¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

viernes, mayo 18, 2012

LA LIBERTAD NO ES GRATIS


Por Hugo J. Byrne

Al contrario de lo sostenido por los marxistas, todas las aspiraciones humanas legítimas demandan esfuerzo individual. Ningún fin noble puede alcanzarse sin sacrificio personal y entre todas las virtudes a que aspiramos, la libertad es objetivamente la más cara.

La Declaración de Independencia de Estados Unidos menciona en su preámbulo la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad cómo aspiraciones humanas nacidas de derechos inalienables. Esto implica que esos derechos no pueden cederse. Nacimos para su disfrute y, en consecuencia, tenemos la obligación moral de hacernos merecedores de ellos. No los hemos conquistado: son la dádiva de Dios. Pero al defenderlos protegemos la esencia de nuestra vida.


¿Se puede vivir aceptando la propia esclavitud? Por supuesto. La vida humana subsistió a nivel animal bajo todas las tiranías de la historia. Aún así, el ser humano no es un animal desprovisto de medios para discernir. El raciocinio nos hace evocar la luz y huir de las tinieblas.


A pesar de lo cual y aunque parezca increíble, sobran quienes ciegamente confían su libertad en manos ajenas. Esa absurda confianza no excluye el sufragio universal. Existe reciente y abundante evidencia histórica de esto en el mundo contemporáneo: Hitler, Allende, Chávez, Mugabe, Vargas, Machado, Perón, etc. fueron todos originalmente electos por mayoría o pluralidad de votos, cumpliendo escrupulosamente con la ley. Porque cuando un individuo que está asediado por incontrolables aspiraciones a mandamás absoluto es electo por medio del genuíno voto popular, no por eso cesa de aspirar a ser un mandamás absoluto.


Para defendernos de semejante peligro los fundadores de esta República diseñaron la separación de poderes. Los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial se establecieron como entidades separadas, cada una con atribuciones diferentes y específicas, estrictamente definidas en la constitución. Benjamin Franklin, autoridad constitucional por excelencia, afirmó que si alguna vez Norteamérica se enfrentara al peligro de un aspirante a tirano, la única forma de identificar a tal individuo sería por su marcada tendencia a socavar la separación de poderes. En la historia de Estados Unidos, la República ha encarado tal peligro por lo menos tres veces y siempre se ha originado en el inquilino de la Casa Blanca.


En la actualidad esa separación constitucional se ve amenazada de nuevo por un Ejecutivo arrogante, con una agenda zurda y radical, quien al presente está en medio de una campaña desenfrenada por un segundo período. El Presidente Obama no ha tenido reparos en declarar que la Corte Suprema de los Estados Unidos estaría excediendo sus funciones si no declaraba ilegal un nuevo estatuto migratorio adoptado por el Estado de Arizona. La nueva legislación extiende a las autoridades de ese estado el poder de aplicar leyes federales vigentes, mientras que Washington ostensiblemente las ignore.


La osadía de Obama al tratar de obstruccionar la potestad de la Corte Suprema ha sido de considerable magnitud. Incluso una jueza “liberal”, Sonia Sotomayor, nominada por el mismo Presidente Obama, hizo públicas sus discrepancias con el inhábil e improvisado litigante que enviara la administración para desacreditar el derecho de Arizona ante ese tribunal.


Resulta irónico que la defensa de la libertad esté quizás simbolizada hoy por esa Corte Suprema de Justicia, pináculo del Poder Judicial. Antaño se sospechaba justificadamente que la Corte Suprema fuera una punta de lanza del “liberalismo” norteamericano y su corolario “políticamente correcto”. Ciertamente ese era el espíritu de la corte cuando estaba presidida por el juez Earl Warren, antiguo Gobernador de California. Warren fue quien siendo gobernador ordenara el arbitrario despojo e injusto confinamiento de norteamericanos de origen japonés en California, después del ataque a Pearl Harbor. ¡Cómo cambian los tiempos!


Esa fue una orden estúpida, cruel, abusiva y flagrantemente inconstitucional, dirigida contra ciudadanos leales. Sin embargo, la medida recibió el apoyo total del Presidente Franklin Roosevelt. Warren fue nominado después a la Corte Suprema por el Presidente Dwight Eisenhower, a fines de la década de los años cincuenta en el siglo pasado.


El popular músico, cazador de arco y flecha e incansable activista constitucional, Ted Nugent, hizo recientes declaraciones públicas que no fueron bien recibidas por la Casa Blanca. Nugent afirmó que si la presente administración es reelecta es probable que el año próximo por esta época él esté en prisión o muerto. Por sus palabras Nugent recibió la visita de dos agentes del Servicio Secreto. Tratándose de un servicio que ya no es tan secreto ni para recibir ciertos "servicios", ¿es posible que esos agentes confundieran el tema de la prostitución con el de la constitución? Por supuesto no se acusó a nadie de nada: Nugent ejercía un derecho que garantiza la primera enmienda.


Por contraste, un par de hampones del llamado “Nuevo Partido de las Panteras Negras”, disfrazados de milicia y usando ridículos adornos que suponían rangos militares, amenazaron públicamente con desatar una revuelta en el estado de Florida y otras áreas de la nación. Los “Panteras” demandaban que un tribunal local decidiera un juicio criminal de acuerdo a su criterio y sin considerar evidencias. Sin embargo, hasta donde sabe un servidor de los lectores, el Fiscal General no ha ordenado que estos incitadores a la rebelión (un probable crimen en el Código Penal de Florida), sean procesados. Por el contrario, Mr. Holder ha declarado implícitamente su racismo al llamar a esa escoria “my people” (mi gente).


Vía lanuevanación.com

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