¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

viernes, diciembre 02, 2011

"EL INTENSO AROMA DEL CAFé"


Por Frank de Varona

El intenso aroma del café es la autobiografía de Carmina Trueba de Mestre, una valiente mujer cubana que luchó contra el comunismo y sufrió casi ocho años de cárcel en varias prisiones de Cuba. Nos dice la autora en sus memorias que su recuerdo más antiguo es el olor del intenso aroma del café, que venía del tostadero Regil de su familia, y que impregnaba su casa y el barrio entero en Guanabacoa, municipio lindante con La Habana.

Comienza el libro con un capítulo llamado El mes más cruel. Carmina narra que ella estuvo presente en el juicio en La Cabaña de un grupo de valientes cubanos, entre los que se encontraba su primo hermano Domingo (Mingo) Trueba Varona, Rogelio González Corso, el comandante Humberto Sorí Marín y cuatro otros patriotas. Al llegar a su casa muy preocupada y acostarse sin poder dormir, Carmina recibió una llamada a las tres de la mañana del 20 de abril de 1961 donde el abogado que defendió a su primo le comunica: “La apelación ha sido inútil. Esté a las seis de la mañana en el cementerio de Colón para reclamar el cadáver de su primo”. Los siete patriotas fueron fusilados por la madrugada en La Cabaña. En esta prisión miles de cubanos fueron asesinados por la tiranía comunista, algunos de tan sólo 14 años.

Carmina se presentó en el cementerio y enterró a Mingo y al líder del grupo, Rogelio González Corso, cuyo nombre de guerra era Francisco, en el panteón con capilla de su familia. Carmina quería a su primo como a un hermano y le había presentado a una buena amiga que estudiaba con ella en el colegio de Sagrado Corazón de La Habana, Marta Couce. Mingo se casó con esta bella joven y tuvieron cuatro hijos. Rogelio González Corso y Mingo trabajaban con el Movimiento de Recuperación Revolucionario (MRR).

Carmina vivía feliz con su familia ajena a la política de Cuba. Jamás se imaginó que la llegada al poder del tirano comunista Fidel Castro significaría lo que ella escribió en su libro:

Un cataclismo tan brutal para mi familia: la confiscación abusiva de todos nuestros bienes, el asesinato de Mingo, el desarraigo de mis hermanos, el desolado fin de mis padres, largos años de prisión para mí…

Meses antes del desembarco de la Brigada 2506 en Bahía de Cochinos, el 17 de abril de 1961, los hombres de su familia, sus dos hermanos y su marido Fernando Cabeza y muchos amigos, habían comenzado a conspirar para derrocar la cruel tiranía comunista que oprimía la patria de José Martí. Carmina nos repasa los eventos de los primeros años del gobierno de Fidel Castro: los fusilamientos, el juicio de los pilotos, la Reforma Agraria con las confiscaciones de propiedad privada de dueños de finca y colonias de caña, la renuncia y asilo del presidente Urrutia, la renuncia y encarcelamiento del comandante Húber Matos, la desaparición y probable asesinato del comandante Camilo Cienfuegos, la intervención ante la televisión del embajador de España y su expulsión de Cuba, la confiscación y “entierro” del Diario de la Marina seguida por las confiscaciones de todos los periódicos, revistas y estaciones de radio y televisión, y las confiscaciones masivas de propiedades de norteamericanos y de cubanos.

El 13 de octubre de 1960 un decreto ley nacionalizó todas las grandes empresas del país, incluyendo el tostadero de café Regil que había estado en manos de su familia desde hacia más de un siglo. La nacionalizaciones masivas aceleró la estampida de una de las clases más pujantes e industriosas de hombres y mujeres de negocios de América Latina unidas a todo tipo de profesionales que mayormente de exiliaron en Miami y otras partes de los Estados Unidos.

Estos cubanos rehicieron sus vidas y muchos de ellos prosperaron económicamente en la democracia estadounidense. El hermano de Carmina, Enrique Trueba y su esposa y la esposa de su hermano Pedro con sus hijas y sus padres abandonaron Cuba. Esas Navidades, como otras en el futuro, fueron muy tristes para Carmina porque su familia era muy unida.

La noche que Carmina enterró a Mingo y a Rogelio González Corso se encontró a la puerta de su casa con una posta militar. A partir de ese día y por más de una semana el guardia de turno le preguntaba a donde iba.

Carmina decidió que iba a luchar por la libertad de Cuba. Su primera tarea de la clandestinidad fue la de ayudar a asilar a su marido y a su hermano Pedro que estaban escondidos y eran buscados por la Seguridad del Estado, la policía secreta del gobierno comunista. El cuñado de Carmina la recogió en una limusina con chofer y después recogieron a su esposo y hermano y lograron asilarlos en la embajada de Venezuela.

Carmina se ofreció a colaborar con el MRR en cualquier actividad menos en el uso de armas. Carmina se dedicó a entregarle dinero que venía por fuentes diplomáticas a más de 30 familias necesitadas que sus esposos o hijos luchaban por la libertad de Cuba en el exterior. Carmina también ayudó a asilar a otros opositores que eran perseguidos. El esposo de Carmina hablaba de reunirse pronto con ella, pero ella decidió que no podía abandonar a sus padres y la tarea de apoyo al MRR. Con el tiempo se divorciaron.

Carmina iba frecuentemente al presidio Modelo en Isla de Pinos donde estaban presos su suegro y su primo Pepín de la Serna, el hijo de su padrino. Carmina iba de La Habana a Batabanó y tomaba un barco hasta Nueva Gerona, la capital de Isla de Pinos. De ahí iba en taxi hasta el presidio Modelo, una de las más inhumanas prisiones de toda Cuba, que ella llamó “círculo del infierno”. Carmina llevaba mensualmente a sus dos familiares una bolsa de 20 libras de comestibles, útiles de aseo y libros.

Durante la Crisis de Octubre de 1962, donde el mundo estuvo a punto de una guerra nuclear entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, Carmina ayudó a su cuñado David Cabeza a sacar documentos y fotos que probaba que los cohetes soviéticos de largo alcance se estaban instalando en diferentes lugares en Cuba. Carmina también recogió en un edificio un nuevo radiotransmisor que la CIA envió a La Habana.

En otra peligrosa misión Carmina llevó a su cuñado David y a su hijo y a dos personas más hacia la costa para ayudarlos a escapar en una lancha enviada por la CIA que los llevaría a los Estados Unidos. Por todas estas actividades en contra del gobierno comunista Carmina se dio cuenta que había empezado a quemarse y que debía irse de Cuba lo antes posible. Sin embargo decidió a gran riesgo no abandonar a sus padres y sus actividades en la clandestinidad. Carmina tuvo que esconderse por un mes, pero el día de Navidad fue a casa de sus padres y alguien la denunció a Seguridad del Estado.

El 26 de diciembre de 1963 fue arrestada en casa de sus padres y le confiscaron inmediatamente su Mercedes, auto que su padre le había regalado. En el capítulo llamado En el vientre del pez Carmina relata con lujo de detalles sus duros años en prisión.

Carmina fue llevada a Villa Marista, que en una época perteneció a la orden de los Hermanos Maristas. El gobierno de Cuba convirtió el seminario de los Hermanos Maristas en la jefatura de Seguridad del Estado. Carmina fue puesta en una pequeña celda solitaria intencionalmente helada para torturarla. Carmina temblaba todo el tiempo de frío. La celda tenía un catre sin mantas y una lata oxidada destinada a las primeras necesidades. Carmina rehusó comer la asquerosa comida que le sirvieron durante 22 días y perdió mucho peso. Fue sometida a numerosos interrogatorios y con gran valor negó todas las acusaciones y rehusó dar nombres de otros opositores que trabajaban con ella.

Carmina fue después trasladada a la prisión para mujeres de Guanajay que, como el resto de las prisiones de Cuba, estaba superpoblada. Las presas, cuando protestaban por los abusos a los que eran sometidas, eran golpeadas por los guardias.

En el mes de febrero de 1964, después de ser juzgada en La Cabaña, Carmina fue condenada a 20 años de prisión con “trabajos obligatorios”. Carmina hizo amistad con otras presas que ha mantenido hasta el presente. Practicó el arte de la conversación, leyó muchos libros y rezó un rosario todos los días. Durante este tiempo su madre murió de cáncer y le permitieron ir a su velorio. Carmina sufrió enormemente pues adoraba a su madre.

Carmina se unió a las presas “plantadas” que rehusaban participar en el “Plan de Reeducación”. Después de mantener esta posición por más de seis años y sabiendo que su anciano padre se encontraba solo en su casa decidió aceptar con gran pesar el llamado “Plan de Reeducación”. Entonces la trasladaron a una granja cerca de La Habana donde fue tratada como una esclava. La comida era mala y poca y tenían que trabajar arduamente en el campo de sol a sol. A los 18 meses de haber estado en la granja, Carmina fue liberada. Después de casi ocho años se unió con su padre y lo cuidó hasta su muerte en 1978.

Mientras Carmina estuvo presa frecuentemente recordaba tiempos pasados. Cuando ella era niña fue llevada por barco a España con sus padres y hermanos, Enrique y Pedro a fines de 1935 o principios de 1936. El día de San José Carmina hizo su primera comunión en el austero colegio de monjas llamado Las Irlandesas. Todo Madrid estaba nervioso por temor al comienzo de una guerra civil.

De Madrid salieron para Arredondo, un pequeño pueblo situado en un valle rodeado de montañas en Cantabria. La madre de Carmina, Gabina de la Campa, era de Arredondo. Llegaron a tiempo para participar en la romería y en la procesión de San Pelayo, patrono de este pueblo. El padre de Carmina, Enrique Trueba, y su tío Domingo habían construido en Arredondo una casona de tres plantas a fines de los años veinte.

El 18 de julio de 1936 se produjo el alzamiento de los nacionales en contra de la república, cada vez más dominada por los comunistas. Los rojos de Arredondo comenzaron una campaña de humillaciones, extorsiones y asesinatos contra las principales familias de Arredondo. El párroco del pueblo fue asesinado. Para escapar estos hostigamientos y extorsiones su familia se mudó para Santander pensando que allí estarían más seguros. El problema fue que Santander estaba sometido a bombardeos aéreos y en esa ciudad los rojos asesinaron a 171 hombres. Al fin lograron ser evacuados de Santander por el destructor británico Keith. Su familia eventualmente regresó a La Habana donde con el tiempo Carmina se graduó del Sagrado Corazón y viajó frecuentemente por Europa con su familia. Con su madre peregrinó a Roma durante el Año Santo en 1950.

Después de la muerte de su padre, Carmina quiso irse de Cuba pero le hacía falta el permiso de salida. La oportunidad le llegó después de la muerte de Francisco Franco cuando España hizo una transición hacia la democracia y eligieron a Adolfo Suárez como presidente del gobierno. Suárez visitó Cuba en septiembre de 1978. Los amigos de Carmina hicieron una gestión para que Suárez pidiera su salida a España.

El 28 de enero de 1979 Carmina Trueba, acompañada por su primo Pepín, voló a Madrid en un avión de la Fuerza Aérea Española. Carmina se encontró en el aeropuerto con sus hermanos, esposas e hijos. Posteriormente Carmina y Pepín se reunieron con Adolfo Suárez y su esposa en el Palacio de la Moncloa y les informaron sobre la inhumanidad del presidio político y los maltratos y torturas contra los presos políticos en Cuba.

Carmina había mantenido correspondencia por muchos años en Cuba con Ramón Mestre, quien estuvo preso casi 20 años. Ramón logró salir de Cuba y se reunió con Carmina en España. Ramón estaba interesado en casarse con Carmina pero ella, quien es muy religiosa, tuvo dudas sobre si debía casarse con un divorciado. Después de unos meses las dudas de Carmina se terminaron cuando Ramón le dijo “Te vas para España y pasa allí las Navidades. Yo llego el 17 de enero de 1981 y nos casamos el 21”. Y así fue. Carmina nos dice en su libro que ha sido muy feliz con Ramón Mestre durante 30 años de matrimonio.

Carmina y Ramón se mudaron para Miami. Ambos participaron en numerosas organizaciones de ex presos políticos durante muchos años. Actualmente participan en la Fundación Francisco, la cual honra la memoria del mártir Rogelio González Corzo, y en el Partido Unión Nacional.

En 1992 el hermano de Carmina, Enrique Trueba, vino a Miami a fundar la Casa de Cantabria. Mi amigo Luciano Suárez me invitó a hablar sobre la herencia hispana en los Estados Unidos a los miembros de la Casa de Cantabria. Allí conocí a su presidente Manolo Herrán y a Carmina, quien era tesorera. Cuando les dije que mis antepasados por parte materna, los Cubrías, vivieron durante varias generaciones en Liérganes, un pequeño pueblo en Cantabria donde construían cañones para el ejército y la marina de guerra, me invitaron a pertenecer a la Casa de Cantabria.

Este libro es de gran interés histórico y me identifiqué mucho con él pues mi padre, un exitoso y rico ganadero en Camagüey, perdió, al igual que la familia de Carmina, todos sus bienes. Mi hermano y yo y varios primos y amigos participamos en la invasión de Bahía de Cochinos y fuimos sentenciados a 30 años de cárcel. Estuvimos presos en el Castillo del Príncipe y en la Isla de Pinos. Fuimos torturados y matados de hambre por dos años.

Carmina dice al final de sus memorias que es la obligación de sobrevivientes de dejar constancia de los horrores del comunismo y del presidio político de Cuba. Carmina y Ramón pertenecen a una generación de cubanos que luchó por la libertad de su patria y sufrieron largas condenas de cárcel. Ambos son unos grandes patriotas e héroes cubanos. Este formidable libro se encuentra a la venta en la Librería Universal en Miami.

Vía lanuevanación.com

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