¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

lunes, julio 30, 2012

COSAS QUE LOS HOMBRES NO VEMOS

Por Esteban Fernández, Jr.



Lo primero que los hombres nos vemos es el color de los ojos del resto de los hombres. A la hora de describir a otro hombre decimos: “Sí, chico, es alto, gordo, pesa como 225 libras, tiene pecas en la cara, y tiene un tatuaje en el brazo izquierdo”. Jamás se nos ocurre agregar: “Ah, sí, se me olvidaba, tiene unos ojos azules preciosos”. Esas son cosas que solamente las dicen las mujeres o quizás los homosexuales también.


Los hombres no vemos (no distinguimos) casi nunca la diferencia entre el color negro y el azul Prusia. ¿Usted nunca se ha comprado un pantalón negro (convencido completamente de que es negro), llega a la casa y le dice a su mujer: “Vieja, mira que pantalón negro más bonito me compré” y la esposa le da un simple vistazo y le responde: “No, chico, no, eso no es negro, eso es azul oscuro”?


Y ahí comenzamos a discutir, a pelear, a defender la negrura de nuestro pantalón, y al final podemos traer a todas las mujeres del mundo, y todas estarán de acuerdo en que el dichoso pantalón es azul.


Los hombres no vemos las grandes cualidades de una mujer si esa mujer es feísima y está malísima. Primero tiene que encantarnos, gustarnos, encontrarla bellísima, y después poco a poco, pasamos a verla internamente y a darnos cuenta de su “gran corazón”... Sólo nuestras madres, nuestras hijas y hermanas gozan del privilegio de adorarlas internamente sin importarnos para nada la belleza exterior.


¿Usted no ha leído en revistas (como Vanidades por ejemplo) artículos indicando “100 formas diferentes para complacer y tener feliz a un hombre”? Observe usted que esos escritos SIEMPRE LOS HACEN LAS MUJERES, jamás son redactados por hombres. ¿Por qué? Simple y llanamente porque de esas “Cien formas de complacernos” 98 no las vemos. En realidad, sólo se necesitan (y nosotros vemos y notamos eso) dos formas: Sexo sabroso y comida deliciosa. No sé por qué se esfuerzan tanto si todo lo demás es secundario...


Nosotros los hombres no vemos los defectos de nuestros íntimos amigos. No es que se los tapemos, sino que no los vemos. Como siempre sucede, nuestros íntimos amigos piensan exactamente igual que nosotros; por lo tanto, es imposible ver sus defectos y sus equivocaciones. Son las mujeres, las esposas, las que ven esos defectos. Nosotros sólo vemos esos fallos cuando el amigo discrepa con nosotros.


Los hombres no vemos la necesidad (cuando vivimos solos) de comprarle un marco a una foto. Con un pedacito de “tape” podemos poner perfectamente la foto en la pared. Tampoco vemos la necesidad de colocar un regalo en una caja y después ponerle un lazo y una bella moña de adorno. Esa necesidad la ven las mujeres. Nosotros consideramos que la bolsa que nos da la tienda es suficiente.


Nosotros los hombres, ni en una fiesta, ni en ningún lugar, vemos (como las mujeres) la necesidad de que el resto de los hombres, en manada, nos acompañen al baño. Nosotros no visualizamos eso.


Nosotros vemos que los demás hombres se están poniendo viejos, pero no vemos (yo creo que es porque nos vemos todos los días en el espejo) que nosotros también envejecemos. ¿Usted no ha visto que un tipo nos dice “¡Ñooo, que viejo se ha puesto Cheo!” Y uno tiene ganas de decirle: “Chico ¿y tú no ves lo viejo que estás tú?”


La verdad es que los hombres sólo vemos lo buena que está Jennifer López y lo rica que está una paella (como la que me invitaron a comer Mayda y Jorge Riopedre) pero aunque tengamos 85 años, no vemos por qué diablos ya no le resultamos atractivos a una muchacha de 25 años.


Las mujeres ven y recuerdan los zapatos que usaron todas sus amigas en la fiesta del sábado pasado, sin embargo a los hombres, aunque nos ofrezcan mil dólares no podríamos dar la descripción de los zapatos que se pusieron Arturo Bueno, o Abel Pérez, o Yoel Borges, porque ni idea tenemos. Y de Hugo Byrne, ni hablar, porque desde que Migdalia su esposa lo viste, usa una variedad de zapatos enorme...
 
Vía nuevoacción.com

2 comentarios:

lola dijo...

Real como la vida misma. Nunca veré el día en que mi marido me regale algo envuelto por él mismo, ni siquiera por la tienda en que lo compró, no tiene paciencia para esperar en una fila, se nota que no es cubano.

José González dijo...

Yo tampoco envuelvo regalos...jiiijii..Los meto en una de esas bolsas de regalo y con todo el amor del mundo se lo regalo a mi querida esposa..!!!

saludos