¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

jueves, diciembre 29, 2011

.....Y CUBA VA POR EL MISMO CAMINO


Relevo dictatorial: Corea del Norte se postra ante el 'líder supremo'. El relevo ya ha concluido.

El paraíso del hambre tiene otro tirano ante al que postrarse.

El acto memorial para honrar a Kim Jong-il puso este jueves punto y final a la era del "querido líder" y abrió la de su hijo y sucesor Kim Jong-un, proclamado "líder supremo" ante decenas de miles de personas en la inmensa plaza Kim Il-sung de Pyongyang. Atento y con gesto hierático, el heredero del fallecido dictador estuvo flanqueado durante la ceremonia por altas autoridades políticas y militares de la dictadura.

"Kim Jong-un es el líder supremo de nuestro Partido, Ejército y pueblo al personificar las ideas y liderazgo, la personalidad, las virtudes, el coraje y el valor de Kim Jong-il" dijo en su discurso Kim Yong-nam, líder del Presidium de la Asamblea Popular Suprema, sobre el enigmático joven que liderará el país.

La televisión estatal KCNA mostró insistentemente imágenes de Kim Jong-un durante el acto, lo que hizo pensar por momentos que el nuevo tirano, que tiene menos de 30 años, podía pronunciar un discurso en la ceremonia que arrojara luz sobre sus planes para gobernar un país extremadamente pobre, aislado, impredecible y con capacidad nuclear. Sin embargo, guardó silencio al igual que hizo su padre durante el memorial fúnebre celebrado el 20 de julio de 1994 en honor del fundador de Corea delNorte, Kim Il-sung.

En esa ocasión, también fue Kim Yong-nam, por ese entonces viceprimer ministro del régimen, quien exhortó al público presente en la misma plaza a seguir incondicionalmente a Kim Il-sung. Como si tuvieran otra opción. "Construiremos una próspera nación socialista, manteniendo en alta estima a Kim Jong-un como otro general y líder supremo", proclamó.

Más militarismo y hambre

Este discurso evidenció que la nueva tiranía continuaría con el legado de la anterior: el militarismo será la opción prevalente, por encima del bienestar de sus ciudadanos. Lo cual, traducido en palabras de Kim Yong-nam fue que: "Bajo el liderazgo de Kim Jong-un", Corea del Norte avanzará "de forma más dinámica" en el camino del "Songun", política diseñada y aplicada por el fallecido Kim Jong-il que consiste en dar prioridad a los asuntos militares en el conjunto del Estado.

Por su parte, el general Kim Jong-gak, considerado una de las figuras emergentes en las élites militares del país comunista, pareció despejar las dudas sobre la posible falta de apoyo de las Fuerzas Armadas al sucesor, que carece de formación castrense.

En ese sentido, el general, de 70 años, aseguró que los soldados del Ejército Popular de Corea del Norte "protegerán con sus propias vidas al camarada Kim Jong-un".

Las fuerzas armadas norcoreanas, que suman más de 1.100.000 efectivos sobre una población total de 24 millones de personas y acaparan alrededor de una cuarta parte del Producto Interior Bruto del país, son el principal garante del poder del régimen de corte estalinista gobernado por la dinastía Kim.

En el ceremonial, la hermética nación despidió a Kim Jong-il con la misma grandilocuencia con la que lo hizo cuando falleció su fundador, Kim Il-sung. Decenas de miles de soldados y civiles norcoreanos se agruparon con orden militar en la plaza Kim Il-sung, de 75.000 metros cuadrados, mientras las autoridades ocuparon lo alto del balcón de la Casa de Estudio del Pueblo, en un acto que se prolongó por algo más de una hora desde las 11:00 hora local (3:00 GMT).

Concluido el acto a mediodía, se dispararon salvas de honor y los asistentes mantuvieron tres minutos de silencio en memoria del dictador, que gobernó el país durante 17 años hasta fallecer de un ataque cardíaco a los 63 el pasado 17 de diciembre.

De este modo, Corea del Norte cerró la etapa de Kim Jong-il, que pasará a la historia por lograr incluir a su país entre la lista de estados con armamento nuclear y por su incapacidad para superar una crisis económica que arrastra desde los noventa y que obliga a depender a la población de la ayuda exterior para alimentarse. Pero, sobre todo, por convertirse en la dictadura más atroz de nuestros tiempos.

Finalizado el luto y abierta una era nueva bajo la misma dinastía, serán las primeras decisiones políticas de Kim Jong-un las que desvelarán la senda de un régimen basado en el desmesurado culto a la personalidad de los Kim, golpeado por la escasez, anclado en el aislamiento y legitimado por las armas y la propaganda

Vía libertaddigital.com

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