — eso va a la inteligencia China”, señaló éste.

Zhang, que actualmente acompaña a Harper en un viaje por el Ártico, negó la versión de Bourrie. Nadie de la oficina de Xinhua en Ottawa respondió a las llamadas de La Gran Época.

En Parliament Hill, se convirtió en una norma ver a Xinhua enviar a todos sus freelancers y a su personal, por ejemplo un fotógrafo, periodista y camarógrafo, a eventos como protestas tibetanas o almuerzos parlamentarios sobre los peligros planteados por el régimen chino.

Bourrie rechazó la petición de Xinhua de recopilar los nombres de todos los presentes en las conferencias de prensa de Falun Gong, pero Lucy Zhou, una portavoz de este grupo espiritual en Ottawa, dijo que no es inusual para otros funcionarios de Xinhua, incluidos Zhang, recopilar nombres y tomar un número inusual de fotografías de primer plano en las manifestaciones.

“Es muy amenazador para los practicantes que protestan”, dijo ella.

“Cuando los practicantes (de Falun Dafa) vuelvan a China, pueden ser detenidos de inmediato debido a la información que recolectaron. Es seguro que podemos decir que el fotógrafo freelance sólo hacía su trabajo, pero puesto que Xinhua está detrás de él, eso va más allá del trabajo que normalmente hacen los periodistas”, dijo.

Bourrie afirma que aprendió que al cubrir eventos de disidentes del régimen chino debía enfocarse en los portavoces locales, que ya eran bien conocidos por el régimen, y no debía arriesgar la seguridad de otros incluyéndoles en estos reportajes.

Con el tiempo le tomó cierto gusto a redactar informes que se trataban fundamentalmente de críticas dirigidas al régimen chino en lugar del tipo de inteligencia que esperaban recolectar.

“Estaba encubierto, pero no podrían sacar nada de ello”, dijo.

Eso sin embargo nunca tranquilizó su conciencia, y su descontento continuó hasta el día en que renunció.

Ahora espera que sus colegas periodistas en Parliament Hill tomen el asunto seriamente y reconozcan que Xinhua está poniendo en riesgo la integridad de la Sala de Prensa de Parliament Hill y el acceso especial que tienen los miembros.

Bourrie dijo que en cierto modo él es tan culpable como otros que comprometen sus principios debido al dinero o al acceso que el régimen les concede. Aquel acceso es crítico para los reporteros de las agencias de noticias canadienses y académicos cuyo trabajo se basa en China.

“Supongo que vamos a seguir haciendo esto para siempre, hasta que alguien tenga otra experiencia como la mía, cuando ya no puedes hacerlo más”, afirmó.

Una preocupación actual

Con las agencias estatales de noticias chinas expandiendo su presencia en el mundo, en un esfuerzo por aumentar el poder “suave” del régimen, Bourrie sabe que no será el último en plantear preocupaciones acerca de Xinhua.

Quien quiera que negocie con una agencia de noticias de China o empresa estatal, debe ser cauteloso, según éste.

“En el curso de las cosas cotidianas, probablemente no importe mucho. Pero cuando los intereses de China surgen de alguna forma importante, la máscara se cae y ves la represión”, dijo.

El periodista advirtió que el gobierno canadiense debería también ser totalmente consciente de lo que significa compartir las arenas bituminosas con compañías estatales chinas como CNOOC, que ha presentado una oferta para apoderarse de Nexen.

Julie Carmichael, directora de comunicaciones para el ministro de Seguridad Pública Vic Toews, dijo que ella no podía comentar sobre asuntos de seguridad nacional, pero “el Gobierno toma muy en serio las denuncias de espionaje y actividades influenciadas desde fuera”.

“Todas las amenazas creíbles son investigadas por las autoridades correspondientes”, declaró.

Las actividades de espionaje de Xinhua son documentadas desde sus inicios.

El desertor chino Chen Yonglin, que ocupó un alto puesto diplomático para el régimen en Australia, dijo el año pasado a La Gran Época que los reporteros de Xinhua todavía se encargan de llevar a cabo tareas de espionaje.

“Ellos desempeñan un papel de espionaje porque Xinhua es realmente un órgano externo de las agencias de inteligencia del PCCh. La naturaleza de su trabajo significa que ellos deben usar todos los medios para infiltrarse y obtener información de inteligencia”, explicó éste.

Es un hecho que se repite en un informe de 2005 realizado por Reporteros Sin Fronteras (RSF), que obtuvo información sobre operaciones de Xinhua a través de antiguos trabajadores.

RSF detalló el papel de Xinhua para controlar la información en China, ejerciendo autoridad sobre la censura y propaganda directamente bajo el control del Departamento de Propaganda.

“Xinhua está de facto bajo el control del Departamento de Propaganda. El organismo obtiene su línea editorial de este órgano del PCCh y se apega a él servilmente”, se lee en el informe.

Xinhua también publica algunos artículos en inglés que no se traducen, para dar la impresión de que cubre temas delicados y difíciles para el régimen. Los reporteros dicen que dichos informes son un ejercicio de relaciones públicas internacionales.

En cuanto a Bourrie, está utilizando su tiempo libre para editar su último libro, una recopilación de correspondencia de la guerra canadiense llamada Fighting Words que saldrá a la venta en un par de semanas.

La pérdida de sus ingresos de 50.000 dólares al año en Xinhua es un “puntapié en los dientes”, dijo éste, pero se recuperará. Su esposa tiene trabajo, y él todavía tiene sus trabajos como freelance.

“Supongo que la vida es así. Muchas personas sufren más que yo. No es que haya perdido totalmente mi suerte”.

Vía lagranepoca.com

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