¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

miércoles, agosto 08, 2012

LA PRESENCIA DEL ZANJÓN


Carlos Saladrigas con Yoani, Chepe y comparsa en La Habana


Por Andrés Pascual

“Llamamiento urgente por una Cuba mejor” solo tiene de nuevo “nombres nuevos”, por lo demás, es la misma cantaleta desde que Boffill impuso la corriente pacifista de los Derechos Humanos, a la que se adhirieron muchos en Cuba porque, como que Ricardo entraba fácilmente a la Sección de Intereses Americana, pues relacionaron la inclusión en esos grupos como “me consigue una visa”; otros, porque “puede denunciar el caso de mi hijo que robó con fuerza y arma blanca en la casa de una vieja que vivía sola en la Víbora”, para joder al teniente Jefe del Sector que lo investigó, o como cubil de dirigentes y militantes que hicieron leña cuando aplicaron las medidas de “rectificación de errores del período” (mediados de los ochenta hasta hoy). Hubo oficiales del MININT que se vieron envueltos en una red de robo de piezas de aviones, con el fin de utilizar cierto mineral para cambiarlo por chucherías en las casas que, para dejar sin oro ni plata a la población, abrió la tiranía, esos también “jugaron”. Hasta pichones de ministros que no llegaron al cargo, enviados al “campo socialista a prepararse” desde puestos de “alto nivel” del Partido en Alamar y hablo de Oscar Peña.

Incluso figuras “legendarias” del castrismo, como el abogado Aramís Taboada, sancionado por un cohecho millonario junto a Alcides Santana y el Mayor Juan Pacheco, miembro del grupo mercenario que ayudó a imponer a Boumediene en Argelia, también se “incorporaron” o colaboraron con Bofill y con Gustavo Arcos en el proyecto. A los tres los conocí en el Combinado.

Aunque los “letrados” nunca fueron presos políticos, recuerdo una vez que Taboada me dijo en el Hospital de la prisión, en presencia de otro preso, que tenía 200 guayaberas y eso fue una bobería con la vida que se daba.

El resto, hasta completar el regalito, son los infiltrados del G-2 que, a ciencia cierta, nadie puede decir cuántos han sido ni cuántos son ahora mismo, pero, por cálculos racionales, ese llamamiento con título de canción a lo Silvio Rodríguez, debe contemplar con facilidad entre el 70-80 %.

Ariel Hidalgo Guillén clasifica como un “revisionista del marxismo fidelista”, siempre consideró que, de la forma como lo aplicaba Fidel no debería ser (lo tertuliaba en la celda de mi amigo Eddy Triana), si no como él creía.

Lo internaron en el GULAP-UMAP, regresó, rectificó, se graduó de profesor de historia en el Pedagógico Superior y comenzó a dar clase en la Facultad Obrera del barrio Los Hornos de Marianao. Recayó en su vieja enfermedad e intentó escribir un libro sobre el asunto, pero lo comentó y se ganó 8 años de prisión por Propaganda Enemiga. En la prisión conoció a Boffill por intermedio de Edmigio López Castillo, sería agosto o septiembre de 1983 y entró al grupo, como Manuel Teodoro Rodríguez del Valle, René Díaz Almeida, Andrés Solares (en 1985), David Moya… lo anterior lo van a leer varios hermanos míos de la prisión que siguen Nuevo Acción, entre ellos Eddy y Elio Esquivel, “Chapli”, que saben que no hay engaño posible.

Domingo Jorge Fernández se graduó de abogado con “la robolución” y trabajaba como asesor legal del MINSAP en Pinar del Río, pero algunos familiares suyos, como Rudy, un hermano que, o había sido del G-2 o todavía era al momento del suceso, irrumpieron en la embajada de Ecuador en 1981.

A Domingo lo relacionaron de alguna forma con el acontecimiento y lo juzgaron aparte, sin formar causa con su familia y lo enviaron al Combinado con 8 años si mal no recuerdo. Tanto Ariel como Domingo son buenas personas en el sentido humano del término, eso me consta, pero…

La palabra “violencia o violenta” infunde miedo, por lo general se piensa en un asesino entrando a un cine y matando a 12 e hiriendo a 59, o en un local lleno de niños musulmanes, donde cae un rocket judío y mata a 100…

Ante el caso cubano, es el símbolo con que los desleales, pendejos, traidores y entreguistas denominan la lucha armada, defendida por gente que tienen mil veces el decoro y el valor que ellos no tienen, para desprestigiarlos.

La intención es cubrirse con una sombrilla King Size, que les permita ser reconocidos como “los buenos” por parte de la población, pero, sobre todo, por los intereses creados dentro y fuera de Cuba.

Montaner, Saladrigas… firman un documento así para contrarrestar la política de descrédito de 50 años contra el exilio, con eso y otras cosas, se desmarcan de la única línea posible, la dura y actúan como “reeducados”.

Yoanis, Iliana de La Guardia, su marido, Rafael Rojas, Cuesta Morúa… se aseguran la vida muelle dentro o fuera de Cuba con asistencia americana y hasta quizás formen parte de un fantasmal gobierno provisional sin ejército ni ejercicio.

Pero todos son traidores, más porque, al colocar a la lucha armada en la guillotina, solo buscan apoderarse en carácter protagónico de la posibilidad de convertirse en únicos representantes de la que nadie ve ni hace daño ni llegará a ningún lado, porque es propiedad de la tiranía y dirigida desde La Habana con ayuda de la Casa Blanca o de Madrid…

Todo lo que se dice en ese panfleto traidor es por lo que han muerto o extinguido sanciones bestiales muchísimos patriotas, menos la configuración de la entrega de la posición irreductible con la invitación a diálogos que nadie sabe cómo ni con quiénes podrán efectuar ni con abandonar la lucha armada, que siempre debe ser la única opción del patriota verdadero.

Si durante la insurrección mambisa todos hubieran estado de acuerdo con el primer llamamiento estilo el reciente preparado por el Tirano sucesor, por Obama, por Saladrigas, por Montaner y por lo quienes les cuelgan, la figura de Antonio Maceo no hubiera tenido proyección como símbolo de la intransigencia, porque, la Protesta de Baraguá significó que la lucha armada, VIOLENTA, jamás sería abandonada ni por diálogos ni por peticiones desleales y cobardes a fin de ganar quórum dentro de un pueblo que ya no le alcanza la voluntad para desconocer tanto como la apatía para evadirlo todo.

Pero deberían explicarle a esas nuevas generaciones que intentan comprar con la política de “borrón y cuenta nueva” cómo y por qué manchan ese legado con acciones reptiles y oportunistas a destiempo.

Ni creo en esa gente, en ninguno, ni en que puedan hacer mella en la coraza de la tiranía, a fin de cuentas, son sus empleados y no tienen un solo individuo con valor moral dentro de Cuba que los siga hasta convertirse en el ejército necesario que deponga a la dictadura ni tirándole besos.

Vía nuevoacción.com

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