¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

viernes, julio 08, 2011

El ABC económico



Por Hugo J. Byrne

A mi amigo el Doctor en ingeniería eléctrica, en neurología pediátrica y brillante estudioso del sistema bancario, Dr. Ricardo Calvo MD y PHD.

El que suscribe no es economista. Sin embargo, no es necesario serlo para entender los cimientos en los que siempre descansa la sanidad financiera. Para analizar la naturaleza de esos cimientos sólo se necesita saber sumar y restar. Quien sepa sumar y restar puede cuadrar perfectamente una libreta de banco. Y persiguiendo ese objetivo, la única regla que hay que seguir al pie de la letra es que los depósitos siempre superen a los débitos en cantidad de dinero. De lo contrario la cuenta se sobregirará sin remedio. Eso quiere decir quedarse sin cuenta en el banco y con mal crédito.

Este ABC económico se aplica tanto a individuos, como a familias, sociedades, negocios (grandes o chicos) y naciones. Es la proposición civilizadora de la libertad en el plano económico, como corolario imprescindible de todas las otras libertades. Sin iniciativa privada y libre arbitrio mercantil no puede existir libertad alguna. Los derechos humanos son sólo un espejismo si no incluyen el derecho a la propiedad y a la libertad de comercio.

Allá por los años treinta del pasado siglo surgió la peregrina teoría de que cuando el estado controla los resortes de la economía, ese ABC puede ignorarse. Su principal proponente era John Maynard Keynes, un economista inglés que vivió entre 1883 y 1946, quien fuera galardonado como Barón del Imperio Británico. De acuerdo a Keynes, los presupuestos deficitarios ayudarían al beneficio económico colectivo, creando oportunidades de trabajo y, en consecuencia obteniendo recaudaciones que contrarrestaran la posibilidad de déficits.

Desde el “New Deal” de Roosevelt hasta el laborismo en Gran Bretaña, las teorías de Keynes fueron casi universalmente adoptadas por el capitalismo occidental. Las múltiples consecuencias ruinosas del establecimiento keynesiano se mimetizaron temporalmente durante los años de la Segunda Guerra Mundial y durante casi las dos décadas que le siguieran, cuando el talento empresarial norteamericano estimulara el surgimiento de la entonces enorme capacidad productiva de Estados Unidos. Por toda Europa las teorías de Keynes abrieron brecha política, asegurando la futura ruina.

Fue la debacle económica de grotescas dimensiones que produjera el primer gobierno británico presidido por el Partido Laborista, el que empezó a demostrar la total falacia de Keynes. La obvia decadencia del Reino Unido, creada desde el poder centralizado, sólo empezó a revertir más de 30 años después. Todavía les quedan grandes, ruinosos rezagos, como la llamada “medicina socializada”, pero su final quizás sea custión de tiempo.

Sin embargo, si el lector cae en el infortunio de obtener su “información” a través de ese aborto de la Red llamado “Wikipedia”, verá que la razón del desprestigio de las teorías de Keynes no emanan de su espectacular fracaso, sino que sucedió “como resultado de los problemas que empezaron a afectar las economías anglo-norteamericanas desde el comienzo de la década de los 70 y en parte por las críticas de Milton Friedman y otros economistas que manifestaron pesimismo sobre la habilidad de los gobiernos para regular el ciclo de negocios con política fiscal”.

Por supuesto, “Wikipedia” no aclara cuáles eran los “problemas que empezaron a afectar las economías anglo-americanas de los años 70”. La sugerencia de un servidor es que esos problemas fueron producto de los presupuestos deficitarios y el “bienestar social” a ambos lados del Atlántico.

En cuanto a Friedman, quizás el ecomista más certero de la historia después de Adam Smith y sus colegas, los que desconfiaban de la habilidad estatal regulando negocios, no creo que descubrieran el Océano Pacífico. Yo tampoco confío en la habilidad del gobierno para regular nada y no soy economista, pero sí aprendí a sumar y a restar y, en consecuencia, puedo cuadrar mi cuenta bancaria. ¿Alguien cree que un sistema económico eficiente y próspero sea rechazado, “parcialmente” por críticas?

“Wikipedia” continúa su descabellada sinopsis histórica de las teorías keynesianas así: “Sin embargo, el advenimiento de la crisis global finanaciera en 2007 ha causado un resurgimiento del pensamiento keynesiano. La teoría keynesiana ha provisto las bases teóricas de las políticas económicas puestas en práctica para responder a la crisis por los presidentes George W. Bush y Barak Obama de Estados Unidos,...” Nada tengo que agregar a esa verdad, salvo que ese absurdo “resurgimiento” ha ocurrido a contrapelo de los intereses del pueblo de este país y el mundo.

Finalmente, veamos lo que dijo hoy el más antiguo de los formuladores de la política fiscal en la llamada “Reserva Federal”. Mr. Thomas Hoening, actual Presidente del Banco de la Reserva Federal de la Ciudad de Kansas nos pone sobre aviso: “Las reformas que se establecieron a raíz de la crisis financiera para prevenir futuros rescates económicos con el patrimonio de los contribuyentes, están destinadas al fracaso”.

No me digan, ¿más “resurgimiento” keynesiano?

Vía lanuevanacion.com

No hay comentarios.: