¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

miércoles, enero 11, 2012

"CRISTEROS"



Nota de Aldo Rosado-Tuero: Por mi estrecha vinculación y amistad con los nacionalistas mexicanos, profundamente católicos, supe desde muy joven de la epopeya de los cristeros. Por y a través de Don Salvador Abascal conocí de las hazañas del general Gorostieta, de René Capistrán Garza y Anacleto González Flores, así como del martirologio del padre Pro, José de León Toral y la Madre Conchita. En anteriores ediciones de Nuevo Acción hemos escrito sobre dicha epopeya. (Ir a nuestros archivos en la columna estrecha de la izquierda).
Para quienes quieran profundizar más sobre el tema les recomiendo las obras "Los Cristeros" de Antonio Rius Facius y la triología de Jean Meyer, titulada "La Cristiada": el primer tomo- "La Guerra de los Cristeros"; el segundo- "El conflicto entre la Iglesia y el Estado 1926-1929"; y el tercero- "Los Cristeros".
Felicitamos a nuestro colaborador Gaby Astengo por tan magnífico y esclarecedor artículo.
LEA MAÑANA EN LA HISTORIA EN LA MEMORIA: "PRO, IMAGEN QUE PUDO RASGAR EL TIEMPO", CON UNA SECUENCIA GRÁFICA DEL FUSILAMIENTO DEL PADRE MIGUEL AGUSTÍN PRO.



Por Gabriel Astengo.

(Los cubanos no somos los únicos en la reciente historia latinoamericana, traicionados por intereses políticos y religiosos. La Guerra Cristera de México es un triste ejemplo de ello) Arriba trailer de la película "Cristiada". Vea el video

El reciente anuncio del film "Cristiada", protagonizada por el actor cubano exiliado, Andy García, entre otros, saca a relucir una de las etapas mas oscuras y silenciadas del México de principios del siglo XX. Muchos intereses se conjuraron por casi un siglo, para no tocar profundamente la realidad de un tema que causó muchas más víctimas que en toda la Revolución Mexicana, iniciada en 1910. García, hace el papel de Enrique Gorostieta, lider militar "cristero" de aquella gesta.

La Guerra Cristera en México fue un conflicto armado que se prolongó desde 1926 a 1929 entre el gobierno de Plutarco Elías Calles y milicias de laicos, presbíteros y religiosos católicos que resistían la aplicación de legislación y políticas públicas orientadas a restringir la autonomía de la Iglesia Católica.

La Constitución Mexicana de 1917 establecía una política que negaba la personería jurídica a las iglesias, subordinaba a éstas a fuertes controles por parte del Estado, prohibía la participación del clero en política, privaba a las iglesias del derecho a poseer bienes raíces, desconocía derechos básicos de los "ministros del culto" e impedía el culto público fuera de los templos. Algunas estimaciones ubican el número de personas muertas en 250 mil, entre civiles, efectivos de las fuerzas cristeras y del ejército mexicano. La radicalización del gobierno callista hizo que en zonas de los estados de Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Aguascalientes, Nayarit, Colima, Michoacán y parte de Zacatecas, en la Ciudad de México, y en la península de Yucatán creciera un movimiento social que reivindicaba los derechos de libertad de culto en México. La dirigencia del movimiento, cercana pero autónoma respecto de los obispos mexicanos, creyó viable una salida militar al conflicto. En enero de 1927, empezó el acopio de armas; las primeras guerrillas estuvieron compuestas por campesinos. El apoyo a los grupos armados fue creciendo, cada vez se unían más personas a las proclamas de ¡Viva Cristo Rey! y ¡Viva Santa María de Guadalupe! lanzadas por quienes fueron conocidos como los cristeros. La jerarquia católica de México veía con gran simpatía estos justos reclamos de su grey y aunque no se pronunciaba públicamente en favor de la lucha armada, en privado apoyaba y estimulaba la rebelión. El Vaticano no era ajeno a todo esto. Sin embargo, más adelante y en el trancurso de esa lucha, los obispos mexicanos, con muy contadas excepciones, se distanciaron rápidamente del movimiento armado, desconocieron a la Liga Catolica y trataron de negociar traidoramente la paz con el gobierno de Calles. Esto se hizo con la mediación del gobierno de los Estados Unidos, quien en esos tiempos tenía una política errada hacia los países de Latinoamerica. Política torpe de imposición, que con el tiempo fue creando un sentimiento anti-norteamericano en toda el área, que habilidosamente fue capitalizada por elementos comunistas y populistas para confundir a mucha gente en esta América nuestra, algo que todavía está vigente en algunos sectores de nuestra población continental. Los errores siempre traen consecuencias y esta conducta del gobierno de EEUU por aquellos tiempos, fue una de ellas.

Los alzamientos comenzaron en Jalisco, Zacatecas, Guanajuato y Michoacán por el año 1926, luego se sumó casi la totalidad del centro del país. El conflicto tuvo un carácter fundamentalmente rural aunque la dirección de la Liga fue eminentemente urbana. Los cálculos más optimistas consideran que hacia 1927, las fuerzas cristeras rondaban los 12 mil efectivos y dos años después, en 1929, habían alcanzado los 20 mil.

En 1928, luego de una tortuosa reforma de la Constitución de 1917 y a pesar de que la Revolución Mexicana había iniciado al grito de "sufragio efectivo, no reelección", el ex presidente Álvaro Obregón contendió como candidato virtualmente único en las elecciones presidenciales. Se decía, sin embargo, que Obregón —a diferencia de Calles— no tenía interés en continuar con el conflicto, por lo que llegaría a un acuerdo para acabar con la guerra. Obregón, sin embargo fue asesinado por el catolico José de León Toral en el restaurante "La Bombilla" en el Distrito Federal. Obregón había acudido ahí a participar de un desayuno ofrecido por los legisladores del bloque parlamentario que le apoyaba. Investigaciones forenses posteriores, afirman que Obregón recibió varios disparos por la espalda y no son pocos los que creen que su muerte fue preparada por Plutarco Elías Calles, y que Leon Toral fue solamente un "chivo expiatorio", que mas tarde fue fusilado.

Al llegar a la presidencia Emilio Portes Gil, comenzó una larga negociación, en la que participó como mediador, el recién llegado embajador estadounidense Dwight Morrow. Por su parte, la Santa Sede designó al todavía Obispo de Tabasco Pascual Díaz Barreto, como secretario del Comité Episcopal nombrándolo "intermediario oficial" para solucionar el conflicto Iglesia-Estado, a pesar de provenir de una diócesis pequeña, marginada y muy golpeada por los excesos de los gobiernos federal y estatal en la aplicación de las leyes en materia de relaciones Estado-Iglesia. Junto con el delegado apostólico Señor Leopoldo Ruiz y Flores, se entrevistaron con el presidente, Lic. Portes Gil, para llegar a un acuerdo el 21 de junio de 1929 sobre la cuestión religiosa.

Se logró un acuerdo de amnistía general para todos los levantados en armas que quisieran rendirse. Se acordó devolver las casas curales y episcopales, y evitar mayores confrontaciones en lo sucesivo. Sin embargo, la Liga y la mayoría de los efectivos de los ejércitos cristeros no aceptaron el acuerdo, así que estimaciones de personajes cercanos a la Liga señalan que de unas 50 mil personas involucradas directa o indirectamente en las acciones militares, sólo 14 mil depusieron las armas, aunque estas cifras han sido motivo de debate. Más tarde muchos de los cristeros que depusieron las armas, fueron emboscados y asesinados por el gobierno. Miles de campesinos fueron asesinados por el gobierno federal, mientras El Vaticano y el alto clero mexicano "voltearon la cara", inclusive dejando cobardemente abandonados a muchos sacerdotes que combatieron junto al movimiento "cristero".

Despues de esta necesaria introducción de lo que fue la Guerra Cristera o Cristiada, hablemos del jefe rebelde, general Enrique Gorostieta Velarde, tan excelentemente interpretado por nuestro Andy Garcia en la pelicula “Cristiada”.
Enrique Gorostieta Velarde Nació en Monterrey, Nuevo León, en 1890. Hizo sus estudios en el Colegio Militar de Chapultepec al que ingresa en dicembre de 1906. En mayo de 1911, sin haber terminado todavía sus estudios, se incorpora al servicio. Sirvió el ejército al final del régimen de Porfirio Díaz, durante el interinato de León de la Barra, durante el régimen de Madero, durante el de Huerta y después de que éste renunciara. Fue uno de los generales más jóvenes del ejército mexicano. En 1914 participa en la defensa de Veracruz. Luego luchó contra Venustiano Carranza a las órdenes del General Juan Andrew Almazán, en el noroeste del país, en incursiones desde Estados Unidos, donde estaba exiliado.

Volviendo a nuestro personaje, es necesario acotar que, en la etapa a la que nos estamos refiriendo, Gorostieta era un hombre que no se distinguía por ser un católico fervoroso, pero tampoco como un anticlerical a ultranza, pero al ver las restricciones a la libertad religiosa, se incorpora al movimiento cristero.

El valor y el genio militar de este hombre, conocido por sus soldados como "el general invencible", fueron fundamentales para la causa cristera. Sólo después de su enorme labor se pudo hablar del «ejército cristero» y no de los «ejércitos cristeros». Combatió en los estados de Jalisco, Michoacán, Colima y Zacatecas. Reorganizó y disciplinó al ejercito cristero. Murió en la Hacienda del Valle, en Atotonilco el Alto, Jalisco, en junio de 1929, apenas 19 días antes de la firma de los tratados de paz. Se oponía a éstos y expuso sus razones en un documento que escribió semanas antes de su muerte y solicitó a la LNDR que hiciera llegar a las autoridades eclesiásticas que negociaban con el gobierno. Desde el mes de mayo ya se rumoraban los acuerdos, por tal motivo el General Gorostieta fue el primero en levantar su voz en contra de lo que él llamó, no arreglos, sino traición.

Se afirma que fue traicionado mediante una emboscada para que no representara un obstáculo para dichas negociaciones.Como habrán podido apreciar en estas memorias históricas, que los cubanos no somos los únicos en la reciente historia latinoamericana traicionados por intereses políticos y religiosos. La Guerra Cristera de México es un triste ejemplo de ello.

Vía nuevoacción.com

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