¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

sábado, septiembre 24, 2011

ARIEL HIDALGO NO CONOCE A CUBA



Por Emilio Martínez Paula

Es increíble que los que viven en Miami compren o lean el Nuevo Herald, que es un elemento disociador y evidentemente favorable a los enemigos de la democracia. Es cierto que junto con artículos de sujetos como Armengol, Ichikawa, Montaner y otros por el estilo, podemos leer artículos de Pedro Corzo, Raúl Rivero, pero en general el Herald trae un mensaje disociador. Hace tiempo Más Canosa lanzó una campaña alegando que los cubanos no deben comprar ese diario. Nosotros no lo compramos.

Definitivamente es una empresa que está más interesada en ser un negocio que un órgano orientador de la sociedad. Como periodista sí estamos al tanto de los artículos que aparecen en el Herald. Como historiador y como preocupado por la suerte que sufre el pueblo cubano también.

En un artículo publicado en el Herald por Ariel Hidalgo comienza diciendo: "Alguien me pregunta cómo podría un pueblo sacudirse una dictadura sostenida mediante las armas, la represión brutal y un férreo control sobre todos los resortes de la sociedad una dictadura, que incluso, ha demostrado rei-teradamente su incapacidad para dialogar con sus adversarios o realizar la más mínima concesión que socave su poder. Mi respuesta más inmediata es esta: "Nadie gobierna sin el consentimiento de sus gobernados" Esta afirmación tan citada significa simplemente que nadie manda sin alguien que obedezca. Si el que obedece deja de obedecer, el que manda deja de mandar. Así de simple. Hidalgo reconoce que no es tan simple cuando la actitud de no obedecer puede acarrear sobre el que la asume, serias consecuencias. Cierto. Continúa Hidalgo: Si el pueblo o una parte de él apoya al tirano, no significa que lo desee o concuerda con él. Nosotros no sabemos quién es el señor Hidalgo, pero asume una posición muy cómoda y disparatada cuando se pregunta: ¿Quién puso a ese grupo en el control de los destinos del país? No otro que el propio pueblo. Ariel Hidalgo parece que no conoce la historia de Cuba o la interpreta a su gusto.

Lo primero que debe saber es que el pueblo que puso a Castro en el poder puso a un hombre que había simbolizado la lucha contra una dictadura cruel que se robó hasta los clavos, la de Batista. Que luego el héroe traicionara a su patria, no es culpa del pueblo cubano. Y algo que Ariel trata de ignorar: el pueblo que puso a Castro en el poder ya no existe. La mayoría ya ha muerto. Y los que quedan luchan contra la tiranía.

La mayoría del pueblo cubano no conoce la historia de su país, pues sólo recibe, en las escuelas y las universidades, la versión de la historia oficial. Y los que están en Cuba, señor Hidalgo, miles han muerto luchando contra el régimen. Cuente los miles de fusilados. Los miles de hombres que han pasado veinte o treinta años en las cárceles más bárbaras que recuerda la historia de nuestra nación. ¿Y las Damas de Blanco, señor Hidalgo? ¿Ellas no son el pueblo cubano? La única solución para acabar con la dictadura sangrienta de Castro es su derrota militar. Comandos que entren en Cuba combatan y salgan y vuelvan a entrar a combatir. Las organizaciones que creen esa lucha la han llevado a la práctica, han fracasado. Pero como héroes. Sin embargo con la experiencia que se ha logrado acumular, y con la técnica adecuada se puede lograr.

Vía lainformación.us

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