¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

martes, enero 10, 2012

LA "INDUSTRIA DE LA FALSIFICACIóN" SE DIVERSIFICA ACELERADAMENTE EN LA CUBA DE LOS CASTRO

Vendedor ambulante cubano.

Nota del bloguista: En Cuba, especialmente después de la llegada al poder de los Castro y la implantación del comunismo, la falsificación y la corrupción formaron parte del "Patrimonio Nacional". Se desarrollaron las falsificaciones de documentos civiles, examenes escolares, carnets de identidad, comidas preparadas en casa, alimentos adulterados distribuidos por el estado/gobierno en toda la isla son el plato de cada día.

En los últimos años vengo observando un fenómeno de lo más interesante: en Cuba se ha creado un mercado de falsificación.

Es un proceso que vale la pena estudiar, de tan abarcador, pues yo diría que comprende más productos que los que se suelen falsificar en China. Es en este gran país asiático que la industria genera relojes Rolex de 3 dólares y todo tipo de marcas textiles y de calzado. La zapatillas Nike legítimas suelen decir “Made in China” y las que no lo son también.

Pero en Cuba, además de venderse todos estos productos chinos, la falsificación ya no conoce límites. Hablemos de cocina.

Me puedo referir a los años 90, cuando se popularizaron entre la población el picadillo de cáscara de plátano, el bistec de toronja que previamente se adoba con ajo, cebolla y se freía en manteca de puerco para que recibiera el sabor. En esa época un timador vendió bistec de frazada de piso empanizado y yo misma rayé un rábano chino para hacer “coquitos” y consumirlos en casa. Pero no es esa mi época preferida, lo interesante es ahora.

Hoy mismo se puede comprar en un agromercado una pasta de ajo que no se sabe qué contiene, tal vez sea engrudo de harina de castilla saborizado. También se compra en unas latas muy caras, que representan un tercio del salario de cualquier cubano, unas latas de pasta de tomate que en algunos casos –pocos, la verdad- saben a dulce de zanahoria. Por dar el beneficio de la duda a las tiendas estatales puedo asumir que son latas adulteradas por algún cubano inteligente. De todas maneras sabe mejor que el puré de tomate que venden los particulares en el agro. En mi cuadra una familia tenía una industria artesanal ilegal de este producto y lo que hacían era puré de calabaza con colorante rojo de cake.

Como postre se puede comprar una barra de dulce de guayaba que con seguridad no contiene guayaba, asunto que genera comentarios diarios en mi casa, porque al decir de mis padres antiguamente la guayaba era la fruta más barata y humilde que existía en Cuba, por lo que ahora nos preguntamos: ¿Con qué lo falsifican?¿Qué es más barato en Cuba que la guayaba?

Después nos tomamos un café que ya no es mezclado, ahora sencillamente no contiene café.

Los nuevos cuentapropistas contribuyen también a este mercado tan interesante. Los panes con minutas que venden algunos no saben a nada, tal vez sean las susodichas frazadas de piso que volvieron a surgir.

Vía email

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