¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

martes, abril 17, 2012

EL DESASTRE DE ABRIL DE 1961.


Por Tito Rodríguez Oltmans

Gran parte de la historia del desastre que ocurrió en Cuba en Abril de 1961, comenzó el 18 de marzo de 1961 en la casa del Ingeniero Oscar Echegaray y su esposa Marta Godinez que vivían con su familia, en la calle 186 #110 entre 3ra y 5ta, en el Reparto Siboney. Echegaray era miembro del MRR y en muchas ocasiones cedió su residencia para importantes reuniones, no solo del MRR, también para otras Organizaciones. A finales de febrero de 1961 llegan a Cuba clandestinamente en el “Tejana III”, (antiguo caza submarinos de la Marina Americana, comprado por Alberto Fernández de Echaverria, con su dinero, para llevarnos suministros y personal a Cuba). El punto de desembarco era conocido solo por unos cuantos. Lo llamábamos “Punto Unidad”, cerca del “Punto Fundora” en la costa norte entre La Habana y Matanzas. La persona encargada de recibir los suministros y el personal de ayuda, casi todos los que venían eran especialistas en comunicaciones miembros de la Brigada 2506, que envía en avanzada, era Félix Peña. En este viaje del Tejana III aparte del suministro, desembarcarán dos personas; Manuel Puig Villar de la Brigada 2506, y Humberto Sorí Marín que llegaba a Cuba con la misión de coordinar lo que iba hacer todo el personal combatiente que trabajaba en la clandestinidad el día de La Invasión. Sorí había hablado con altos funcionarios de los Servicios de Inteligencia de EE.UU., y su función era la de coordinar todo el aparato clandestino nacional. Sorí fue conducido a una casa de seguridad en el Vedado.

Después de varios días se pudo coordinar la reunión principal, que sería la preliminar y la más importante con los dos Movimientos que asumirían una gran parte de la responsabilidad de los planes bélicos en las ciudades y las montañas, contando siempre con El Escambray. Esta reunión se haría en la casa de Echegaray, y solo deberían de estar en ella, Sori Marin, Rogelio González Corso “Francisco” del MRR (foto de la izquierda), y Rafael Díaz Hanscom “Rafael” de (UR) UNIDAD REVOLUCIONARIA, los dos Coordinadores Nacionales de dichos Movimientos. A la reunión asistieron otras dos personas; Manuel “Ñongo” Puig, y Domingo “Mingo” Trueba, además de sus acompañantes. Echegaray siguiendo la disposición prevista había salido de su casa, también lo hizo Marta, su esposa, para no estar presente en la reunión acordada con esa premisa (1). Además de las personas antes mencionadas estaban también en la casa, un joven llamado Eduardo Lemus que era el novio de la hija de Berta la hermana de Oscar, y las dos hijas de Oscar.



En la casa de al lado vivía un matrimonio que hacía pocos meses habían tenido un niño. En esa casa estaba escondido Nemesio Rodríguez Navarrete, hombre de confianza de Bernardo Corrales que estaba alzado en Pinar del Rio. Nemesio estaba en La Habana buscando recursos. El Comité de Defensa de la cuadra venía observando la entrada y salida de un joven que no era del barrio, resultando este ser Nemesio, y por este motivo, del Comité (CDR) llamaron a Seguridad del Estado (G-2) para que hicieran un registro en esa casa y averigüaran quien era la persona sospechosa desconocida.

En la reunión, todos estaban en la sala. Sorí estaba sentado en un sofá mirando hacia la puerta, a su derecha estaba Rogelio González Corso “Francisco”, en frente estaba “Rafael”, y los demás alrededor. (2)


Serían las 2:00 pm cuando agentes el G-2 (Departamento de Seguridad del Estado) llegan en tres autos, a la casa del vecino. La dueña de la casa los ve, se aterroriza, agarra al bebe de brazos, sale de la casa por una puerta lateral que da al jardín colindante con la casa de Echegaray, corre hacia ella, y desesperadamente toca a la puerta. Berta Echegaray le abre, y ella entra rápidamente con el niño en los brazos, pero ya el G-2 que la vio salir por el costado corre atrás de ella, entran en la casa de Oscar, la agarran por un brazo, y ven a un grupo de personas sentadas en la sala. Los agentes de Seguridad los miran y van a salir, cuando uno de los Oficiales reconoce a Sorí Marín, porque había estado con él en La Sierra Maestra. Sorí se da cuenta que ha sido reconocido, trata de sacar su pistola, suenan unos tiros de la metralleta del Oficial de Seguridad, Sori se vira para tratar de escapar por la puerta del fondo, el Oficial dispara de nuevo e hiere a Sorí en la pelvis haciéndole caer al piso. Todos son arrestados. (3). Marta, la esposa de Oscar cuando supo lo que estaba pasando en su casa, sabiendo el grandísimo riesgo que corría, fue para su casa para estar con sus dos hijas, inmediatamente fue arrestada.


A Sorí Marín lo envían al Hospital Militar de Columbia. A los demás para 5ta y 14 en Miramar, el Cuartel General de La Seguridad del Estado. Trabajo le costó a la Contra-Inteligencia saber que uno de los detenidos llamado Harold Boves Castillo era “Francisco” el Coordinador Nacional del MRR. El hombre más buscado por el régimen. Los demás ya habían sido identificados.


Días después a los hombres los trasladan a La Cabaña y a las mujeres a Guanajay.


A Eufemio Fernández Ortega lo arrestan en la calle 17 y J en el Vedado. Lo incluyen en la causa por órdenes directas de Fidel Castro para fusilarlo. Eufemio fue la persona que le dio una galleta a Fidel cuando los sucesos de la Expedición de Cayo Confites en 1947. Fidel siempre le temió a Eufemio, pero como buen cobarde, se la tenía guardada, y vilmente se vengó de esta manera.


Pocos días antes de La Invasión de Girón todos los que fueron detenidos en la casa de Oscar Echegaray (se le consiguió asilo en la Embajada de Venezuela) fueron instruidos de cargos en la Causa 152 de 1961. Y en breves días fueron conducidos a juicio ante El Tribunal Revolucionario número Uno en la Fortaleza de la Cabaña; resultando sentenciados a PENA DE MUERTE POR FUSILAMIENTO: Rogelio González Corso – Rafael Díaz Hanscom – Humberto Sorí Marín – Manuel Puig – Gaspar Domínguez Trueba – Nemesio Rodríguez Navarrete, y el Dr. Eufemio Fernández Ortega. Los demás acusados recibieron condenas a 30, 20 y 15 años de prisión. (4)


En la madrugada del 20 de abril de 1961 uno a uno los condenados a muerte fueron fusilados en el paredón del Foso al lado de la Galera 17 de La Prisión.


Los que quedamos en la calle después del 18 de Marzo de 1961, tratamos de reorganizar los grupos, sobretodo, Octavio Barroso (Fusilado el 2 de febrero de 1962) de Unidad Revolucionaria, que pasó a ser El Coordinador Nacional del Movimiento (UR). Todos sabíamos que la Invasión era inminente, sabíamos que los norteamericanos sabían todo lo que pasó, pero no hacían nada para informarnos sobre La Invasión para coordinar nuestro apoyo. Sabíamos que La URSS le suministraba al régimen todo tipo de armamento, e inteligencia a través de la KGB.


De parte de nuestro “aliados” del Norte solo recibíamos “SILENCIO”.


Son asuntos inexplicables, sin justificación. Enviaron a La Brigada a desembarcar por el punto más cenagoso de toda Cuba.


Los Comités de Defensa comenzaron a prender a todos los que ellos estimaban que estaban en contra de La Revolución. En la Isla hubo más de 600 mil detenidos; hombres, mujeres, niños, ancianos, y hasta enfermos. Miles de personas decentes fueron hacinadas como animales en el Teatro Blanquita, en los fosos de La Cabaña, del Castillo del Príncipe, del Castillo de Atarés. En el interior de La Isla muchos hasta estuvieron detenidos en corrales para animales. Decenas murieron en un cautiverio cruel medieval, sin comida ni agua potable por largas horas interminables, mujeres en estado abortaron, muchas murieron, Cuba se convirtió en un “Infierno”. Todo esto sucedía cuando el desembarco del 17 de abril.


La Brigada peleó valientemente como pudo, sin suministros, con solo el apoyo aéreo de la pequeña Fuerza Aérea de la Brigada. Los pilotos hicieron heroicidades para brindar un poco de apoyo. Muchos de los pilotos fueron derribados y perdieron la vida. La clandestinidad, la llamada guerrilla urbana, trató de apoyar lo mejor que pudo, combatiendo en La Habana, muchos de nuestros compañeros murieron tiroteados en las calles de la ciudad. Los alzados no recibieron ningún tipo de ayuda.


Caos total. Tragedia Nacional.


Algunos “INTELIGENTES”; analistas, cubanólogos y politólogos, han catalogado y catalogan, sin saber el por qué de lo sucedido, como un fracaso, una derrota. Imbéciles que nada hicieron, y nada harán por La Libertad de Cuba. Solo hablar por hablar.


Yo digo que fue una traición de la Administración de John F. Kennedy.


(1) Narración grabada de Oscar Echegaray.


(2) Narración de los hechos por Marta Godínez y Berta Echegaray.


(3) Narración de los hechos por Marta Godínez y Berta Echegaray.


(4) Copia de La Petición Fiscal, y Sentencia de Pena de Muerte por Fusilamiento de los archivos Legales del Dr. Manolo Mariñas Abogado de la Defensa de Sori Marin.


Vía nuevoacción.com

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