¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

martes, diciembre 06, 2011

CARTAS DE DOCTORES CUBANOS ENVIADAS AL PERIODICO OFICIALISTA GRANMA Y QUE NUNCA SE PUBLICARON - IV Parte

Nadie debe estar exento de la posibilidad de ser públicamente criticado, sobre todo si los resultados de su labor así lo ameritan. Quizás los primeros que debían recibir la crítica pública, en estos momentos, en nuestro país, debían ser los periodistas y los órganos de prensa, que a pesar de los llamados y exigencia de la dirección de la revolución, siguen sin mostrar ni por asomo, la labor crítica que se les pide. No hay periodismo de investigación, y hay bastantes cosas que pudieran ser investigadas, empezando por las cartas que les envían la población y las vergonzosas respuestas que ofrecen los organismos.

Si hay personas que sienten que deben criticar al sector de la salud, es saludable que lo hagan, y que se investigue, como han reclamada ya otros colegas, la critica concreta. Pero lanzar una bengala sobre los médicos, de manera general, me parece indignante, y más indignante aún, que no haya habido una respuesta, ni por parte del Sindicato de la Salud, ni de ninguna organización, sociedad, o estructura del Ministerio de Salud Pública, excepto la que informa de las sanciones que impusieron a varios compañeros.

Esto es quizás uno de los aspectos más preocupantes: No tenemos representación como gremio, no hay defensa oficial de nuestras actuaciones. Lo único publicado ha sido la carta individual de una doctora que responde bastante bien, aunque pienso que sin ir al fondo de la cuestión. Es muy posibles que muchos, entre los que me incluyo, hayan pensado una vez más en la necesidad tener una verdadera Sociedad, colegio o lo que se le quiera llamar, como lo tienen Enfermeras, Abogados, Economistas, Ingenieros, y un largo etc.

Sin entrar en muchos detalles de los aspectos criticados, lo primero que me pregunto, y debían preguntárselo muchas personas, es lo siguiente: Hay algún otro sector en Cuba, además del de la salud, que pueda mostrar los logros sostenidos durante largos años en los resultados de su labor? Me refiero a reducción de las Tasas de Mortalidad de todo tipo, aumento de expectativa de vida, reducción de morbilidad, etc. Y alguien se le puede ocurrir que estos logros se deben a las buenas condiciones de vida de la población, la magnífica higiene en que viven los cubanos, la excelente nutrición, particularmente después de los 90, la disponibilidad de medicamentos, material gastable y otros insumos necesarios para nuestro trabajo?.

O quizás, puede ocurrírsele a alguna persona en su sano juicio, que los logros de la salud se deben o lo inteligentes que son los que nos dirigen, lo bien que planifican el trabajo, el aseguramiento que nos dan de todas las cosas que necesitamos? Tampoco creo que se le ocurra a nadie pensar que estos resultados son el fruto de las magnificas condiciones de trabajo de que disfrutamos, la excelente comida en nuestros comedores, o el elevado salario, la estimulación en divisas, o la atención al hombre.

Entonces, a que hay que atribuir los éxitos del sector de la salud, que no puede ningún otro organismo o sector mostrar: La respuesta es solo una, y todo el que conozca medianamente como trabajamos lo sabe: A la vergüenza, el compromiso y la dedicación, en primer lugar de nuestros médicos.
Me vienen a la mente Agricultura, Transporte, Alimentación, Construcción, Poder Popular, Educación, Policía, Comercio Interior, Gastronomía, los propios Medios de Comunicación y no encuentro ningún otro que pueda, pálidamente, acercarse a nuestros resultados.

Por otro lado, conoce nuestra población cuál es el principal rubro de ingreso económico en nuestro país en el momento actual, superior, de lejos, al Turismo, y demás fuentes económicas, y que se ha convertido en un verdadero salvavidas para la nación en difíciles momentos? Sospecharán que son los servicios que ofrecen muchos colegas en el exterior, devengando prácticamente un ínfimo salario en relación con lo que recibe el país?
Y se habrán puesto a pensar que para poder brindar estos servicios, sus colegas que permanecen trabajando en Cuba deben asumir las tareas que tenían asignados estos colegas, incluyendo no solo la asistencia médica, sino también la formación de miles de estudiantes, de Cuba y de todo el mundo?

Saben los que critican, y los que publican las críticas, que el médico cubano no tiene horarios, que después de una guardia permanece en su centro hasta que sea necesario, que no tiene vida privada, que muchas veces tiene dedicarse a labores que otras personas no hacen y que no tiene nada que ver con su contenido laboral, como buscar donde realizar un estudio, conseguir un medicamento, buscar donde pueda hojas en blanco para poder escribir en las Historias Clínicas de los pacientes, pues quienes deben garantizarlas no lo hacen, y un largo etc.? Que nadie les entrega ni un simple lapicero para escribir en las historias clínicas, recetas, y otros documentos? Que le venden una bata sanitaria cada tres o cuatro años, con suerte? Que el salario que reciben es más bajo muchas veces que el de una empleada de limpieza, que la comida es pésima, incluida las guardias?

Sabrán que diariamente, en cientos de Salones de Operaciones de nuestro país, entran cada mañana Cirujanos, Anestesistas, Ortopédicos, Neurocirujanos, y otros, después de haber ingerido el magro desayuno que su salario le permite, de haber recorrido kilómetros en bicicleta, o buscando como puede una botella, pues el transporte público todos, o casi todos, saben como funciona, y los almendrones son inaccesibles para su economía, y sin saber a qué hora terminarán? Y lo mejor de todo, las técnicas quirúrgicas que aplican están a la vanguardia, y sus resultados se comparan con los de los mejores hospitales del mundo desarrollado. Y mejor aún, nadie los ha escuchado quejarse.


Sabrán que a nuestros Profesores, que escriben los libros por donde se estudia la carrera, que han formado generaciones de médicos, que dan garantía diaria de calidad en la asistencia que se brinda en nuestros centros, le suprimieron hace meses una mísera cuota de gasolina, que además pagaban, y cuanto pidieron una explicación nadie se las dio?
Pienso que muchas de estas verdades son ignoradas, no sé si voluntaria o intencionadamente, y que de saberse quizás algunos de los que critican se medirían más para hacerlo

Dr. José Manuel Báez Martínez.

Pediatra. R.P. 12463



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Ciudad de la Habana, 8 de octubre de 2011

Hola a todos, soy el médico que motivó la carta publicada por el periódico Granma, el 23 de septiembre de 2011, sobre un hecho ocurrido el 14 de agosto del propio año en el Policlínico “Federico Capdevila”.

El motivo de esta misiva es que no soy de los que bajan la cabeza ante la injusticia y me resulta inaceptable que los hombres no tengan criterio propio que les permita enfrentar con valor decisiones indebidas, solo por cumplir mandatos basados en mentiras o manipulaciones.

La queja publicada, MANIPULADA y TERGIVERSADA a conveniencia de la demandante, ha provocado una errónea interpretación del suceso, al desconocerse la realidad del mismo. Dada la confiabilidad que deben tener nuestras publicaciones, otros lectores se han sumado a repudiar “al médico que olvidó su razón de ser como profesional de la salud revolucionaria” como se plantea en “Una buena discusión del personal médico”, carta publicada el 7 de octubre del propio año.

A pesar de la vergüenza que hube de pasar en el “Mitin” realizado en el Policlínico, cumpliendo las indicaciones “a priori” de la Dirección Provincial de Salud, no me he derrumbado y cada día las muestras de apoyo de compañeros de trabajo y pacientes me dan fuerzas para seguir luchando por demostrar la injusticia cometida. Solo que al conocer que se realizó la misma actividad en todos los policlínicos de la capital y ver que otros se suman al rechazo, me siento obligado a difundir la realidad de lo ocurrido, al menos entre todos los colegas que conozco, esperando que por esta vía se propague el hecho verazmente para que muchos se enteren de lo que puede sucederle a cualquiera de nosotros (los médicos) cuando la prepotencia, la superficialidad y las mentiras aplastan la verdad y la dignidad del ser humano.

Sin ánimos de justificar, quiero aclarar que cuento con testigos presenciales que pueden aseverar la manipulación mal intencionada del hecho, ya que la otra doctora y las dos enfermeras de guardia se encontraban conmigo.

El 14 de agosto de 2011, alrededor de las 11:00 pm me encontraba de Guardia y al no haber pacientes por atender y estar roto el ventilador, salimos hacia la entrada del Cuerpo de Guardia. Un auto que venía pasó dicha entrada y al vernos se detuvo, bajó un joven, preguntó si era el médico de guardia y al responder que sí me pidió una receta de triancinolona, le pregunté ¿para qué? y me respondió que se había quemado la cara con alcohol de madera, pregunté ¿cuándo había ocurrido eso? y respondió que el día anterior, que no se notaba pero que una doctora le había recomendado
usar esa crema. Le expliqué que eso no constituía una urgencia para ser atendido en el cuerpo de guardia y que debía acudir en la mañana al consultorio, que solo me quedaban tres o cuatro recetas y eran para usarlas con los pacientes que atendiera por urgencias. Desde el auto la señora le gritó para que subiera y al pasar me gritó: “hijo de puta, te voy a hacer talco”

A las 3:00 am la enfermera me dice que me llaman por teléfono y al responder me dicen entre otras ofensas y amenazas:... “soy la madre del muchacho que no le distes la receta, soy amiga de Machado Ventura y le voy a escribir a él, al periódico y a todos lados pero no paro hasta hacerte polvo, tú terminas cortando caña...” y gritaba... “respóndeme, que lo que tengo ganas es de ir y caerte a galletas” Yo solo me limité a escucharla y al ella colgar, lo hice yo después.

Al día siguiente, en la Entrega de Guardia informé como Incidencia lo sucedido y todos los presentes estuvieron de acuerdo con mi actuación. Además, manifesté que no atendí al paciente en la consulta porque nunca fue ese su interés ya que la consulta él la tuvo el día anterior en la casa de una vecina y de mí solo quería una receta, pero que aunque fuese en la consulta, al negarme a entregar una receta de complacencia solo estaba cumpliendo con las normativas de nuestro ministerio.

El 23 de septiembre de 2011 me llamaron a la dirección del policlínico pues había sido publicada la queja de la paciente y el Director Municipal de Salud venía a analizar el hecho. Luego, unas compañeras de la Dirección Provincial de Salud me entrevistaron y posteriormente llamaron a una de las enfermeras que me acompañaban ese día. Alrededor de las 6:00 pm me llaman nuevamente para dar las conclusiones, en presencia solamente del Consejo de Dirección del policlínico y es cuando me notifican la medida disciplinaria consistente en SEPARACIÓN DEFINITIVA DEL CENTRO.

No podía creer lo que estaba sucediendo. Llevo 25 años en Salud Pública, sin sanción alguna, desde que me gradué de enfermero en el año 1986. Durante el SMA fui acreedor de la Orden 18 del Ministro de las FAR, lo que me permitió estudiar Medicina y graduarme en 1996. Como muchos otros, inauguré el Programa “Barrio Adentro” en Venezuela donde estuve de Misión durante cinco años. ¿Qué es esto? ¿Cómo se puede destruir una persona de esta manera?

¿Cuál es la indisciplina por la que consideran que actué con negligencia? ¿No entregar una receta de complacencia? ¿No atender en consulta a un transeúnte que nunca requirió mi asistencia médica? ¿Es una indisciplina negarnos a dar una receta a alguien que nos la pide sin ánimos de consulta como si fuésemos dependientes de un comercio?

Spots publicitarios e indicaciones de nuestro Ministerio sobre la automedicación avalan mi forma de actuar. TODOS mis compañeros concuerdan conmigo y eso lo pueden comprobar si se entrevistan con ellos. ¿Cómo entender que luego de más de un mes de ocurrido el hecho y haberlo comunicado sin señalamiento alguno, ahora sea sancionable? No se analizó que en mi entrevista yo demostré la manipulación del hecho con testigos presénciales de las amenazas y ofensas que recibí de alguien que cumplió lo que me prometió al llamarme por teléfono a las 3:00 am y decirme ... “que era amiga de Machado Ventura, que escribiría y no paraba hasta hacerme polvo...”. No se consideró tampoco la opinión de los factores del centro que abiertamente manifestaron su apoyo hacia mí y mucho menos se tomó en cuenta la Revisión del Expediente Laboral donde se comprueba mi trayectoria. En fin, a mi juicio, lo único que fue tomado en cuenta fue lo planteado por la demandante y la repercusión de la queja publicada.

La simplicidad del análisis realizado sin una verdadera y profunda investigación de los hechos no concuerda con la severidad de la medida. Si a esto sumamos que no soy el único sancionado puesto que la Dirección Municipal de Salud decidió además “Separar del Cargo” a la Directora y a la Vicedirectora de Asistencia Médica del Policlínico, actuando con prepotencia y superficialidad para garantizar su status ante instancias superiores que estoy seguro desconocen la realidad de los hechos y solo cuentan con la versión de la queja y la “investigación” realizada.

Nuestros dirigentes no pueden dictaminar fundados en cartas de personas que demuestran su prepotencia y mal intención al amenazar basándose en sus supuestas relaciones, a sabiendas de que nuestros líderes no se prestan para semejantes manipulaciones. Resulta necesario y urgente para nuestra sociedad eliminar de una vez las sanciones y medidas disciplinarias avaladas solamente por la necesidad de mostrarnos ante nuestros superiores como grandes revolucionarios, incorruptos e intolerantes ante lo mal hecho, siendo incapaces de contradecir o enfrentar conclusiones superficiales e injustas.

En aras de dar mayor claridad a lo ocurrido realicé un análisis íntegro de la carta publicada y describo lo que me permití llamar:

MENTIRAS, MANIPULACIONES, INCONGRUENCIAS Y OMISIONES

“El domingo 14 de agosto a las 11:00 pm fui con mi hijo al policlínico Capdevila...”

Eso es falso, venían en un auto procedente de La Habana, pasaron la entrada del policlínico y se detuvieron al vernos.

... “lo llevamos a casa de una dermatóloga vecina nuestra, y ella dictaminó que tenía quemaduras en la piel, sugiriendo el tratamiento con Triancinolona en crema. No pudo emitir la receta porque llevaba 48 horas de operada de la vista...”

La dermatóloga vive en Abel Santamaría y ella en Fontanar. ¿Cómo una dermatóloga pudo dictaminar quemaduras en la piel estando operada de la vista y “no pudo” hacer una receta?

La señora “omite” que la “supuesta” quemadura ocurrió el sábado y ella acudió a la Guardia el domingo a las 11 de la noche ¿era una urgencia? Y digo “supuesta” porque el mismo joven al yo acercarme me dijo que no se notaba porque había ocurrido el día anterior.

... “acudimos al médico de guardia en el Policlínico Capdevila para solicitar una receta...”

Ya expliqué que no acudieron sino que pasaban y se detuvieron. No vinieron a consultarse, vinieron a solicitar una receta. ¿Eso no es una receta de complacencia?

... “la respuesta del doctor fue que solamente tenía tres recetas y que eran para una urgencia...”

FALSOOOO! yo pregunté ¿para qué necesitaba el medicamento? ¿Cuándo había ocurrido la quemadura? Y al comprobar que no se trataba de una urgencia le pregunté ¿Dónde vivía? Y le informé que debía acudir al consultorio del Médico de Familia porque esto era un Cuerpo de Guardia y las recetas que tenía eran para los pacientes vistos por alguna urgencia.

... “todo eso fue en el parqueo del policlínico, ni siquiera tuvo la ética de atenderlo en la consulta... ”

Todo ocurrió en el parqueo porque allí fue donde me pidieron la receta. Por ética lo interrogué y le orienté lo que debía hacer, no lo atendí en la consulta porque ese no era su interés ya que como ella misma plantea: ... “vinieron a solicitar una receta”

... “considero que eso es una indisciplina: encontrarse conversando fuera de su puesto de trabajo...”

¿Y esa prepotencia? ¿Quién se cree para considerar lo que es una indisciplina o no? ¿Dónde está reglamentado que durante las 16 horas de guardia hay que estar dentro de la consulta, sin un ventilador siquiera aunque no haya paciente alguno? Además de que la guardia la realizan dos médicos y hay una sola consulta.

Por otra parte, aclaro que se habla de que estaba en el parqueo, fuera del puesto de trabajo y para quienes no han visitado nuestro policlínico les hace pensar en un lugar distante: el parqueo está frente a la puerta de la consulta.



... “ese policlínico donde mi familia y yo siempre hemos recibido una óptima atención...”

No entiendo como puede ser así cuando la señora y su familia no pertenecen a nuestra Área de Salud. Esto es parte de un ingenioso compendio de palabras y frases encaminadas a resaltar la excelencia de nuestros servicios de salud contrapuestos con la “supuesta” actitud indignante mía.

... “me encuentro indignada y así se lo expresé al médico...”

Indignado estoy yo por tanta farsa plena de prepotencia y maldad. Una persona que dice ser profesora de la educación superior no puede estar tan enajenada. ¿Cómo puede contar una conversación tan mesurada cuando lo que hizo fue llamarme por teléfono a las 3:00am y gritarme improperios y amenazas? Lo único sincero que escribió es que “no le contesté absolutamente nada”



... “se lo comuniqué a la directora del policlínico... su atención fue paciente y amable. Confío en que se tomen las medidas pertinentes con dicho médico... No por el mero hecho de sancionar, sino para educar”

¡Que ironía! Si alguien comunica a la directora una queja, siente que fue bien atendida y confía en que se tomen las medidas pertinentes, me pregunto: ¿con qué objetivo escribe al periódico? y ¿con qué objetivo se publica? ¿A quién quieren educar? ¿Qué quieren enseñar?

Resulta obvio el deseo de hacer daño cumpliendo con lo que me prometió al llamarme por teléfono a las 3:00 am y decirme... “que era amiga de Machado Ventura, que escribiría y no paraba hasta hacerme polvo...”.

Lo primero sería continuar educando a la población sobre las funciones de las distintas entidades que conforman nuestro sistema de salud para que comprendan que los médicos no somos dependientes de un comercio para “despachar” los productos que ellos se autorecetan. Sería útil recordar que no dar recetas de complacencia es una indicación del Ministerio de Salud Pública. Resultaría importante divulgar que los Cuerpos de Guardia brindan un servicio de Urgencias pues para las consultas de evaluación y seguimientos están los Consultorios del Médico de la Familia.

Por último, pensaba que la publicación de una noticia debía ser previamente verificada, máxime cuando se trata de un hecho que denigra el prestigio tan bien ganado de nuestra Salud Pública y se divulga en el Órgano Oficial del PCC.

Por tal motivo, llamé al periódico Granma y conversé con la Jefa de Redacción de esa sección, manifestándole mi preocupación y la misma me informó que el método de trabajo de “Cartas a la Dirección” se basa en la publicación de opiniones del pueblo sin investigación previa alguna, pues de la investigación y la respuesta son responsables las personas o entidades implicadas.

Dr. Carlos Alberto León Román

Esp. MGI Reg. 78420

Policlínico “Federico Capdevila

Vía fuente anónima

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