¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

viernes, marzo 23, 2012

EL PERDÓN DE LUCIFER


Por Esteban Fernández Jr

Toda mi vida yo he creído firmemente que el perdón se otorga, o no, al que lo pide y al que se arrepiente. Y yo les pregunto a todos los "perdona vidas" del destierro: ¿Quiénes están suplicando clemencia en Cuba? Nadie, jamás escucho a los jerarcas del régimen arrepentidos de nada. Allá están guapeando, dando golpes a sus víctimas sin brindar el mas leve indicio de arrepentimiento de nada.

¿Han visto alguna vez a Ramiro Valdés dando alguna pista o diciendo públicamente: "Me gustaría el día en que se caiga esta tiranía que me permitieran vivir tranquilo en Artemisa?" Mientras aquí en el destierro un montón de gente se pasa la vida promoviendo darle la absolución a los que no se sienten culpables de nada y no vislumbran la posibilidad de en algún momento ser derrotados.

Es como si en el medio de la noche, en su alcoba, un asesino entra y le da una puñalada, y usted se envalentona y le grita: "¡Hermano, yo te perdono!" imaginando que de esa forma parará de acuchillarlo.

Cuando los esbirros llegan al exilio tampoco piden disculpas, y hasta lucen orgullosos de los servicios prestados a la dictadura. Ni de chiripa se acercan a los verdaderos enemigos de siempre y de rodillas les piden indulgencia. Los sacerdotes, cuando los católicos van a confesarse, exigen arrepentimiento. Y antes de morirse les piden que detallen todos sus pecados, se sientan arrepentidos, para llegar limpios y sean perdonados por Dios. A ese acto le llama extremaunción.

Es hasta tragicómica la actitud de muchos perdonando de ante mano no solamente a los que no se han arrepentido de nada sino a los que siguen cometiendo miles y miles de pecados y crímenes de lesa humanidad. Y además: vamos a estar claros en una cosa, los que no queremos perdonar a nadie, y los que se desviven en tender un manto de olvido a los millares de asesinatos cometidos en Cuba, PRIMERO TENEMOS QUE GANAR LA PELEA.

Para perdonar, o no perdonar, antes hay que derrumbar a la satrapía castrista. Ir a una guerra, matar adversarios, y después los que salgan vivos de la contienda, de ambas partes del conflicto, decidir que es lo que van a hacer con los derrotados.

Demás está decirles que si ganan ellos nos van a "dar un cepillo" violento. El paredón de fusilamiento funcionaría a tutiplén. Qué gracioso debe ser para los genocidas cubanos saber que después de haber acabado con la patria, si llegaran a perder la pelea algún día serían exonerados de toda culpa.

Hablamos mucho de los pilotos Pérez Pérez que derribaron a los aviones de los Hermanos al Rescate. Y yo pregunto: ¿Si somos libres en el futuro debemos indultarlos? O ¿Si llegan al exilio, simplemente serían entrevistados por Oscar Haza, y los servicios de inteligencia norteamericanos se los llevarían para sacarles algunas informaciones pertinentes y después brindarles refugio seguro y un excelente sueldo?

A mí me da la impresión de que en la reuniones del Partido los brutales mayimbes deben morirse de la risa comentando las gestiones conciliatorias de algunos exiliados. Raúl diciendole a Colomé: "Furry, no te preocupes por nada, que el día de mañana, si esto se cae, a lo mejor te van a canonizar los compañeros respetuosos de la comunidad cubana en el exterior"...

Allá están los genízaros en "100 y Aldabó" torturando y comentando: "¡Y pensar que allá en Miami están locos por perdonar la leña que estamos repartiendo!". Y el otro esbirro le contesta: "Chico, entonces dale mas duro, apriétale un testículo"...

Y discúlpenme ustedes que yo siga con la misma cantaleta, pero yo no puedo, ni quiero perdonar ni olvidar tanta ignominia cometida. Y este escrito va encaminado a exponer que si allá NADIE ESTÁ PIDIENDO MISERICORDIA entonces que los perdone Satanás. Nuestra labor debe ser encaminada a enviarlos al infierno lo antes posible para ser juzgados por el Príncipe de los demonios.

Vía nuevoacción.com

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