¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

jueves, febrero 02, 2012

RESTAURANDO LA GRANDEZA DE AMERICA

Senador cubano-americano Marco Rubio


Por Alfredo M. Cepero

En el año 2,000, la Florida fue el campo de batalla donde George W. Bush le ganó a Al Gore por un estrecho margen la campaña por la presidencia de los Estados Unidos. En este turbulento año 2012, la Florida ha comenzado desde muy temprano a desempeñar un papel relevante en determinar el destino de esta nación como líder de un mundo que se debate entre la libertad y la tiranía, la prosperidad y la miseria, la tolerancia y la intransigencia, la defensa de la vida y la cultura de la muerte. El triunfo de Mitt Romney en las primarias republicanas del pasado martes con el 47 por ciento de los votos—16 por ciento por encima de su adversario más cercano Newt Gingrich—es un signo de esperanza y el primer paso en el difícil y accidentado camino hacia las elecciones generales del próximo mes de noviembre.

Ahora bien, como ya se vislumbra en el horizonte político americano, esta no será una carrera para atletas con piernas débiles y antecedentes que los hagan vulnerables a los ataques de sus opositores. Los demócratas cuentan con cuantiosos recursos y un corredor tan experto que le propinó una sorpresiva paliza en las primarias demócratas de 2008 a una Hillary Clinton que ya casi había sido coronada por su partido. Y es ahí donde Romney adquiere relevancia y su triunfo en la Florida debe ser contemplado a la luz de las primarias republicanas que se aproximan en el futuro inmediato.

Unas primarias que podrían poner fin a los ataques virulentos entre los dos candidatos punteros y restarían proyectiles a la artillería que, en su momento, desatará Obama contra el candidato republicano. Mientras mas pronto terminen las escaramuzas entre Gingrich y Romney, más tiempo tendrán los republicanos para recaudar fondos y concentrar sus energías en la búsqueda de la victoria en las elecciones del mes de noviembre. Esas elecciones serán una batalla donde, según los más experimentados analistas políticos, ni se dará cuartel ni se tomarán prisioneros.

Este mes de febrero será escenario de contiendas republicanas por la postulación presidencial en siete estados de la nación, en cuatro de los cuales se seleccionará el candidato por el procedimiento de las asambleas de votantes (caucus en inglés). Los participantes en estas asambleas no emiten su voto como en las elecciones primarias sino se citan en un lugar centralizado del estado, escuchan a los candidatos o a sus promotores y después seleccionan a su favorecido. Para lograr éxito dentro de este contexto el candidato necesita considerables recursos financieros y de organización para transportar a sus partidarios al lugar de reunión.

Este será el caso de Nevada y Colorado—dos estados con una numerosa población mormona—y de Maine y Minnesota, dos estados a la izquierda de sus adversarios y donde la posición centrista de Romney resulta más atractiva para los votantes. Pero en todos ellos, el capital y la organización de Romney le dan una definitiva ventaja sobre sus adversarios. A mayor abundamiento, Romney le ganó las asambleas de Nevada y Maine a John McCain en las primarias republicanas de 2008.

En los estados de Arizona, Missouri y Michigan tendrán lugar elecciones primarias en la forma tradicional de emisión del voto en colegios electorales diseminados por todo el territorio del estado. Al igual que Nevada y Colorado, Arizona cuenta con una considerable población mormona que le proporciona una sólida base para su campaña y sin duda favorecerá a Romney. Michigan fue el estado donde creció Mitt Romney mientras su padre George era gobernador de ese estado y que, como era lógico esperar, votó a favor de Mitt durante su contienda contra McCain en el 2008. Missouri sería el único de estos siete estados donde el adversario de Romney podría tener alguna esperanza de derrotarlo. Pero, si consideramos el efecto de bola de nieve, no sería lógico que Romney ganara seis y sus victorias no le dieran una ventaja para ganar Missouri.

Llegado ese momento, lo pragmático y lo patriótico para Gingrich sería enterrar el hacha de la guerra y unirse a Romney para lograr una contundente victoria republicana en las dos cámaras del Congreso y en la Casa Blanca. Una victoria que será necesaria para devolver la prosperidad económica, la armonía social y el orgullo de ser norteamericanos a un pueblo que ha deambulado por cuatro años en un desierto de demagogia y de resentimiento. Gingrich es el candidato ideal para la Secretaria de Estado o la de Defensa y Romney le prestaría un gran servicio a la nación reconociendo sus cualidades y sus habilidades.

Y esto nos pone en la recta final del camino hacia una victoria en noviembre del candidato postulado por el Partido Republicano. Para ello, los estrategas republicanos ya deben estar haciendo cálculos y estructurando la candidatura que sea capaz de asegurar la cantidad mágica de los 270 votos electorales que son necesarios para ganar la contienda. Aún antes del inicio de la campaña, los demócratas tienen en el bolsillo 86 votos electorales (55 de California y 31 de Nueva York), dos estados con electores tan a la izquierda que jamás votarían por un candidato republicano. Los republicanos, por su parte, no pueden darse el lujo de perder siquiera uno de los otros dos grandes estados que son Texas y la Florida. Los 73 votos electorales (42 de Texas y 31 de la Florida) le serán imprescindibles para asegurar la llave que abre la puerta de la Casa Blanca.

Con esto hemos llegado adonde yo quería llegar en lo relativo a la candidatura republicana que considero con mas probabilidades de resultar victoriosa. Una candidatura lo suficientemente fuerte como para derrotar a un presidente que, aunque ha demostrado una absoluta incapacidad para gobernar, cuenta con el voto duro de quienes cambian libertad por limosna y una prensa que se niega a reconocer el error de haberlo puesto en la presidencia en el 2008.

Partamos por un momento de la premisa de que, como hemos tratado de demostrar en este trabajo, Romney sea el postulado por el Partido Republicano. Como lo han demostrado las encuestas de los últimos meses y a pesar de todos sus atributos de empresario exitoso, conservador fiscal, sólidos principios morales y buen padre de familia Romney tiene sus puntos vulnerables. Entre ellos, los mas obvios son el plan de salud implantado por él mientras era gobernador de Massachusetts, los resultados ambivalentes de los procedimientos utilizados en la reorganización de varias empresas en peligro de quiebra, sus declaraciones infortunadas sobre el sensible tema de la inmigración y, peor aún, la desconfianza de la base del partido y del movimiento del Tea Party en cuanto a su conducta y sus credenciales como genuino conservador.

Por todo ello, su compañero de fórmula tiene que neutralizar las acusaciones sobre estos puntos que le serán lanzadas por operadores políticos sin escrúpulos como David Axelrod y los demás arquitectos de la campaña de Obama. Entre los mencionados como probables compañeros de fórmula han estado el gobernador de New Jersey, Chris Christie, la gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, el ex senador Rick Santorum y el senador Marco Rubio. Todos ellos son estrellas nacientes que brillan con luz propia en el firmamento republicano. Pero solo uno reúne la mayor cantidad de atributos necesarios para aumentar las probabilidades de una presidencia de Romney. Me explico.

Chris Christie se encuentra demasiado a la izquierda en sus posiciones sobre cuestiones sociales para ser aceptado por los segmentos conservadores del partido. Nikki Haley tiene las credenciales conservadoras pero representa un estado que los republicanos ganarán de todas maneras y, por lo tanto, su participación en la candidatura no es necesaria para ganarlo. Rick Santorum, el mas genuino y elocuente de todos los conservadores, lleva mucho tiempo fuera del cargo senatorial y ya no cuenta con suficiente influencia en su estado de Pensilvania para cambiar la conducta de votantes que tradicionalmente han votado por candidatos demócratas a la presidencia.

Solamente el senador Marco Rubio reúne las tres cualidades esenciales para proteger los flancos débiles de Romney y, de paso, aumentar las probabilidades de una victoria republicana. Rubio tiene un mensaje positivo para la comunidad inmigrante, cuenta con un sólido respaldo de los miembros del Tea Party y disfruta de una inmensa popularidad en un estado que Obama gano en el 2008 y que, como ya hemos expresado al principio de este trabajo, Romney necesita desesperadamente para llegar a la Casa Blanca.

Como diríamos en buena jerga cubana: Rubio es el hombre. Y no se preocupen por lo que el senador haya declarado con anterioridad. Como el buen estratega que ha demostrado ser a pesar de su juventud, Rubio sabe que, en política, expresar ambiciones desmedidas es el beso de la muerte. Pero cuando Romney lo llame, Rubio dirá que sí. Porque es muy difícil decir que no cuando uno tiene la capacidad de garantizar la libertad y mejorar las condiciones de vida de millones de personas dentro y fuera de los Estados Unidos. Por eso estoy convencido de que esta candidatura se convertirá en realidad y en una fórmula triunfante que bien podría ser resumida con el lema de Romney-Rubio: Restoring America’s Greatness.

Vía lanuevanación.com

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