¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

martes, junio 21, 2011

Un partido democrata controlado por los sindicatos

Por Charles Krauthammer



“Los trabajos listos para dar empleo no estaban tan listos como se esperaba”, dijo esta semana un sonriente Presidente Obama entre las sonrisas de muchos que le rodeaban cuando se refirió al ominoso destino de su plan de estímulo por más de MIL MILLONES DE DOLARES. A mayor abundamiento, Obama también ha estado proponiendo aumentar las exportaciones como remedio para fortalecer el anémico crecimiento económico. En su discurso de este año sobre el Estado de la Unión señaló como una de sus metas duplicar las exportaciones para el año 2014.

Una de las formas de aumentar las exportaciones es a través de acuerdos de libre comercio. Pero los sindicatos se oponen a ellos. De ahí que nadie esté sorprendido de que Obama haya estado sentado durante dos años sobre acuerdos de libre comercio con Colombia, Panamá y Corea del Sur que fueron negociados por su predecesor.

Bajo la presión de las deplorables condiciones económicas y de las consecuencias de antagonizar a tres valiosos aliados Obama parecía listo para ratificar los tratados. Sin embargo, a última hora se apareció con un obstáculo. Ahora está exigiendo una expansión de la Asistencia sobre Ajuste del Comercio. Una compensación superior a los normales beneficios de desempleo que se otorgaría a aquellos obreros que pierdan sus trabajos a causa de la competencia extranjera.

Este beneficio, que no se ofrece a los obreros que pierden sus empleos debido a la competencia doméstica, sería financiado con dinero de los contribuyentes. Una idea totalmente injusta cuyo objetivo es paralizar la ratificación de estos tratados al mismo tiempo en que se acusa a los republicanos de sabotear el proceso. La realidad es que el culpable de obstaculizar la aprobación de estos tratados es un Partido Demócrata que esta en deuda con los sindicatos por los millones de dólares que estos últimos contribuyen a sus campañas políticas. Todo parece indicar que nos acercamos a una ratificación pero el año perdido ha sido costoso.

Ahora bien, aquí no hay nada nuevo bajo el sol. En el 2009 Obama impuso una quiebra de dudosa legalidad administrada por el gobierno federal para salvar a las compañías automovilísticas y beneficiar a los sindicatos obreros a costa de un robo descarado a los acreedores primarios de las mismas. Por otra parte, los obreros de la Compañía Aérea Delta han votado cuatro veces en contra de la sindicalización. Como es lógico, se ha ordenado una investigación por parte de una oficina federal que parece estar lista a ordenar otra votación con la esperanza de lograr los deseos del equipo de Obama, que no son otros que beneficiar a los sindicatos.

Pero el contubernio entre los sindicatos y el Partido Demócrata no se detiene ahí. La Compañía Boeing ha finalizado la construcción de una fábrica en el estado de Carolina del Sur para la producción de su modelo 787. La Junta Nacional de Relaciones Laborales, integrada en forma mayoritaria por demócratas, está haciendo lo indecible para que la fábrica sea declarada ilegal. ¿Cuál es el motivo? Porque se acusa a Boeing de que su decisión de construir la fábrica en Carolina del Sur—un estado que no exige la sindicalización como requisito de empleo—es una venganza contra los sindicatos del Estado de Washington y sus numerosas huelgas contra la compañía.

La realidad es que Boeing ha aumentado en 2,000 la contratación de empleados sindicalizados en su planta de Puget Sound. Además, la idea de que una compañía que opera en un estado que exige la sindicalización para trabajar no puede expandir sus operaciones a un estado que no requiere sindicalización como condición de empleo es verdaderamente alucinante. Es una violación flagrante del principio de cualquier economía de mercado libre por el cual las compañías pueden trasladarse y construir sus instalaciones según las condiciones del mercado y no los caprichos de ningún burócrata.

Pone además en peligro la recuperación económica, no solo atacando a una empresa que es líder en el mercado de exportación, sino amenazando a cualquier otra empresa que pudiera pensar en aumentar sus operaciones arriesgándose a un conflicto con los sindicatos y sus patrones de la Junta Nacional de Relaciones Laborales. Obama, por su parte, ha mantenido un silencio absoluto sobre el tema que es interpretado como un apoyo tácito porque necesita el dinero de los sindicatos para ser reelecto en el 2012.

Por otra parte, los sindicatos necesitan a los demócratas que siempre están dispuestos a complacerlos. Por ejemplo, en la pateadura que recibieron los demócratas el año pasado, los electores de Wisconsin le dieron a los republicanos el control de ambas cámaras del legislativo y eligieron a un gobernador republicano. Ese gobernador declaró su intención de dar pasos para poner fin al control de los sindicatos en el sector público.

Cuando los republicanos trataron de cumplir sus promesas los demócratas acudieron a todo tipo de maniobras fuera del proceso parlamentario. Por ejemplo, varios senadores estatales se fugaron del estado para impedir que hubiese quórum para los acuerdos. Millares de manifestantes invadieron el Capitolio Estatal por varios días y noches consecutivos. Y cuando el proyecto de ley fue aprobado, el Fiscal del Condado de Dane, miembro del Partido Demócrata, presentó una demanda ante el poder judicial pidiendo que fuera anulado argumentando errores de procedimiento.

Los demócratas encontraron a un juez complaciente que declaró la invalidez de la ley, pero la victoria les duró muy poco. El martes pasado el Tribunal Supremo de Wisconsin anuló la decisión del juez y le propinó un regaño por usurpar las funciones del poder legislativo. La ley se encuentra actualmente en pleno vigor. Pero de todas maneras, hemos visto un caso muy instructivo que demuestra la forma en que aquellos que pierden apoyo popular, como es el caso de los demócratas y los sindicatos, pueden subvertir y anular el mandato del pueblo por medio de la usurpación judicial.

No nos quepan dudas de que tanto la maniobra de Wisconsin como el ataque contra Boeing están destinados al fracaso. Mientras tanto, se han producido daños colaterales a las exportaciones, a la economía, a las leyes sobre quiebras, al mercado libre y al sistema constitucional donde las leyes son hechas por el poder legislativo en vez de por los jueces y los burócratas partidistas. Pero nada de eso les importa a aquellos que apaciguan a los sindicatos en detrimento de los consumidores con tal de ganar elecciones.

Vía lanuevanacion.com

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