¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

viernes, abril 06, 2012

DIONISIO GARCIA: LA ESTRELLA DE BELEN EN LA NOCHE CUBANA.


Por Alfredo M. Cepero


Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres", José Martí.

Cuando un cardenal sin decoro hacía causa común con los tiranos para desalojar de la Casa de Dios a los perseguidos por el diablo. Cuando dos pontífices habían politizado su mensaje pastoral pidiendo el levantamiento de un inexistente embargo externo e ignorando el férreo embargo interno de la tiranía contra su pueblo. Cuando más oscura era la noche de nuestro peregrinaje por el desierto de la maldad y de la miseria brilló luminosa sobre nuestro cielo una réplica cubana de la Estrella de Belén. Cuando las ovejas cubanas de la Iglesia de Cristo se sentían abandonadas por sus pastores apareció de repente en nuestro firmamento Dionisio García Ibáñez, Arzobispo del indómito Oriente y digno heredero de arzobispos sin miedo como Enrique Pérez Serantes y Pedro Meurice Estiú.

Como la estrella del relato bíblico, esta estrella de nuestro tiempo parece haberse impuesto la misión de llevar al pueblo de Cuba de regreso al camino que conduce al niño mesías de Belén. El niño que jamás habría hecho causa común con opresores de pueblos ni estrechado la mano a tiranos que persiguen, torturan y asesinan a todo aquel que se oponga a su poder absoluto. Como digno representante y mensajero de ese niño--que representa como nadie la simbiosis de la compasión y de la justicia--Dionisio García se negó a estrechar la mano ensangrentada del enano mental y moral que insiste en la perversidad de prolongar la pesadilla del pueblo de Cuba.

Por otra parte, Monseñor García les echó a perder la fiesta a quienes promueven en El Vaticano una despreciable colaboración con la tiranía cubana porque se salió del libreto cuidadosamente elaborado bajo la mirada vigilante del cardenal zurdo Tarsicio Bertone. En el video que se convertirá en histórico puede verse claramente que, antes de su gesto de desafío al advenedizo, Dionisio susurró algo al oído del "papa peregrino". Solo ellos saben lo que se dijo pero es altamente probable que le haya advertido al pontífice lo que se proponía hacer. La bestia, acostumbrada a la adulación y la sumisión de su caterva de criminales, recogió con rapidez la mano que Monseñor García le había dejado extendida y mostró una expresión de incredulidad ante el gesto valiente de este genuino soldado de Cristo.

Un soldado que se enfrenta hoy a la última de las numerosas crisis que ha sufrido la Iglesia Católica en su larga historia de más de dos milenios. En fecha tan lejana como el Siglo IV, la Iglesia confrontó la herejía Ariana. Ario fue un sacerdote que predicaba que Jesucristo no era hijo de Dios sino un hombre como otro cualquiera. De hecho, durante ese Siglo IV una proporción considerable de los obispos católicos no creían en la divinidad de Jesucristo.

Después se produjo el período catastrófico del Renacimiento en que se multiplican las iglesias protestantes como reacción a una Iglesia Católica carcomida por la corrupción en los más altos niveles de su jerarquía. Los papas Alejando VI, León X y Julio II fueron más corruptos y protagonizaron más escándalos que cualquier prelado de la iglesia de nuestros días.

De igual manera, en gran medida resulta explicable el anticlericalismo de la Revolución Francesa en el Siglo XVIII. La Iglesia Francesa no sólo estaba comprometida con la monarquía sino la manipulaba para promover sus propios intereses en detrimento de los intereses del pueblo. Era, por lo tanto, lógico que el odio contra el antiguo régimen se convirtiera en odio contra la Iglesia.

En el caso específico de nuestras guerras de independencia, un clero mayoritariamente español hizo causa común con la metrópolis, se opuso a la lucha por nuestra libertad y condenó al ostracismo a los pocos sacerdotes cubanos que tenía en su seno. Llegó incluso al extremo de interferir en la carrera sacerdotal de aquel santo varón que fue el presbítero Félix Varela y Morales. Cuando se produjeron rumores sobre la posibilidad de que Varela fuera designado para un alto cargo en la jerarquía eclesiástica neoyorkina por su fructífera labor con los inmigrantes irlandeses, la jerarquía católica española expresó sus objeciones a la Arquidiócesis de Nueva York.

Regresando a la Cuba de nuestros días, al igual que en su momento Monseñor Pedro Meurice, Dionisio García y las ovejas que con tanto coraje defiende pueden esperar represalias por parte de un régimen que ha hecho del odio su evangelio y de la venganza su instrumento de disuasión y terror. Pero su gesto ha llenado de llenado de orgullo a su pueblo e iniciado el proceso de superar la crisis de una Curia Romana corrupta y una Iglesia Cubana en bancarrota.

Esta no sería tampoco la primera vez que Jesucristo, actuando a través de sus abanderados más fieles, salva a su iglesia de la maldad de los fariseos en su seno. San Ignacio de Loyola y su legión de soldados de Cristo salvaron a la iglesia de la crisis de la Reforma. Monseñor Dionisio García, un hombre que tiene en sí el decoro de muchos hombres, lleva ahora sobre sus hombros la tarea de resucitar para Jesucristo a la Iglesia Católica Cubana. ¡Que Dios lo bendiga y le dé fuerzas para salir victorioso!

Vía lanuevanación.com

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