¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

sábado, marzo 17, 2012

A VER POR DÓNDE ARRANCO QUE EL SURCO ES LARGO…


Por Andrés Pascual

“Del grupo de los 4 que una vez fue repudiado en Miami por el exilio, que después los catapultaron (sobre todo a Martha Beatriz Roque) como paladines de lo que ya nadie sabe por lo de “pa’lante y pa’trá”, observé que esta señora es la tercera vez que recae por su inestabilidad político-ideológica enfermiza: lo de La Patria es de todos fue una bobería; el llamamiento a impedir cualquier acción en la lucha por la calle contra la tiranía fue más peligroso; pero la firma del último documento contra la tiranía “partió el bate”, lo que me preocupa es que, conociendo todo el mundo esto, nadie grite y ponga en su lugar a esta señora, porque, explicaciones, por supuesto que sobran a estas alturas”

Lo anterior lo escribí para Nuevo Acción el 28 de julio del 2011 y tenía relación con la firma de casi todos los disidentes de vitrina de un documento inmoral y concesivo, que se conoció como La Carta de los 74.



Esta es la 4ta vez que “recae” Martha Beatriz Roque (foto), está infectada por el virus del oportunismo o, quién sabe si por otro peor…

No estamos en condiciones de “dejársela al cielo para que la juzgue”, no a estas alturas y con suficiente experiencia: somos seres terrenales expuestos al peligro de cualquier reacción negativa y ya hemos tenido bastante en más de medio siglo de lucha.

Resulta que Martha Beatriz y un grupo de disidentes, incluyendo a la multipremiada cronista de La Habana Yoani, han desacreditado la toma de una iglesia por 13 miembros de otras “asociaciones” con declaraciones que bien pudieran haber sido firmadas en cualquier instancia de la tiranía.

En apariencias, la ocupación pacífica del templo (no un motín como publicó el Herald), tiene como objetivo hacer lo que se debe: crear problemas, crisis, ante la inminente visita de alguien que, tal vez, sea padre, pero que no tiene, por lo menos para mí, nada de santo, aunque si mucho de “santurrón”

“El templo no debe ser utilizado como tribuna política”, una expresión contra la ocupación; “nadie debe utilizar a la Iglesia como vehículo para esas cosas” (¿Para cuáles entonces?) otra…Bien, además de para proteger el protagonismo evidente de estos disidentes con tan infame defensa y de recoger una parte del pueblo la limosna que, en carácter oportunista ha entregado la Iglesia de mutuo acuerdo con la dictadura, ¿Para qué le sirve la Casa de Dios al cubano de hoy? ¿A quiénes sirven tanto el cardenal, como los curas y la “oposición reaccionaria inquisidora de izquierda”, ghandismo militante de línea dura contra la única forma viable de luchar por lo libertad? ¿Cuál es el mensaje de estos judas de sotana cubanos para un pueblo cuya única esperanza es respirar?

Con esta suma cuatro “lamentables errores de definición política” Martha Beatriz; es decir, que si se necesitan tres para tomar medidas, ha sido capaz de regalarnos otro “de contra”.

Lo declarado por estos “opositores”, que aprecian y defienden como único interés el billete y el protagonismo, demuestran a las claras quiénes están dividiendo la unidad necesaria contra la tiranía. En unos casos, son del G-2; en otros, de cualquier manera que se vea, responden, por miedo o por lo que sea, a lo que ellos saben que son los intereses de los criminales en el poder.

Mañana alguien del “exilio histórico” le sugerirá a Martha Beatriz al oído que debe aliviar lo que dijo y, tal vez, se aparezca con que “sacaron de contexto” sus palabras. O quizás ni eso haga falta, a fin de cuentas, para Radio Mambí, Radio Martí, Univisión, Telemundo, el 41 y lo que cuelga, siempre será “la luchadora” por los derechos del individuo y la libertad de Cuba. Esta mujer interesa por algo más que su lucha de mentiras contra Castro, pero ¿A quién o a quiénes?

Yo no defiendo a los que están dentro de la Iglesia, no sé quiénes son, pero lo que nunca haré es acusarlos de la manera como hace la tiranía.

A fin de cuentas, volvió a quedar claro, posiblemente por décima vez que, en esa gente de foto en prensa y pantalla de televisión y voz a “tuttin plen” en radio, no se puede creer en nadie y, nadie es nadie.

Vía nuevoacción.com

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