¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

martes, julio 12, 2011

¿Chávez si, Montseny "Villa" no?



Por Esteban Fernández

Hace meses les hablé de que solamente el odio desmesurado al país y a la tierra que lo vio nacer pudo haber llevado a Fidel Castro a destruir a Cuba física y moralmente. Hoy voy a abundar sobre el tema del desprecio del tirano por los cubanos. No, no les voy a hablar del odio, quizás comprensible hacia sus enemigos, sino del desdén ­que el sátrapa demuestra por sus seguidores. Esos incondicionales que son la gente que lo mantiene en el poder y que han dedicado casi una vida entera a ponerlo en un altar.

Durante toda su larga enfermedad y convalecencia ¿Cuántas fotos con sus Generales y Ministros ustedes han visto? Casi ninguna. A los altos miembros de la nomenclatura les tienen vedadas las visitas a Punto Cero. Ah, pero cansado estoy de verlo retratado con extranjeros. Esos sí que le encantan al tirano. Juégueselo todo al canelo que a Castro le gusta más compartir con Gabriel García Márquez que con el más aguerrido de sus Coroneles. Nunca vemos en el libelo Granma una foto del General Leopoldo Cintras Frías agarrándole la mano y pasándose un fin de semana acompañando a su venerado ídolo. Y posiblemente “Polo” sea él más fiel de todos sus seguidores.

¿Ustedes no han visto todas las muestras de misericordia con Hugo Chávez durante su enfermedad? A la legua se puede notar el gran cariño que siente el dictador por el petróleo venezolano. ¿Cuántos furibundos castristas cubanos se han enfermado gravemente y él no ha dicho ni pío, ni los ha visitado, y no creo que ni haya preguntado por ellos?

Casi al unísono con el supuesto padecimiento de Hugo Chávez resulta que estuvo grave y murió uno de los más perversos defensores de la revolución castrista: El General guantanamero Demetrio Montseny, alias “Villa”. Por casualidad ¿ustedes vieron algunas fotos de las visitas del genocida al hospital donde estuvo recluido Demetrio Montseny?

Y les voy a decir algo: Cuando Hugo Chávez estaba jugando a las canicas con sus amiguitos en Sabaneta ya el General de Brigada “Villa” estaba combatiendo a favor de Fidel Castro. Es que, aparte de la utilidad que Venezuela le representa al castrismo, les repito que Fidel Castro prefiere a los forasteros mil veces mas que a los nativos. Un representante de Cochinchina llega a La Habana y antes de 24 horas ya está sentado en un sillón frente a Castro, y ahí está Dalia sirviéndoles café.

Ninguno de esos asesinos cubanos- de quienes les hablé hace poco- y que se han pasado décadas matando para consolidar y mantener a los hermanos Castro en el poder, pueden acercarse ni a 25 kilómetros del dictador. Sin embargo, a cada rato veo en Granma a muchos visitantes provenientes de los más apartados parajes del mundo al lado del apuntalado dinosaurio. Pero no posee un solo cúmbila cubiche.

Ustedes no creen que tienen que haber algunos altos oficiales castristas, que están defendiéndolo desde antes del ataque al Moncada que se preguntarán: “¿Por qué carijos veo a un africano y a un iraní al lado del Comandante y yo no puedo ni pasar por delante de su residencia, ni puedo ir al hospital a verlo?… Ojalá alguno de ellos pueda leer este escrito y se entere de la verdad: ¡PORQUE LO CIERTO ES QUE ÉL DESPRECIA A SUS LACAYOS Y A LOS CUBANOS EN GENERAL!

Y algo muy importante: los pocos canchanchanes que logran acercarse a él los trata como a perros. Hasta a Raúl siempre lo ha maltratado. Con los foráneos se ha comportado zalamero y adulador toda la vida. Tal parece que está enamorando a los visitantes. Cuando tenía salud, hasta les cocinaba unas langostas. Pero a sus compatriotas “que los parta un rayo” aunque sea el mismísimo jefe militar de uno de los tres ejércitos.

Dicen que la excepción de la regla fue que, en una época remota, Castro llamaba al Capitán Antonio Núñez Jiménez (“Ñico Cuevitas” como dice Aldo Rosado que lo llamaban) para conversar y compartir. Al final se corría el rumor de que este acercamiento era porque le estaba fajando a Lupe Vélis­, la mujer del Capitán director del INRA.


“VILLA” UN H.P. MENOS.



Vía zoévaldés.net

1 comentario:

José Antonio del Pozo dijo...

Hola: lo de las langostas es totalmente cierto. El que fue secretario de Felipe González, Julio Feo, lo contó de viva voz en su libro de memorias, en pleno "periodo especial".
Extraordinario su blog. ¡Democracia en Cuba ya! Ánimo
Saludos blogueros