¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

martes, enero 24, 2012

MIAMI (La puerta grande y la puerta chiquita)


El Señor Alcalde de Miami, Tomás Regalado, va a decretar en el salón de los Municipios de Cuba en el Exilio, el 31 de Enero como el “Día de Esteban Fernández” en esa ciudad. Que bueno, tal parece que entro a Florida por la puerta grande. Lo agradezco en el alma.

Con anterioridad, el día 29 me reúno en el Restaurante Havana Miami en un desayuno con un enorme grupo de combatientes de la causa cubana. ¡Qué feliz me siento de poder tratar “de tú a tú” a esa pléyade de patriotas!

Esa misma tarde estaré junto a mis coterráneos en el Ranaissance Ballroom para conmemorar los 50 años de la fundación del Municipio de Güines en el Exilio.

La noche anterior, el mismo día del nacimiento del Apóstol, asistiré al acto conmemorativo de la fecha, auspiciado por la gloriosa Junta Patriótica Cubana, en los salones del Big Five Club.

Pero no puedo evitar que los recuerdos se acumulen en mi mente de cuando entré por la puerta chiquita a Miami un 12 de agosto del año 62 siendo un adolescente. Sin un centavo en mis bolsillos, con tres humildes mudas de ropa, sin hablar una papa de Inglés, y sin apenas tener donde quedarme a vivir.

Gracias a Dios que mi amiguito Milton Sorí me dio albergue en su casa. Mejor dicho, en la residencia de sus padres. Y digo “amiguito” porque en esa época sólo tenía 15 años. Pero siempre ha sido un tremendo AMIGO, así, puesto en mayúsculas.

¿Saben ustedes qué fue lo primero que yo pregunté al arribar a Miami? : ¿Dónde están los campamentos en que los cubanos se entrenan para ir a pelear a Cuba? Nadie me respondía esa pregunta. Me dijeron: “No, lo que sabemos es de un Hotel en Miami Beach donde puedes ir a lavar platos”...

Había tremendo calor en Miami. Le pasaba por delante a una bodeguita que tenía afuera un refrigerador rojo lleno de Coca Colas congeladas y sudorosas. Esa fue la única vez que he estado tentado de robar algo, de robarme un refresco.

En ese entonces, el señor Alcalde que les mencioné, era simplemente un joven llamado Tomasito, hijo de un preso político, y los hoy veteranos de la lucha, solamente comenzaban a hacer las primeras gestiones bélicas contra la tiranía.

En ese momento recibo una carta de otro muchachito llamado Máximo Gómez Valdivia pidiéndome que me uniera a él en New York, y para allá me fui.

A los dos meses de mi llegada se presenta la Crisis de los Cohetes en Cuba. Y tal parece que Dios me concedió el deseo de participar activamente en la lucha por la recuperación de nuestra nación, y Maximito y yo nos incorporamos a los campos de entrenamiento del U.S. Army con la intención de desembarcar en la tierra cubana.

Miami ha cambiado muchísimo. De un pueblo de campo ha pasado a ser una gran ciudad. El que no ha cambiado soy yo, manteniéndome firme - al entrar por la puerta grande- en el mismo deseo que abrigaba cuando entré por la puerta chiquita, de VER UN DÍA UNA CUBA LIBRE.

Vía baracuteycubano.blogspot.com

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