¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

jueves, enero 05, 2012

¿ESTAMOS SOLOS EN EL UNIVERSO?


Por Charles Krauthammer

Tremenda excitación. Dos planetas muy parecidos a la Tierra fueron encontrados orbitando alrededor de una estrella similar al sol a una distancia de menos de 1,000 años luz. La noticia se produce a menos de dos semanas después del anuncio de otro planeta orbitando alrededor de otra estrella a una distancia que permite la existencia de agua líquida y, por lo tanto, de posible vida. O sea, dentro de la llamada zona habitable, que no es ni demasiado caliente ni demasiado fría.

Por desgracia, los planetas de tamaño correcto están demasiado cerca de su sol y, por lo tanto, a temperaturas tan calientes que no permiten la existencia de vida. Y el planeta bautizado como Goldilocks, aunque está en el lugar correcto para ser habitable, es demasiado grande para permitir la existencia de vida. Con un tamaño DOS VECES Y MEDIO del de la Tierra, este planeta tiene altas probabilidades de ser gaseoso como Júpiter. No hay seres parecidos a nosotros en ese planeta. Sin embargo, los astrónomos estiman que en el plazo aproximado de dos años vamos a encontrar el planeta correcto, en el lugar correcto y en el momento correcto.

Y precisamente en el momento en que el romance por los vuelos espaciales tripulados se ha desvanecido estamos más que nunca entusiasmados por encontrar seres vivientes y pensantes como nosotros en el universo. Sin embargo, toda esta excitación es una prueba de la profunda melancolía de una especie solitaria que busca con ansiedad una voz que le responda dentro de un inmenso silencio.

Ese silencio es enloquecedor. No solo porque aumenta nuestro sentimiento de aislamiento cósmico sino porque no tiene sentido alguno. A medida en que inevitablemente cada día encontramos mas pruebas de que existe vida inteligente en otros planetas cabe formularnos la pregunta: ¿Por qué no hemos encontrados pruebas—tales como señales u ondas de radio—de que la vida inteligente realmente existe?

Esto es llamado la Paradoja de Fermi, en honor del científico que una vez se preguntó: “¿Dónde está todo el mundo?” O como se razonó una vez: “Toda nuestra lógica, todo nuestro deseo de tener compañía nos asegura que no somos únicos, que otros seres deben andar por ahí en algún lugar. Y, sin embargo, no los vemos”

¿Cuántos deben ser estos seres? Datos proporcionados por modernos satélites sugieren que deben ser muchos. ¿Cuál es entonces la razón para este silencio? El gran astrónomo Carl Sagan dijo una vez que la trágica respuesta consistía en la alta probabilidad de que otras civilizaciones en estado avanzado de desarrollo se habían autodestruido.

En otras palabras, este universo silencioso no está transmitiendo una halagadora lección sobre nuestra sabiduría sino una trágica historia sobre cual podría ser nuestro destino. Nos está diciendo que la inteligencia podría ser una de las facultades mas malditas de todo el universo, una virtud no solamente fatal en última instancia sino, en el contexto del tiempo cósmico, fatal con carácter inmediato.

Si alguien cree que esto es mera teoría, solo tiene que mirar a recientes acontecimientos. El mismo día en que los astrónomos se deleitaron con el descubrimiento de los dos planetas similares a la Tierra, la Junta Asesora Nacional de Ciencia sobre Bioseguridad urgió a dos revistas científicas que no publicaran detalles sobre un peligroso experimento de laboratorio. Según la Junta, ese experimento ofrecía detalles sobre un virus que ocasiona un flu mortífero transmitido por pájaros que podría resultar catastrófico si cayera en las manos equivocadas.

Esas manos no son otras que las de seres humanos. No estamos solamente en la época del terror sagrado sino en el umbral de la edad de la hiper proliferación. Armas nucleares en manos de tiranos medio locos como los de Corea del Norte y de radicales apocalípticos como los de Irán son solo el principio. Agentes biológicos letales podrían caer muy pronto en manos de quienes cuya pandemia genocida los impela a destruir infieles como el camino real a la redención.

Y no pensemos que el único peligro lo constituyen los psicópatas. Porque solamente 17 años después que el Homo Sapiens descubrió la energía atómica, dos potencias supuestamente responsables como los Estados Unidos y la Unión Soviética estuvieron a punto de desencadenar un holocausto nuclear y aniquilarse mutuamente.

Sin embargo, en vez de lamentarnos, seamos optimistas en cuanto a este silencio universal y sobre la breve historia de la humanidad con sus nuevos poderes casi sobrenaturales. La inteligencia es una cualidad tan cercana a la divinidad que debe ser contenida y disciplinada. Esta es la labor y la razón de ser de la política, entendida como el ordenamiento de la sociedad y la regulación del poder para permitir el progreso y, al mismo tiempo, mantener bajo control los más bajos instintos humanos.

Esta podría ser la más grande de las ironías. Porque—a pesar de lo sublime de las artes, de la matemática y de otras manifestaciones del genio humano—nuestro destino podría depender de algo más mundano, frustrante y muchas veces despreciado: la política. Porque si nos equivocamos en los asuntos políticos todo lo demás podría terminar en la extinción del género humano.

Muchas veces, con razón, nos frustramos ante nuestros acontecimientos políticos. Pero debemos tener presente que la política—a pesar de todas sus ineptas, corruptas y despreciables manifestaciones—es la reina de todos los asuntos humanos. En última instancia, todo descansa sobre ella. Sea o no justo, la política es el motor de la historia. Determinará si un día viviremos lo suficiente como para ser o no escuchados por quienes comparten con nosotros la inmensidad del universo.

Traducción de Alfredo M. Cepero

Vía lanuevanación.com

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