¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

jueves, diciembre 08, 2011

LA TRANSICIÓN PACÍFICA


Por Esteban Fernández

No hay nada más detestable y asqueroso en toda la historia cubana que la tan cacareada TRANSICIÓN PACÍFICA. Eso no fue un invento de los enemigos del régimen sino de los aparatos de inteligencia del mismo.

La entente apacible es una gestión tranquila y equilibrada donde los grandes culpables y verdugos de nuestro pueblo no sufrirán las consecuencias de sus actos. Y al final les digo quienes serán los beneficiados.

Es decir: un cambio cosmético donde los genocidas no paguen por sus crímenes. Y con eso, obviamente, se conforman muchos cubanos de aquí y de allá.

Logran engañar a algunos con sus falsas promesas manteniendo viva la esperanza de mejoras para la población. A cambio de eso, los que dieron paredón de fusilamiento, los que ametrallan a seres indefensos cuando tratan de abandonar el país, los que torturan en “100 y Aldabó”, en “Combinado del Este” y en cientos de prisiones más, esparcidas a todo lo largo y ancho de la nación, saldrían ilesos sin ser castigados por la justicia libertaria.

Transición pacífica es sinónimo de borrón y cuenta nueva. ¿Qué bonito verdad? Los muertos en tumbas comunes sin identificación y los hijos de perra a seguir disfrutando eternamente de la riqueza que la piñata castrista les ha otorgado.

Ah, y ahora viene lo increíble: ni por las cabezas les pasa a Fidel Castro, ni a Raúl, ni a Ramiro, ni a Guillermo García, ni a Leopoldo Cintras Frías, ni a ninguno de los generales y mayimbes del castrato llevar a cabo una verdadera y sincera transición pacifica.

Más bien lo que hacen es burlarse y reírse de esas intenciones. ¿Por qué? Porque ellos no vislumbran ni la más ligera posibilidad de que su poder sobre la nación cubana tenga final.

Mientras que ellos tengan intactos los tres ejércitos, la RAM en La Habana, la División 50 en Oriente, los “Gallitos de la Policía”, y las Fuerzas Especiales del Ministerio del Interior con sus cientos de cuerpos represivos, los verdugos se creen completamente invulnerables y seguros. Fíjense que no se sienten ni urgidos de sacarlos a la calle.

Estos carniceros, envalentonados y con su mentalidad criminal, consideran que en menos de 48 horas barren del mapa a los opositores no sin antes hacerles tragar todos los celulares y las computadoras. Y cuando Yoani Sánchez le dice a Mariela Castro en “Twiteer” que nadie la puede hacer callar, los monstruos piensan que no solamente la callan¸ sino que suben al 14 piso y la tiran junto a su esposo, Reinaldo Escobar¸ por el balcón. Como es de suponer, el Ministerio de Justicia y los médicos forenses decretarían que fue un suicidio pasional. Y, al igual que lo han hecho miles de veces, a la dictadura castrista le importaría tres pepinos lo que dijera la comunidad internacional.

Y entonces ¿por qué este jueguito de prometer cambios y por qué dan indicios de que en Cuba existe mas libertad para quejarse públicamente? Muy sencillo, porque lo que buscan es una manera para salvarles el pellejo a sus descendientes en el futuro ( a los famosos “hijitos de papá) y que retengan sus grandes fortunas mal habidas.

Observe quienes son los jefes de los guardaespaldas de los Castro: sus nietos. Esos serán los beneficiados de una transformación sosegada. ¿O ustedes creen que ellos quieren que a Fidelito y al médico Antonio Castro y a sus hermanos los arrastren por las calles de Cuba después de desaparecidos los buitres octogenarios? Toda esta mojiganga es para salvaguardar a los herederos del billón de dólares acumulado.

El único cambalache inminente será entregarle el poder al hijo tuerto de Raúl llamado Alejandro Castro Espín, y aquí no ha pasado nada. Entonces quedarían impunes millones de asesinatos y las muertes de Boitel, de Plinio Prieto y de miles de mártires más hubieran sido en vano. Y no crean que soy pesimista, sino que creo que debemos encontrar otra forma para resolver nuestro problema.

Vía lanuevanación.com

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