¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

lunes, julio 16, 2012

EL MOMENTO QUE NOS HA TOCADO VIVIR ES EL MÁS PELIGROSO DE TODOS LOS TIEMPOS


Por Emilio Martínez Paula



Los que sabemos más por viejos que por sabios, igual que el Diablo que dicen que sabe más por viejo que por diablo, nos preocupa el futuro del mundo.

Los que recordamos la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, en 1941, cuando Japón, sin haber declarado la guerra a los Estados Unidos, lo ataca en el bombardeo a Pearl Harbor, el presidente Batista llamó a todos los cubanos entre la edad de 16 años y no recuerdo qué más, a que se alistaran en el Ejército. En los datos que anotaron mis primeros 18 años, al ingresar a la institución tenía una estatura de 5 pies 9 pulgadas, en esos tiempos parecía un joven alto, más 142 libras de peso.



Con los años la gente ha crecido. Y con los años otros hemos perdido parte de nuestra estatura. Y hemos ganado en peso. Pero todo eso es pecata minuta. En esos días Adolfo Hitler, el hombre del bigotico ridículo, logró convencer a la ma-yoría del pueblo alemán de que él era el llamado a salvar la Alemania, en esos momentos empobrecida. Y ganó el poder en unas elecciones donde el voto de la mayoría lo eligió.

Aún podemos recordar parte de los discursos de Hi-tler: “cada joven alemán tendrá un carro, cada muchacha un novio”. Promesas un tanto ridículas, pero que entusiasma a los jóvenes. Como Hitler tenía una oratoria de barricada enloquecía a las masas. Al fin cumplió parte de sus palabras: cada joven alemán pudo tener un carro, aquellos carritos enanos, Wolkswagen, que todavía circulan por ahí. Pero millones de alemanas se quedaron solteras pues miles y miles de jóvenes murieron en la guerra que desató el enloquecido personaje, que convenció a la mayoría de los alemanes que ellos eran la raza superior, llamada a dominar el mundo.

Claro que todos los nacidos en Alemania no tendrían ese privilegio. Pues parte de su teoría de un mundo perfecto era el minar a los judíos, aunque fueran nacidos en Alemania. Y los trató de eliminar en Campos de Concentración, donde moría de hambre, o bajo las cámaras de gas, o en brutales experimentos científicos. Era evidente que la guerra era inevitable. En esos momentos mandaba Inglaterra, el imperio inglés. Había algunas injusticias pero había orden. Y lo más importante: había líderes. Hoy no. El mundo presente anda al garete.

 En los días de la Segunda Guerra Mundial, en medio de terribles bombardeos y todos buscando la bomba atómica, con el mayor interés Hitler, que estuvo muy cerca de ella. Cuando hablaba Winston Churchill, los ingleses, y el resto del planeta, se oía la voz de un hombre muy honesto, enérgico que quería lo mejor para su pueblo y el resto de la humanidad. Se hizo famoso el discurso de Churchill: “sólo les puedo ofrecer lágrimas, sudor sacrificios”, dijo al ser nombrado premier de Inglaterra.

Charles D. Gaulle, cuando Francia se rinde a las tropas nazis, y el Mariscal Petain, en cierta forma trata de “salvar lo que queda de Francia, y se doblega a las pretensiones de Hitler, creando el gobierno de Vichy, Charles D. Gaulle, repetimos se refugia en Londres, y organiza a “los franceses libres”, para combatir con las armas en las manos. Los Estados Unidos, con el presidente Franklin D. Roosevelt al mando, daba confianza de que la guerra se podía ganar.

Era una guerra fácil de entender: grandes masas de hombres se mataban en los campos de bata-llas. Había tanques y aviones que atacaban y bombardeaban a Londres. Y submarinos que hundían barcos de carga y de pasajeros. Era brutal y cruel. ¡Al fin! Triunfó la democracia. Hitler se pegó un tiro, la mayoría de los principales hombres que lo apoyaron en sus brutalidades, tras el Juicio de Nuremberg, terminaron sus vidas pataleteando ahorcados.

Ahora es distinto. El mundo ha cambiado. Hay un agregado religioso y espantoso, más espantoso que los ataques de la Segunda Guerra Mundial: el terrorismo.

El que un ser humano se zafe la camisa y vuele en pedazos y mate a docenas de otros seres humanos. Y la posible guerra con bombas atómicas. Los Estados Unidos, Francia, Inglaterra, India, Paquistán, Corea del Norte, Israel y otros, tienen bombas atómicas. Y si Irán logra tener poder para fabricar las suyas, Israel tendrá que iniciar la guerra. Por otra parte parce que nos hemos acostumbrado al diario vivir y no nos damos cuenta de que el mundo está librando la Tercera Guerra Mundial. Y que hay guerras en todas partes. Y los hombres que tienen el poder, los que mandan en el mundo, no parecen capaces.


Vía lainformación.us

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