¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

lunes, noviembre 28, 2011

CARTAS DE DOCTORES CUBANOS ENVIADAS AL PERIODICO OFICIALISTA GRANMA Y QUE NUNCA SE PUBLICARON - II Parte

¡¿Y la paciencia de los médicos?!

El viernes 4 de noviembre de 2011 se publicó otra carta de las muchas que ya se han hecho costumbre publicar, criticando constantemente al personal médico que todavía tiene la dignidad de trabajar en el Sistema Nacional de Salud. La carta en este caso se titula “Paciencia de los pacientes”, no habla de las miles de dificultades a las que se enfrentan diariamente los trabajadores de la salud, sino que critica superficialmente y como se ha hecho tradición, de una manera no constructiva. En otras palabras, el médico no tiene derecho a hablar, en medio de todas sus dificultades tiene que permanecer estoico, y no poder comentarle a su compañero de al lado del desayuno que no pudo ingerir esa mañana porque si no se le iba la guagua y no llegaría temprano a atender a ese paciente que después se siente con todo el derecho de criticarlo, y así un sinnúmero de ejemplos de los que podríamos hablar los médicos y que no cabrían en todas las hojas de un periódico. Ese medico si tiene que tener toda la paciencia de sentarse a esperar una guagua, de llegar a la escuela de su hijo y que le digan que no tiene maestra o que no tiene almuerzo, de llegar a comprar el detergente del mes en CUC, moneda en la cual no cobra su salario, y esperar a que la o el dependiente termine de chismear con el de al lado para que se digne a despacharle lo único que iba a comprar. Paciencia de que vengan a recoger los latones de basura, desbordándose frente a su casa y en cada esquina, los trabajadores de comunales, que de seguro si tienen derecho y tiempo de tener conversaciones amenas para que se les olvide tener limpia de vertederos la ciudad.

Hablo como médico, porque si se lo que es que llegue las diez de la mañana en un salón de operación sin haber podido ni desayunar y tener que decirle a tu compañero de al lado ¡que hambre tengo! Y saber que no existe la merienda y que el almuerzo va a llegar a las 2:00 pm y a esa hora es que se va a poder almorzar aunque sea un bocado de lo que le dan a los médicos y demás trabajadores de este sector. Sin embargo ese galeno sique ahí en pie, brindándole las mejor de las atenciones a ese paciente que se está operando y que después tiene “todo el derecho de criticar a todos los médicos” que aunque conversando, le brindaron una atención medica de calidad, la cual seguimos teniendo todos los médicos cubanos, y de la que debería sentirse orgulloso todo el pueblo de Cuba, que sin embargo nos sigue juzgando sin tener ni la mas mínima noción de las condiciones infrahumanas en que trabajamos y que tanto aportamos a la sociedad.

Y termino con la misma pregunta ¿Debemos acostumbrarnos a esto?

Dra. A Alemán Matías

Especialista de 1er grado de anestesiologia y reanimacion

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La impaciencia de los Galenos

Es vergonzoso que se publiquen cartas como la que emergió el 4 de noviembre en el periódico Granma titulada: Paciencia de los Pacientes. No es la primera y por lo visto se ha convertido en una moda la crítica a los profesionales de la salud. El país se derrumba por el ocio, el inmovilismo, la delincuencia, la corrupción, el derroche, la burocracia y cientos de males que no lo dejan avanzar hacia una sociedad más justa y los únicos estoicos que seguimos trabajando por amor y sin reciprocidad alguna por parte del sistema nacional de salud somos los médicos. Sufrimos de un ilógico apartheid. No podemos viajar, devengamos salarios irrisorios muy similares a los de empleados de salón, auxiliares de limpieza, camilleros, recepcionistas, etc , no tenemos derecho a empleos por cuenta propia, no disponemos de transporte para ir a trabajar, no recibimos estímulos materiales ni monetarios (ni divisas ni módulos de ropas), la alimentación durante las jornadas laborales es pésima, hacemos guardias frecuentes bajo condiciones infrahumanas y al siguiente día continuamos laborando sin desayunar; no somos remunerados por estas guardias, ni por horas extras, ni por permanecer en unidades cerradas relacionándonos con drogas tóxicas y pacientes con enfermedades contagiosas; no tenemos oportunidad de acceder a internet para estar actualizados y avanzar como científicos; y para colmo de males muchos ¿indignados? se han dedicado a taladrarnos y escribir epístolas permeadas de dudas e incertidumbres al órgano oficial del consejo de estado, dígase periódico Granma, el cual, sin piedad y conociendo a fondo los problemas de nuestro sistema de salud, publica las ¨carticas¨ que arremeten insensiblemente contra los médicos.

Así está lleno este país, de gente acomodada y obceca que solo se dedica a analizar lo pueril y lo nimio, más aun si tienen su vida moderadamente resuelta. Los médicos cubanos tenemos muy firme la moral y la dignidad y somos los que más logros hemos obtenidos en 50 años y los que menos hemos recibido por nuestros trabajo. Ganas una medalla olímpica y el estado cubano te proveerá de gloria eterna, casa y carro; haz que una tumbadora resuene en el lugar mas recóndito del planeta y tendrás derecho a una vida placentera y sin estrés garantizada por el Ministerio de Cultura; lánzate al vacio cantando las canciones mas obscenas e indignantes, ocultas bajo un ritmo que empaña las raíces mas plausibles del reggae y serás recibido al final del abismo por un bastidor de dólares que te alzará hasta el Olimpo con derecho a una vida opulenta y sustanciosa. Salva una vida, trabaja como mulo atendiendo a miles de necesitados, haz el trabajo de otro médico que está representando y aumentando el prestigio de la medicina cubana en otros lugares y tendrás…nada, te obsequiaremos…nada. Somos los desposeídos de Esculapio, los sacerdotes de la miseria. Los médicos cubanos somos los eternos descontentos, pero a su vez los únicos que trabajamos dignamente por amor a nuestra profesión. Nadie tiene derecho a sembrar odio ni antipatías en nuestros valerosos galenos. Atendemos sin reparos a miles de enfermos en este país, somos parte del pueblo y paradójicamente el mismo pueblo que sanamos con amor nos condena por nimiedades y exige de nosotros lo imposible. El bodeguero llega tarde y nos roba onzas descaradamente y nada ocurre, el transporte público sigue sin detenerse en las paradas y nada sucede, en las tiendas de CUC nos despojan de nuestro decoro como clientes y nada acontece, el vago sigue delinquiendo y teniendo una vida tan placentera que desprecia el trabajo y a quienes lo hacen. Ahora, si eres médico y llegas tarde a consulta te insultan, si no das recetas de complacencia te desprecian, si tienes un hijo enfermo y te ausentas o simplemente no asiste a tu labor por enfermedad, te ofenden. Estamos pagando por el pecado de la masividad: por ser muchos nos toca poco.

En el mundo entero el incentivo de cualquier persona para conquistar sus deseos es el trabajo. Es el trabajo el talón de Aquiles de los sueños. En Cuba, el trabajo estatal es el muro de Brandeburgo donde solo el ocio y el oportunismo tienen derecho a las alas. Los galenos cubanos somos prácticamente los únicos profesionales que mantenemos la lealtad a nuestro oficio. No podemos seguir así y el pueblo tiene que ser nuestro principal aliado. Exigimos que nos respeten, nos consideren y reconozcan que estamos trabajando contra vientos y mareas con poco respaldo de nuestro sistema nacional de salud. Somos potencia médica porque amamos nuestra profesión y laboramos orgullosamente para ustedes. No somos culpables de la falta de recursos materiales con que tenemos que hacer nuestro diario. Lo que nos sobra a todos los que elegimos esta profesión es amor, dignidad y vergüenza.

Dr. Eider Valdés.

Especialista de 1er grado de anestesiologia y reanimación.

Vía fuente anónima

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