¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

lunes, agosto 22, 2011

DIEGO TRINIDAD Y SU CAPíTULO XI DE: "EL OCASO DEL RéGIME QUE DESTRUYó A CUBA"



Por Emilio Martínez Paula

Segunda Parte

Habíamos quedado en los momentos en que Diego Trinidad comenta sobre lo que parecía una locura del Premier de la Rusia Soviética Khrushchev, la operación que en su momento se llamó Proyecto Anadyr y su análisis de la reunión entre Kennedy y Khrushchev. Precisamente en esos días nosotros estábamos en Miami. Habíamos terminado un entrenamiento para un posible desembarco en Cuba, junto con un puñado de cubanos, la mayoría en sus treinta y tantos años. La pasamos como perros amaestrados, durmiendo a la intemperie, acosado por los mosquitos y con dos comidas de mala muerte al día, en un cayo de la Florida que no estaba conectada a la tierra firme. Por lo menos aprendimos a manejar algunas armas rusas pues se suponía que tal vez en algún momento las tendríamos que usar.


El entrenamiento terminó cuando menos lo pensábamos. El americano jefe del campamento que tenía un nombre parecido Jerry Phates nos dijo "Muchachos los planes han cambiado" "Vuelvan a Casa". Se decía que el tal Jerry había sido el segundo de William Morgan en Cuba, el comandante de la Sierra que Fidel fusiló y que nunca le ha entregado el cadáver a su hija. No recuerdo muchos nombres, de los que estábamos en el entrenamiento. Pero sí a Carlos Alfonso, y a Bruno Barreiro y a un ex concejal de Marianao de apellido Tariche, cordial y con ánimos de mando. De regreso al hotel tuvimos el privilegio de ver desfilar por las calles de Miami a miles y miles de soldados de infantería y toda clase de armas pavorosas que iban rumbo a Cayo Hueso. Esa misma noche en el hotel de mala muerte en donde nos hospedábamos vimos dos interesantes películas: "Cubanos que se entrenan en un lugar desconocido del Caribe" y me quedé perplejo cuando me vi cruzando un río, con el agua más arriba de la cintura y con un rifle en la mano. La otra película era de un noticiario que mostraba a la escuadra de la Marina de los Estados Unidos, cuando obligaba a los buques rusos a girar sobre sí mismo y dar marcha atrás alejándose de las costas de Cuba. La llamada Crisis de Octubre parecía que estaba en sus más peligrosos momentos. Con la lectura del Capítulo XI del libro "El Ocaso del Régimen que Destruyó a Cuba", Diego Trinidad nos devuelve a esos días y nos permite comprender hasta algunos de los puntos secretos de todo lo que pasó en esos momentos un tanto olvidados, pero de extrema peligrosidad. Cuando Castro se dio cuenta que lo habían utilizado como un simple monigo-te, lanzó la consigna: "Niquita, mariquita, lo que se da no se quita", que sus voceros hicieron muy popular en Cuba. Diego Trinidad afirma que si Girón fue un desastre para Kennedy, Viena fue un "mini" desastre. Y combinado lo que allí sucedió con la "medida" que ya Khrushchev le había tomado al presidente americano por, en las propias palabras de Kennedy, "ser tan joven y con tan poca experiencia para meterme en ese lío (mess) y después no tener el valor suficiente para llevarlo a cabo". Viena convenció a Khrushchev de que podía hacer su voluntad con Kennedy ( have his way with him). 168.- Esta cita y todo lo demás que sigue sobre la reunión en Viena están en el libro de Michael R. Beschloss, "The crisis Year: Kennedy and Khrushchev". Pero todo el material viene de los archivos secretos y de las notas minutas, memorandos y entrevistas celebradas entonces, que fueron hechas públicas después de cuatro década, gracias al autor.

Continúa Diego Trinidad comentando que Kennedy se había lastimado la espalda otra vez antes del viaje, y sus médicos no querían que lo hiciera, pero si lo hacía comentaban que usara muletas, a lo cual Kennedy se negó rotundamente por no querer parecer un lisiado (la imagen, siempre la imagen) Días antes en París se agravó la lesión en la espalda que ya era crónica en los años atrás. Ahora en el avión a Viena, adolorido irritado y posiblemente sobre medicado, según Die-go Trinidad. Como cuando se cuenta una película si se da a conocer el final, pierde su encanto, sobre todo si no está bien contada, dejamos al lector con la sugerencia de leer a Diego Trinidad, a Juan F. Benemelis, Miguel A. Castillo y Efrén Córdova, autores de "El Ocaso del Régimen que destruyó a Cuba". Seguramente conocerán cosas muy interesantes, y algunas hasta ahora secretas, sobre uno de los mementos históricos que vivió Cuba, la URSS y también el resto de los pueblos del pla-neta en que pudo haberse convertido en cenizas bajo el impacto de los bombardeos atómicos. Les aseguro que es un libro que se alegrarán de haberlo leído.

Vía lainformación.us

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