¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

martes, abril 03, 2012

LA MODA DE LAS HUELGAS DE HAMBRE EN CUBA


Por Tania Quintero.

Últimamente, aunque no se esté encarcelado, que es cuando más se justificaría realizar ayunos y huelgas de hambre, cualquiera decide ‘declararse en huelga de hambre’. Por cualquier cosa. Ok, cada cual tiene derecho a hacer con su organismo y con su vida lo que estime conveniente. Como si se quiere tirar del último piso del Focsa, colgarse de una mata de mango, darse candela o tomarse una botella de salfumán.



Pero quien decida ayunar o dejar de comer, que lo haga en la mayor privacidad, no en la sala o el portal de su casa, con los vecinos y los amigos desfilando como si fueran a ver un fenómeno circense. No entiendo cómo alguien que dice llevar más de 20 días sin ingerir alimentos (en la foto falsos huelguistas gordos y colorados-Foto y comentario en negrita de N.A.) -me imagino que ha estado bebiendo agua y líquidos o si no ya hubiera cantado el manisero- tiene de ganas de escribir en un blog y estar todo el tiempo pasando Twitters. Autopromocionándose, sin sonrojarse.

Un huelguista de hambre que se respete y que de veras lo haga porque merezca la pena, por una injusticia hacia él o hacia la organización a la que pertenezca y crea que vale la pena morir reclamando sus derechos y los de otros, anuncia su decisión a su familia y a las autoridades. Y son ellos los encargados de informar sobre el estado de salud del huelguista y otros pormenores a la prensa, si el caso lo amerita. Pero no el propio huelguista, fotografiándose un día sí y otro también y utilizando internet para sacarle la mayor lasca posible a una decisión estrictamente personal.

Eso de las huelgas de hambre se está convirtiendo en una moda en Cuba. Por no decir en un descaro. Quienes festinadamente están cogiendo para el trajín las huelgas de hambre, con su actitud irresponsable están manchando el nombre de presos políticos cubanos que en estos 53 años han muerto por hacer huelgas de hambre de verdad. Sin publicidad, sin fotos, sin contemplaciones por parte de sus carceleros y verdugos.

A continuación, una lista con los nombres de 13 cubanos a quienes nunca deberíamos olvidar. La he tomado de Wikipedia y puede estar incompleta.

1) Roberto López Chávez, de 25 años. Murió el 11 de diciembre de 1966 en el presidio de Isla de Pinos. En prisión desde 1961, comenzó su huelga de hambre en protesta por una salvaje golpiza por los guardias. Le trasladaron a una celda de castigo y le negaron agua, lo que empeoró su condición. Estaba tirado en el suelo boquiabierto y gritaba pidiendo agua cuando varios guardias entraron a su celda y uno orinó en su boca. Murió al día siguiente, el día número 70 de su huelga, sin recibir atención médica.

2) Luis Álvarez Ríos, de 31 años. Murió el 9 de agosto de 1967 en la prisión Castillo del Príncipe, La Habana. Había sido condenado a 20 años de prisión por ‘contrarrevolución’. Álvarez y otros presos iniciaron una huelga de hambre pidiendo ser separados de los delincuentes peligrosos. Al onceno día, las autoridades carcelarias aceptaron negociar y los presos depusieron la huelga. Pero no se les prestó atención médica y, por el contrario, se les sirvió comida pesada. Médicos que se encontraban presos les dijeron que era peligroso comer así, ya que después de un ayuno, el cuerpo debe ingerir alimentos gradualmente. Un grupo de prisioneros comió y Álvarez Ríos murió casi de inmediato. A la familia sólo se le permitió velarlo durante dos horas.

3) Francisco Aguirre Vidarrueta, murió en septiembre de 1967 en el Castillo del Príncipe, La Habana. Se negaba a vestir el uniforme azul de los presos comunes y pedía ser reconocido como preso político.

4) Carmelo Cuadra Hernández, murió el 21 de julio de 1969 en una prisión de La Habana a consecuencia de una huelga de hambre, sin atención médica.

5) Pedro Luis Boitel, de 34 años. Murió el 25 de mayo de 1972 en el Castillo del Príncipe, La Habana. Conocido líder estudiantil, después de 1959 lo condenaron a 10 años, acusado de ‘contrarrevolucionario’ por oponerse al secuestro del ideal democrático. En la cárcel sufrió torturas, palizas y abusos y se le prolongó la sentencia. Junto a otros presos, participó en muchas huelgas de hambre en protesta de los fusilamientos de los barbudos recién llegados al poder y exigiendo derechos como presos políticos. Llevaba 12 años encarcelado cuando falleció, el día número 53 de huelga, sin asistencia médica y maltratado por los guardias mientras agonizaba. Al morir, la Seguridad del Estado agredió a su madre viuda y la aisló en su casa.

6) Olegario Charlot Spileta, murió el 15 de enero de 1973 en la prisión de Boniato, Santiago de Cuba, tras una huelga de hambre, sin recibir atención médica.

7) Enrique García Cuevas, murió el 23 de mayo de 1973 en la prisión provincial de Pretensado, Las Villas. Débil por la desnutrición, comenzó su huelga en la prisión de Manacas, en protesta por el trabajo forzado y las condiciones inhumanas. Cuando llevaba 25 días de huelga, lo trasladaron a Pretensado, donde murió sin atención médica.

8) Reinaldo Cordero Izquierdo, murió el 21 de mayo de 1975 en una prisión de Pinar del Río. Después de cumplir su sentencia su de 10 años, se la aumentaron arbitrariamente. Durante su último año de reclusión había sido torturado severamente. Comenzó su huelga exigiendo su liberación y murió en su celda por complicaciones, sin atención médica.

9) José Barrios Pedré, murió el 22 de septiembre de 1977 en la prisión Pretensado, Las Villas. Comenzó su huelga de hambre recluido en una celda de máximo castigo.

10) Santiago Roche Valle, de 45 años. Murió el 8 de septiembre de 1985 en la prisión Kilo 7 de Camagüey. Sufrió un paro cardíaco, sin haber recibido atención médica.

11) Nicolás González Regueiro, de 42 años, murió el 16 de septiembre de 1992 en la prisión de Manacas, Las Villas. Estaba cumpliendo 4 años de prisión por distribuir ‘propaganda enemiga’ cuando le salió una úlcera duodenal. Comenzó su huelga para protestar por la falta de medicamentos y su encierro entre delincuentes.

12) Orlando Zapata Tamayo, de 42 años. Murió el 23 de febrero de 2010, el día 82 de su huelga. Arrestado en 2003 y condenado en 2004 a 3 años por desacato, desorden público y desobediencia, fue reconocido como prisionero de conciencia por Amnistía Internacional. En prisión, le aumentaron su sentencia a más de 30 años, por protestar contra los abusos que sufría. Luego de numerosas palizas y torturas, comenzó su huelga exigiendo su integridad física y ser reconocido como preso político. Durante 18 días se le negó tomar agua, lo que condujo a una insuficiencia renal. Luego, lo dejaron desnudo bajo un aire acondicionado y le dio neumonía. Horas antes de su muerte, lo llevaron al Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras en La Habana.

13) Wilman Villar Mendoza, de 31 años. Murió el 19 de enero de 2012, tras 50 días en huelga de hambre en su celda de castigo, reclamando su inmediata excarcelación. Su estado se empeoró debido a una infección el torrente sanguíneo y que irreversiblemente afectó el funcionamiento del hígado y los riñones. Dada su extrema gravedad, fue trasladado al hospital Juan Bruno Zayas de Santiago de Cuba, donde falleció.(Publicado en el Blog de Zoé Valdés)

Vía nuevoacción.com

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