¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

domingo, julio 31, 2011

MEMORIAS DE LOS DíAS DE FUEGO-I

EN HONOR DE LOS GUERREROS DEL SILENCIO

Por Aldo Rosado-Tuero

Sé que resulta difícil para los jóvenes de ahora y para los que no vivieron "los días del fuego", imaginar que alguien que quisiera arriesgar la vida combatiendo a la recién instaurada dictadura fidelista, adquiriera de su propio bolsillo, las armas y los pertrechos con que se realizaban las acciones. Y es que éramos una generación criada en el culto al heroísmo, en la veneración a la gesta mambisa y en las lecciones de moral y cívica que se nos inculcaban a diario en la escuela cubana de la pre-robolución; que creíamos de verdad, en que "morir por la patria es vivir". Pero además habíamos dejado en Cuba a camaradas y hermanos de lucha que dependían de nosotros para seguir combatiendo, y en muchos casos su supervivencia dependían de lo que hiciéramos nosotros. No veníamos a labrarnos un porvenir, sino a buscar un regreso digno a la patria esclava.

Si a esto agregamos que cuando aquello, adquirir un arma era mucho más fácil que ahora, podrán darse cuenta que no mentimos. Bastaba con ir a un a armería, y hasta se podían ordenar por correo COD, en otros Estados. Yo compré un rifle Einfield inglés por $ 19.95, más gastos de envío y COD por correo. Una subametralladora inglesa, de las del magazine al lado, costaba $ 37.00. Cabe destacar que de todas maneras era un gran sacrificio adquirirlas pues nuestros sueldos rondaban el dólar la hora.





Mientras escribo me vienen a la memoria los nombres de algunos de los "guerreros del silencio" que nos acompañaban: Los veteranos de la Brigada 2506 Pablo Castellón Hernández y Raúl Hernández (no eran familia), el cubano nacido en España Gregorio del Campo del Valle, el guajiro Orlando Lorenzo, Wilfredo Fernández "Cabilla". Evelito Sardá Vila,(en la foto de la izquierda, tomada en agosto de 1965, imprimiendo proclamas para ser introducidas en Cuba aparecen el autor de este trabajo a la izq. y Evelio Sardá a la derecha de la foto) ) José Guerra, Henry Agüeros Garcés, el jovencito norteamericano Thomas J. Bleming "Tom el gringo" , Roberto Fernández, Angel Manuel Moreno, Pepe Freyre, y muchos más que serán recordados en otra parte de estas memorias.

Merecen también una mención los instructores que nos ayudaban a entrenar, sin cobrar un centavo, y que muchas veces llegaron a comprar las municione de salva y las balas vivas con que practicábamos. En primer lugar, el coronel Croata, dirigente Ustachi, Vladimir Secen y el mayor Miller, un ex militar norteamericano a quién rechazamos por un tiempo, por creerlo de la CIA, pero que después comprobamos a cabalidad que no era un espía de la Agencia y nos ayudó mucho.

Nuestros campos de entrenamiento, donde no se usaban municiones vivas, eran unos maniguales situados en lo que es hoy la Universidad de la Florida, muy cerca del antiguo Tamiami Airport. Para prácticas de tiro, nos íbamos por la calle 8 hacia el Oeste, hasta donde existe (todavía está ahí) un gran arco de concreto. Téngase en cuenta que en esa época, Miami no rebasaba más al oeste de la 47 avenida. En los fines de semana, nos íbamos a los Evegrlades o a lo que es hoy Montura Ranch States, donde Jorge González "Bombillo", nos facilitaba unos terrenos llenos de agua hasta media pierna cubiertos de Palmetto Saw Palms y algunos robles, en los terrenos un poco más altos. Luego más adelante pudimos establecer un campamento fijo en la finca de los Nordelo, en Belle Glade, gracias a la generosidad y patriotismo de los hermanos Kike y Gustavo Nordelo, por gestiones de Oscarito Barreto. El equipamiento del campamento permanente fue posible gracias a la generosidad de Tomás García Fusté, que en aquellos momentos trabajaba en la emisora WFAB, la Fabulosa, bajo la dirección de Sergio Vidal Cayro y junto a Antonio Arias, padre del actual productor de Sábado Gigante Antonio "Cuco" Arias Jr. Los duffers bags, los sacos para depositar agua, las bandejas y los cubiertos para las comidas, la pequeña cocina, todo se compró en el Army & Navy que estaba en Flagler y la esquina de la 14 ó 15 ave del SW, con una donación hecha por Tomás García Fusté. Este campamento fue tomado y desmantelado por las autoridades, en 1970, con un gran despliegue de fuerzas, incluyendo helicópteros, pero lo encontraron vacío, pues lo habíamos abandonado una semana antes.





Mención aparte merece un viejo roble de la lucha contra Batista y contra el fidelato: Antonio Pérez Quesada "Antoñico el Isleño", coterráneo nuestro, el hombre que mejor conocía la cayería y los canalizos de la costa norte central de Cuba. Antoñico, le daba la mano a todo el mundo y que servía a los grandes movimientos, participando como práctico en cientos de viajes a Cuba, nunca nos negó un consejo, unas instrucciones, de decirnos por donde podíamos entrar y a que horas. Y nos hizo muchos favores aprovechando viajes y misiones de otras organizaciones más conocidas y favorecidas por las agencias de este gobierno, para introducir pequeñas ayudas nuestras o mensajes importantes y hasta nos condujo (de gratis, sin cobrarnos ni siquiera el precio de un galón de gasolina o petróleo) hasta la misma tierra firme.(Foto tomada en un alto en un cayo antes de iniciar una infiltración a la Isla grande. De espaldas, el reportero Oscar Angulo, de pie, con el sombrero australiano y un M-3, Aldo Rosado-Tuero)

Así se luchaba sin aceptar ayuda o directrices de agencias extranjeras. Porque creíamos--y el tiempo nos dió la razón--que no se puede entregar la dirección de una lucha de liberación nacional en las manos de ningún gobierno extranjero, por muy amigo que sea. Sabíamos o intuíamos en nuestra juventud sin mucha experiencia, que el día que nuestros intereses nacionales no coincidieran con los de la gran potencia, seríamos echados por la borda, traicionados si hubiese sido necesario y maniatados (como ocurrió); o "botados" como se hizo con los valientes de la Brigada 2506, en las candentes arenas de Girón, que fueron sentenciados cuando el Presidente John F. Kennedy ordenó "dump them", en español: "bótenlos". (Publicado en la edición del viernes 20 de julio del 2007)

Vía nuevoacción.com

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