¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

lunes, febrero 20, 2012

VAMOS AL TúNEL, MI VIDA

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano: El túnel de La Habana que cruza por debajo de la entrada de la bahía de La Habana fue construido después de que ya al menos uno de los túneles que cruzan por debajo del cauce del río Almendares había sido construido por Menéndez, un renombrado ingeniero ¿ y arquitecto ? cubano, el cual fue posteriormente consultor en la construcción del túnel que cruza la bahía de La Habana. El túnel de La Habana se enmarcaba dentro de un vasto plan de construcciones para desarrollar la infraestructura turística en el país. Muchas eran las construcciones que se habían construido y se estaba construyendo en el país con ese fin. Algunas de ellas fueron la Vía Blanca y las carreteras del circuito norte de La Habana, Pinar del Río y Matanzas y otra por el sur del país que conectaba a Trinidad, Cienfuegos, etc.,. A estas obras se sumaban la construcción de fábricas de todos tipo para abastecer al país y a la creciente industria turística Estas obras se hicieron durante el régimen de Fulgencio Batista entre 1952 y 1958. El país estaba pasando de un país monoproductor y monoexportador a un país pluriproductor y pluriexportador donde la industria no azucarera había ya desplazado a la industria azucarera. El turismo había ya desplazado a la industria azucarera como la primera fuente de ingreso del país pese a estar el país en medio de cierta inestabilidad política por la lucha armada contra el régimen de Fulgencio Batista. El país estaba en transición a una economía de servicios.

Sobre la obra del túnel de La Habana diré algo que la tiranía a tratado de ocultar: una compañía norteamericana cuyo presidente era hermano del entonces Presidente de los Estados Unidos Dwight Einsehower hizo gestiones para que esa gran obra se la adjudicaran a su compañía, pero Batista se opuso a esas gestiones y presiones y la puso en licitación para que el mejor y más barato proyecto fuera el escogido. Una compañía francesa se ganó la obra del túnel y eso ocasionó uno de los tantos encontronazos que tuvo Batista con los intereses norteamericanos, los cuales no se quedaron cruzados de brazos.

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Por Nicolás Águila
Febrero 13, 2012

MADRID, España, febrero, www.cubanet.org -El túnel de La Habana no es un túnel cualquiera. Es el túnel de La Habana y eso lo dice todo. Porque La Habana sigue siendo La Habana aunque ya no sea exactamente lo que se dice La Habana. O lo que se decía La Habana… Ay, San Cristóbal bendito. La ciudad está apuntalada y se desmorona, y se cae a pedazos y se derrumba, y huele mal, y te escupen y te mean, y si te descuidas te tiran las inmundicias desde el balcón de un tercer piso. Eso si no te cae encima un desprendimiento de la baranda, una lasca del techo, un ladrillo, un pedrusco, un bilongo, una salación, un maraño… Y te matan y no te pagan los muy marañeros.

A La Habana solo le queda el casco histórico y la mala idea de una ciudad que perdió el encanto pero conserva la época, con su malecón expuesto a los elementos ambientales y un túnel de ida y vuelta que le traquetea. Y le quedan las mañas de una urbe marinera que sigue siendo habanera y puñetera aunque de otra manera. Una manera bisnera y jinetera, a oscuras y medio encuera, ocultando a la vez que mostrando la pelleja esa vieja ramera que reza y espera que del cielo le llueva su arroz a la chorrera. Y que Dios pronto lo quiera.



La Habana tiene un túnel, o tiene más de uno pero el que nos importa es ese, el que se llama túnel de La Habana y fue construido en tiempos de un dictador que no dictaba tanto como el que vino después. Lo inauguraron cuando yo tenía apenas seis años y empezaba a tararear los chachachás de moda, en una época en que Cuba reía y bailaba sin pensar en echarse a un turista, a un pepe, a un yuma, y La Habana sí que entonces era La Habana y para de contar. Era eso que en el mundo entero suspiraban como el colmo del placer: a night in Havana hasta que salga el sol. Que no te vengan con cuentos, que cuando La Habana era La Habana los perros satos habaneros andaban por la calle sueltos y sin vacunar, no importa que los amarraran con longanizas o chorizos El Miño. Y el vacilón se cantaba y se bailaba, se bebía straight o a la roca, sentado, de pie o arrollando a paso de conga, sin esa bruma de duelo a orillas del Almendares, donde en tiempos de mi abuelo dos bolas eran tres pares.

El túnel de La Habana es particular. Ha sido declarado una de las siete maravillas cubanas de la ingeniería civil, pero no me preguntes cuáles son las otras seis, que ni me las sé ni me importa aprendérmelas. Para mí que lo maravilloso del túnel fue que uniera a La Habana pedestre con el Este agreste. Y que para ir a las playas de Guanabo y Santa María del Mar ya no hubiera que dar una larga vuelta alrededor de la bahía.

Pasabas el túnel y ya, por derecho y por lo corto. El viaje se te abreviaba y podías ir a la playa en guagua, vamos al túnel mi vida, a vacilar el mar demagógico azul turquí; o podías coger un botero, que era entonces el nombre del taxi habanero, y atravesando la bahía por abajo, donde está el tasajo, vamos al túnel mi amor.



El túnel de La Habana es una de las siete maravillas cubanas, y eso parecería exagerado si no fuera por lo otro. Yo sí creo que tiene bien ganada su fama y estatus de maravilla ingenieril. La prueba de que es un túnel maravilloso está en que ha resistido más de medio siglo de destrucción total, sistemática, rencorosa, y todavía sigue ahí, funcionando y todo.

Con dos te miro y con tres me espanto, oh túnel testimonial de lo que fue La Habana, truco del almendruco o troque del almendrón, pero siempre indiferente al soplo de la brisa desde el Malecón hasta la Rampa zarazona. Déjame tocar madera, que con esa gente nunca hay nada seguro.


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Tomado de http://es.wikipedia.org

Túnel de La Habana

El Túnel de La Habana discurre por debajo de la bahía de La Habana y figura entre las siete maravillas de la ingeniería civil cubana.

Por debajo de la bahía de La Habana, a lo largo de 733 metros, fue construida la majestuosa e impresionante obra de la empresa francesa Societé de Grand Travaux de Marseille. Su construcción se realizó entre los años 1957 y 1958, terminándose el 31 de mayo de 1958 día en que se inauguró, en condiciones extremadamente difíciles debido a la necesidad de trabajar bajo agua.

A cargo de la dirección de ejecución y proyección de la obra estuvo el ingeniero cubano José Menéndez Menéndez, quien junto al grupo de trabajo que lo acompañaba diseñó un sistema de tubos de hormigón reforzado, capaz de soportar grandes toneladas de agua.
Características

El túnel se encuentra a una profundidad de 12 ó 14 metros aproximadamente. En su interior presenta un excelente servicio de alumbrado para la comodidad de los transitantes.

El túnel de La Habana no es el único existente en la ciudad, pero se le denomina así por la gran importancia que tiene para el transporte y por su majestuosidad.

Vía baracuteycubano.blogspot.com

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