¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

domingo, agosto 14, 2011

OBAMA MIENTE EN TODO, COMO UN NIñO



Por Andrés Pascual

Las mentiras las dicen los niños con la evidencia contraria a mano. Obama miente así y por eso es peligroso, porque, como los Castro y “su grey infantil gerontocrática” en Cuba, al actuar de esa forma, sin seriedad, sin responsabilidad, te escupe a la cara que lo hace y lo dice porque “le sale de la gandinga”: si quieres, lo crees; si no, “a otra cosa mariposa”.

Los ilegales deberían reconocer “el tumbaíto” que se trae con ellos: cada vez que organizan una protesta, el tipo prepara una visita a algún lugar donde, por regla general, la minoría hispana o de etnias indígenas del subcontinente, que es la preferida para cuestionar el capítulo por lo que suena y por lo visible que se hace, son legales o autorizados bajo condiciones como el TPS.

Después de solidarizarse con ellos, de llorar (como si fuera uno más) con ellos, porque “sabe lo que sufre un deportado”, al día siguiente los raids contra estas personas arrecian en niveles superiores al 70 % de lo que se hacía hasta el día anterior. El próximo encuentro con el presidente “afro” (usé esa palabra porque es injusto que se emplee con todos los negros que viven aquí y se deje al 1ero del mundo fuera, como acostumbran CNN, The Miami Herald, The New York Times…), será igual al anterior, solo que las deportaciones duplicarán el número pactado con el ICE desde aquel momento… ¿Por qué le creen? Lo de que es elocuente no es funcional, porque nunca ha podido convencer a ningún exiliado cubano (dije exiliado, no comunidad), de sus reales intenciones encubiertas hacia la dictadura. Con nosotros puede decir lo que le dé la gana, que no le creemos porque nos sale de “la gandinga”.

Se están “partiendo las patas” las agencias con el fin de lograr las licencias que les permitan reactivar el “negocio” de los viajes que llaman de “pueblo a pueblo”, recuperados por el afroamericano como una de las armas creadas por Clinton para violar el embargo.

Hay quienes piensan que un desastre electoral de Chávez en Venezuela pudiera ocasionar la pérdida del apoyo económico que necesita la tiranía para mantenerse, cuando es al revés: si Raúl dejara huérfano al gorila del Arauca del apoyo de la contra-inteligencia militar y logístico, el simio no duraría una semana.

El cuento de la dependencia de la dictadura del petróleo venezolano es real, pero no como lo quieren hacer ver los venezolanos que llegan aquí como miembros de un exilio tan raro como la lucha que desarrollan en su país; que le hacen un cuento al cubano para que les abran espacio y los apoyen, lo que tal vez no merecen por razones que no voy a repetir; que, además, vienen con el dinero que haga falta para comprarse puestos de editores de periódicos, negocios y trabajos para su gente del ambiente radiotelevisivo. Los mismos que han presentado en los talkshows de Haza; primero, como “ex dirigente chavista”; después, como “ex funcionario oficialista” y que, cuando el dinero empieza a correr, les cambian el cartelito a “analista político”.

La tiranía cubana la sostienen ciertos americanos: los políticos filocomunistas del partido demócrata con el apoyo de algunos infieles del republicano y la combinación de los más poderosos grupos económicos de este país, que incluye a gente de ambos partidos.

Si Chávez se cae mañana, pudiera ser porque la nomenklatura lo desprotegió, lo que sería posible si los americanos se lo piden a los Castro. El tipo está en las manos de Raúl y de Ramiro Valdés.

Eso es otra garantía que le da credibilidad al castrismo ante la Casa Blanca, las demás son históricas, desde 1957 con lo de Herbert Matthews en la Sierra y el New York Times.

Según el Dpto. del Tesoro, suavizar las restricciones contra la dictadura, específicamente lo de “pueblo a pueblo”, es una alternativa (ya han emitido 30 licencias) de apoyo al cubano común en su deseo de “determinar libremente el futuro de su país”, como si fuera tan fácil.

Parece que estos americanos del negocio con el castrismo no saben (o son los más estúpidos del mundo) que, para entrar a Cuba, para moverse dentro, es obligatorio aceptar la absoluta supervisión de la dictadura más las consecuencias que se deriven y que, sin ningún tipo de escrúpulos, fusilan o le meten 100 años al que haga falta. Visto el caso, se puede decir que Alan Gross no le interesa a ninguno de estos elementos, de lo contrario, no encubrirían con mentiras relativas a la libre determinación esa cochinada traidora de apoyo a la tiranía.

El grupo Obama declaró que “estos viajes pueblo a pueblo son el apoyo a la sociedad civil y al libre flujo de información” (lo que no dicen es que sociedad civil, para ellos, es el grupo de disidentes y opositores pagados que firman o declaran cualquier cosa que respalde, de forma encubierta, a la dictadura).




El grueso de miembros de “la comunidad” que viaja a Cuba a diario es el mejor referente para desmentir cualquier justificación, que descubre también los objetivos verdaderos; porque, en cualquier cuadra, hay por lo menos un emigrado que, cada noche, hace el cuento de cómo le va a Aroldis Chapman en el beisbol y a Gamboa en el boxeo; qué marca de tennis es la mejor y lo último de Don Omar.

Son, nadie lo dude, juglares del modo de vida americano por las calles de Cuba que, en buena medida, compran una vivienda allá, envían a sus hijos 2 ó 3 meses de vacaciones, llevan la hija para celebrarle los 15, ponen un negocito a nombre de un familiar y, a menudo, sueltan lo malo que es esto y lo “hijo de puta que es el exilio”.

Nadie le puede creer a Obama que esa “política suavizada” va a crear un teatro de experimentación universitario, con una fotografía recorriendo el mundo en la que se vea una sala de cualquier casa cubana y un americano-a (encubierto-a en una ONG) dando clases de cómo se puede alcanzar la libre determinación del pueblo.

Los primeros que ya “se prepararon” para esa política es la población; ahora, el que le crea al presidente, que deje la billetera a buen recaudo.

Vía nuevoacción.com

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