¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

jueves, septiembre 29, 2011

LA “PALANCA” CUBANA


Por Esteban Fernández

Según el diccionario cubano “palanca” es: tener un amigo que mediante sus influencias nos pueda ayudar en algo, o logre servirnos de intermediario para conseguir lo que queremos.

A la mayoría de los cubanos nos encanta tener una “palanca” (aunque preferimos llamarle a eso “tener conexiones”) e inclusive tratamos con mucha deferencia a quien simplemente tiene la posibilidad de llegar a “ser alguien” y quizás lo podamos utilizar algún día de “palanca” para algo que todavía ni sabemos lo que será.

Cuando más funcionó la “palanca” en Cuba fue en la época de Batista. Quizás fue LA PALANCA LA QUE TUMBÓ A BATISTA. Es decir, el muchacho se metía a revolucionario, se buscaba un lío, caía preso, y lo único que tenía que hacer el padre era ir a ver a un Senador, o a un Representante o a cualquier político y que éste fuera al cuartel de la Guardia Rural o a la jefatura de la Policía a interceder por el detenido y a las dos horas estaba en la calle… A eso le llamábamos “tirar una toalla”. Hasta el líder de la clandestinidad, Faustino Pérez, salió de la cárcel gracias a influencias.

Pero la “toalla” y la “palanca” no se iniciaron ahí, eso viene desde los tiempos de España. Funcionó durante toda la etapa republicana, funciona hoy en Cuba. Se trata una “palanca light” iniciada, ya les dije, por Celia Sánchez Manduley. Es decir, que no moleste a los dos tiranos ni perjudique a la tiranía.Y, desde luego, funciona también en el exilio.

Fíjese hasta qué extremo llegamos nosotros, que a la hora de buscar trabajo,
no nos gusta llegar a una empresa (donde no conocemos a nadie), llenar una planilla y esperar a que nos llamen. Preferimos ser amigos, AUNQUE SEA DEL CONSERJE (“JANITOR”) de esa compañía y que éste nos sirva de “palanca” para colarnos ahí.

Y los cubanos no solamente buscamos una “palanca”, sino que nos encanta también servir de “palanca” a otros. Solamente tenemos que escuchar que alguien quiere algo y si creemos que tenemos acceso a “ese algo” enseguida decimos: “No te preocupes, mi hermano, que yo tengo tremendo “punch” ahí (así se dice “palanca” en Inglés) y yo te resuelvo eso”…

Usted escucha a dos compatriotas hablando y uno le dice al otro: “Chico, el mes que viene me voy de mudada para Miami”… Y el otro le responde: “Mi socio, avísame si tienes algún problema por allá, porque yo tengo una sobrina en Miami que es la peluquera de una prima de Mario Díaz Balart”…

Y el que se va de mudada para Florida le contesta: “Gracias, chico, pero yo tengo todo resuelto allá porque ya hablé con un íntimo amigo mío que su hijo es novio de una ahijada de la prima de la manicurista de Ileana Ros”… Y el otro le dice:” ¡Wow, entonces si que te salvaste, campeón!”…

Increíblemente descubrí lo que era la “palanca” desde los 13 años. En un examen en el Instituto el profesor de Geometría suspendió a un compañero de clases dándole 59 puntos. Le enseñó la calificación a su padre que era un conocido político, y en lugar de regañarlo le dijo:”Oh, eso no es nada muchacho, no te preocupes, que yo hablo con un amigo mío que trabaja en la oficina del Instituto, él habla con tu profesor y estoy seguro que te da el punto que te falta”. Y así fue.

A los cubanos no nos gusta mucho utilizar la palabra “palanca” y entonces “doramos la píldora”. Y vamos a ver -o llamamos por teléfono- al tipo que creemos que nos puede servir de “palanca” y disfrazamos eso -utilizando varios sinónimos- y decimos que lo vamos a ver porque “está muy bien relacionado, tiene muy buenos contactos y está muy bien conectado”.

Antes de fallecer Ángel Torres, yo siempre estaba queriendo utilizar sus conexiones beisboleras de “palanca” para que algún día les dieran una oportunidad a mis nietos, Andre y Jaxon, para jugar pelota profesional con los Dodgers. Ángel se sonreía y me decía: “No, a lo mejor les doy un chance de escribir una columna fija en el periódico 20 de Mayo al lado de la tuya. Voy a hablar sobre eso con el Director Abel Pérez.”

(Amabilidad del autor).

Vía zoévaldés.net

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