¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

martes, julio 31, 2012

EL ARTE DEL CHANTAJE DE LOS HERMANOS CASTRO

¿Qué pasó con la cámara de video que Payá llevaba consigo en el momento de su muerte?

Por Angelica Mora

Los hermanos Castro han tenido una sola cualidad, tan cultivada y especial que los ha mantenido en el poder o usufructuando de él, desde el primero de enero de 1959.



Fidel y Raúl Castro son expertos en el arte del chantaje. Desde el principio, incluso cuando Fidel Castro estaba en la Universidad, sabía coaccionar a sus compañeros para que lo apoyaran en sus proyectos de liderazgo, que solo lo favorecían a él, como fue el caso de la Federación Estudiantil Universitaria, (FEU).


El que llegó a ser Máximo Líder de la Revolución nunca jugó limpio y alcanzó siempre el triunfo a costa de engaños y chantajes. Con el paso de los años supo usar estas armas con destreza dentro y fuera de Cuba, hasta que enfermó de gravedad y se vio obligado a pasar el mando a su hermano Raúl hace exactamente 6 años, el 31 de julio de 2006.


Castro usó su alegato, "La Historia me absolverá" para luego descartarlo, así como el Manifiesto de la Sierra Maestra y el Pacto de Caracas, con sus promesas de restauración democrática por medio de elecciones.


El dominio del comportamiento colectivo del pueblo cubano de Fidel Castro se hizo a base de un chantaje emocional que aún persiste en muchos cubanos, quienes lo vieron como el Padre que reprime pero mantiene -en forma miserable, pero no importa- a su familia compuesta de 11 millones de almas.


Solo Raúl Castro vendría a romper este Paternalismo al hacerse cargo del poder e imponer drásticas medidas en la fuerza laboral, con casi medio millón de despidos y la suspensión de garantías económicas, que hasta el momento no han solucionado la grave crisis que vive la Isla.


La manipulación emocional quedó atrás al retirarse Fidel Castro de la vida pública, el hermano no tiene ese tipo de carisma.


Por eso, la extorsión se transformó en el chantaje directo de Raúl Castro hacia el cubano, que prefiere mantenerse tal cual está, ante el temor inculcado de que el exilio regrese y le quite lo que la revolución le ha entregado.


Podrá ser muy poco pero la mayoría de los cubanos prefieren "un diablo conocido que un santo por conocer". Esperan que las cosas cambien, pero no se mueven para hacerlo, inmersos en el chantaje diario que les ofrece hoy el gobernante Suplente. Si hay quejas, hay represión. Si te alzas en protesta, te aplasto.


Pero hay también otro tipo de chantaje, esta vez internacional y es el que está ejerciendo el régimen cubano contra los dos extranjeros que viajaban con Oswaldo Payá en el carro accidentado el domingo 22 de julio. Esta intimidación va más allá de desligarse el gobierno de culpas. Está dirigido también a enviar un claro aviso a los afuerinos para que no sigan pensando en viajar a Cuba a ayudar a los opositores.


Creer o no, que fue un accidente, como ahora declaran los dos sobrevivientes del choque, el español Ángel Carromero y el sueco Jens Aron Modig, es cosa que sólo se podrá esclarecer con el tiempo.


Hay varias preguntas en el aire:


¿Qué ocurrió con los mensajes de persecución que Carromero y Modig enviaron relatando el accidente? ¿Eran verdad o mentira?


¿Qué pasó con la cámara de video que Payá llevaba consigo en el momento de su muerte?


Quizás sea la misma con la que el opositor filmó el "chequeo" que le hicieron desconocidos a su casa en febrero de este año. ¿Podría la cámara, haber grabado imágenes de lo que les estaba ocurriendo, momentos antes del trágico accidente?


Se comprende entre líneas que los dos testigos han sido coaccionados y amedrentados. Ambos tiemblan ante la posibilidad de ser declarados culpables -si no cooperan como es debido- y terminar en las tétricas prisiones cubanas.


Pese a lo que han dicho, que se trató de un accidente, las fotos que se han publicado descartan por completo la tesis del choque contra un árbol. Las imágenes demuestran, sin lugar a dudas, que el vehículo fue embestido por la parte trasera, donde perdieron la vida Oswaldo Payá y Harold Cepero.


Los hermanos Castro son expertos en llamar “accidentes” sus propias masacres, como lo fue el hundimiento del Remolcador 13 de marzo, hecho ocurrido el 13 de julio de 1994. La pequeña embarcación llevaba a un grupo de personas que trataban de huir de Cuba. El hundimiento se produjo al ser embestida la frágil nave por los remolcadores Pelargo 2 y Pelargo 5, que además lanzaron chorros de agua a los fugitivos. En la tragedia perdieron la vida 41 personas, 10 de ellos niños. Pese a los testimonios de numerosos testigos que sobrevivieron la tragedia, el gobierno calificó lo ocurrido como un mero “accidente”.


Hay mucho más casos de este tipo de hipocresía que demuestra que en todos estos años de tiranía, Fidel y Raúl Castro han elevado el Chantaje a la calidad de Arte, usando como palanca el temor natural del ser humano a perder su libertad y su vida.
 
Vía diariolasamericas.com

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