¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

lunes, septiembre 05, 2011

RELATIVISMO MORAL: NO SOMOS IGUALES



Por Diego Trinidad, Ph. D.

Con motivo de la nueva controversia artificialmente provocada por la reciente visita del mediocre cantante/agente del régimen castrista Pablo Milanés, algunas reflexiones adicionales además de las que ya expresé en otro artículo ayer titulado “Cuando se Pierde la Brújula Moral”. Los defensores de los “intercambios” culturales entre Cuba y Estados Unidos, insisten en tratar a este tipejo como un mensajero extraoficial del régimen dictatorial. Ayer los llamé quintacolumnistas, y no me arrepiento. Pero siento tener que haberlo hecho pues algunos de estos defensores de una reconciliación—sin arrepentimiento, sin condiciones, sin justicia—son buenos amigos y a su equivocada manera, de verdad quieren lo mejor para el futuro del pueblo cubano. Otros muchos no, solo tratan de engañar al Exilio Histórico con sus predicciones y recomendaciones, todas hechas de “buena voluntad” y con “los mejores intereses” del pueblo cubano en mente. Pero no es verdad. Los intereses que tienen en mente son los de sus bolsillos o quizás otras agendas secretas, como la posibilidad de ser parte de la élite que gobierne a Cuba en el futuro.

Por mucho tiempo, ciertos personajes influyentes han tratado de negociar, de buscar acercamientos y arreglos con regimenes totalitarios. Antes de la Segunda Guerra Mundial, se les conocía como apaciguadores. Durante la Guerra y por largo tiempo después, a los que apoyaban las mejores relaciones con Rusia comunista se les llamaba “compañeros de viaje” o “tontos útiles”. A los franceses que apoyaron al régimen basado en Vichy del traidor Mariscal Pétain, se les llamó colaboradores, y por eso se les juzgó y ejecutó. Y a los cubanos de Miami que yo llamo quintacolumnistas, se les ha conocido por más de treinta años como dialogueros. Pero todo este elemento siempre ha estado entre nosotros. Por una buena razón. En el Siglo XX surgió, extrañamente basado en la teoría de relatividad de Einstein, el relativismo moral Comparar las teorías de Einstein con este tipo de comportamiento o de creencia, es por supuesto una gran perversión, pero así fue. Mas el relativismo moral es una doctrina antigua, que se puede remontar a los griegos clásicos, al Taoismo chino y algunas creencias de religiones de la India. Más recientemente, los filósofos europeos Spinoza y Nietzche postularon que ninguna idea es mejor, más moral, o más ética que otra. Y estos mismos relativistas actuales ahora confunden muy a menudo sus ideas con el pragmatismo. Otra gran equivocación. La doctrina conocida como Pragmatismo, promulgada por los filósofos políticos americanos de principios del Siglo XX Charles Peirce, William James y John Dewey, compara la verdad de una idea con su resultado práctico. O sea, si una idea funciona, es verdad. Claramente niegan la existencia de principios morales absolutos y hasta el Derecho Natural. Los antropólogos (Mead, Boaz) y los modernos proponentes del “multiculturalismo”, donde ninguna cultura es superior o mejor que otra, sino que todas son iguales, han terminado de contribuir a la confusión que ahora existe.

Pero dejemos a un lado la filosofía y volvamos al tema de Cuba, su futuro y la controversia sobre acercamientos y reconciliación con el régimen castristas o con sus funcionarios (excepto los Castro, aunque ¿cuántas veces hemos oído que Raúl Castro es “pragmático”, es un hombre práctico), esos que dicen rechazar el sistema marxista (otro error; en Cuba nunca ha habido un sistema ni marxista ni siquiera socialista, solo castrista, basado en los caprichos y estupideces de Fidel Castro) y que quieren cambios. Hasta ahí, bien. Pero no, los quintacolumnistas nos predican que esos funcionarios son como nosotros. Solo quieren lo mejor para el futuro de Cuba. Una gran mentira, por supuesto, pero con ese cuento tratan de desinformar y de adoctrinar al Exilio Histórico (a los arrivistas de las últimas dos décadas no hay que desinformarlos; ellos también se consideran igual que nosotros. O dicen que no les importa la ideología; ni siquiera los principios básicos tienen mucha importancia. Solo lo que funciona—o lo que les traiga mejoras económicas ¿La Libertad? No, eso no importa; o ya vendrá después). Y aquí está el eje de todo. Si los funcionarios del régimen son iguales que nosotros, solo que tienen otros puntos de vista—son oponentes políticos-- pues obviamente se puede—se debe—conversar y negociar con ellos.

Pero NO SON IGUALES. No rechazan la ideología revolucionaria. Se llaman, como el mediocre cantante que provocó esta última controversia, revolucionarios críticos. Mucho peor, no demuestran el más mínimo arrepentimiento por su colaboración con el régimen castrista. Lo que quieren—ellos y los quintacolumnistas de aquí—es borrón y cuenta nueva. Porque lo que les importa a todos es lo”mejor” para el futuro (o el presente) del “sufrido” pueblo de Cuba. Una vez mas, no se puede aceptar esto, porque NO SOMOS IGUALES. Nosotros—el Exilio Histórico--salimos de Cuba buscando libertad, abandonamos nuestra Patria por no querer ser esclavos, por no querer vivir en un país sin justicia, sin leyes y sin moral. Ellos mantienen que eso no importa. Buscar mejoras económicas es igual que buscar libertad. Por eso son relativistas morales, por eso quieren la reconciliación con el MAL (si, con el Mal, como llamó el gran Ronald Reagan al Imperio Soviético) por eso no le dan importancia al arrepentimiento y a que se haga justicia (sin lo que no puede haber reconciliación), por eso creen que somos iguales, solo “opositores políticos”, pero no enemigos. Y con el mal, NO se pueden hacer compromisos morales. Como le dijo el gran jurista británico Thomas More al Duque de Norfolk durante su juicio por traición al negarse a aprobar el divorcio del Rey Henry VIII, cuando el Duque le preguntó por qué no podía, por “compañerismo”, acceder al divorcio como el y otros nobles. Bueno Duque, contestó More, y cuando usted muera y vaya al Cielo por cumplir con su conciencia y cuando yo muera y vaya al Infierno por no cumplir con la mía, entonces ¿me acompañará usted al Infierno por compañerismo?





Es verdad que muchos comunistas convencidos no solo han abandonado la insidiosa doctrina marxista, sino que se han convertido en opositores y en combatientes de esos regimenes colectivistas totalitarios. Hay miles. Aquí en Estados Unidos, los más famosos por la influencia que ejercieron en el movimiento anti-comunista, quizás sean Whittaker Chambers (foto) y James Burnham. ¿Pero que cubano ex castrista de importancia tenemos aquí como opositor? Ninguno (aunque si tenemos a muchos que se han arrepentido de su colaboración con el régimen castrista; con esos SI se puede conversar y negociar para un futuro mejor). Además, repito la letanía de ellos. No importa. Lo único que importa son las buenas intenciones sobre el futuro de Cuba. Exactamente. El fin justifica los medios. Y de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno. Esta actitud está perfectamente descrita en un reciente artículo de Alfred Regnery en The American Spectator de septiembre 2011.

Describiendo la aceptación de los medios informativos y de la élite política de Chicago de la relación entre el presidente y los antiguos—pero nunca arrepentidos--terroristas Bill Ayers y Bernardine Dorhn, escribe Regnery: “Aceptar a Ayers y Dorhn como iguales [a nosotros] es la expresión final del descenso de la izquierda a la degeneración. Demuestra una negación completa a reconocer la diferencia entre el bien y el mal, la diferencia entre la moralidad y la inmoralidad. . . . Para las élites liberales, es justo decir que no hay enemigos a la izquierda”. No lo puedo decir mejor. Y que nadie se equivoque. Llámense “liberales” o “social-demócratas”, los quintacolumnistas y los que buscan el diálogo y una reconciliación incondicional y sin justicia con el régimen castrista o sus acólitos, pertenecen a la Izquierda Eterna. No serán nuestros enemigos (muchos si lo son), pero tampoco son nuestros aliados. NO Y MIL VECES NO. Los de allá que de verdad quieran ayudar a construir una nueva y mejor república de Cuba, que lo digan abiertamente y que con hechos lo prueben; que sea verdadera su conversión. Que demuestren su arrepentimiento. De otra manera NO SE PUEDE tratar con ellos. Porque NO SOMOS IGUALES.

Vía nuevoacción.com

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