¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

jueves, junio 02, 2011

Pocos días de enfrentamiento cambiaron la historia la región


Moshe Dayan, tercero de izquierda a derecha ingresa al sector oriental de Jerusalen

En la primavera de 1967, tuvo lugar la Guerra de los Seis Días que debe este nombre a su breve duración. Las fuerzas de diversos países árabes y de Israel se enfrentaron. El resultado fue una sorprendente victoria de Israel, en la que derrotó a tres ejércitos árabes en apenas seis días. Las tensiones entre el Estado judío y sus vecinos llegaron hasta el límite, en lo que suponía el tercer gran conflicto en Oriente Medio desde la creación del Estado de Israel en 1948.

A pesar de estar rodeado por todos lados, Israel venció en la guerra.
El 22 de mayo de 1967, Egipto bloqueó de nuevo el Estrecho de Tirán, lo que ya de por sí se consideró un acto de guerra, en el marco del Tratado de 1956 que había puesto fin a la guerra de Suez. Sin embargo, el apoyo internacional quiso prevenir otro conflicto, y le pidió a Israel que no interviniera para que las Naciones Unidas pudieran resolver la situación. Los dirigentes israelíes trataron de convencer a las potencias occidentales para que les apoyara en un primer ataque contra las naciones árabes. Pero Israel no contó con ningún apoyo.

Para deteriorar más aún si cabe la situación, Jordania firma un pacto militar con Egipto el 30 de mayo, y las fuerzas iraquíes avanzaron en territorio jordano para preparar la guerra con Israel. En junio, el ejército israelí se hallaba en máxima alerta, y todos los reservistas habían sido llamados a filas. Lo que estaba seguro era que Israel se hallaba rodeada por medio millón de tropas, y todas las miras apuntaban a una derrota de Israel.

Pero el 5 de junio de 1967, el Ejército de Israel (Tzáhal) dio el primer paso. En la mañana de ese día, Israel lanzó un ataque aéreo contra la Fuerza Aérea egipcia. Los pilotos israelíes habían estado ensayando un ataque así durante años. El ataque soprendió a los egipcios a primeras horas de la mañana, y a sus líderes inmersos en el tráfico cáotico de El Cairo. En cuestión de horas, el 85 por ciento de la Aviación egipcia había sido destruida.

Simultáneamente, Israel lanzaba una ofensiva terrestre sobre el desierto del Sinaí. Las tropas atacaron a las egipcias utilizando las rutas que los egipcios pensaban que eran intransitables, por lo que se quedaron indefensos. Consternado por el éxito de Israel, Egipto ordenó la retirada de sus tropas, lo que se convirtió en una sangrienta y desorganizada batalla.

Jordania respondió bombardeando ciudades israelíes y con una ofensiva terrestre. En primer lugar, Israel no respondió, con la esperanza de que Jordania acepte su propuesta de paz. Al no aceptarla,

Israel responde con ataques aéreos, destruyendo la Fuerza Aérea de Jordania. A continuación, las tropas israelíes atacan el control jordano de Jerusalén, capturando la ciudad después de una larga y sangrienta batalla. Al final Jordania, como Egipto, se ve obligada a retirarse.

El 8 de junio, Egipto y Jordania estaban ya derrotadas. Sin embargo, Siria aún no había movido sus brigadas.

La artillería siria se colocó en una posición fortificada en las alturas del Golán, y fue el mayor obstáculo que encontró el Ejército israelí. Sin embargo Israel tomó una posición estratégica en el Golán y lanzó un asalto a pesar de la desventaja de encontrarse en la llanura. La lucha fue feroz y duró dos días, pero el 10 de junio, pocos días después de comenzar, las fuerzas sirias se batieron en retirada.
La estrategia que utilizó Israel para derrotar a sus enemigos en junio de 1967 fue la supremacía aérea y el ataque terrestre con tanques. Aunque los planes se ejecutaron sin errores, la victoria israelí también puede atribuirse a la negligencia y a la falta de formación y planificación adecuada de sus enemigos.

La Guerra de los Seis Días sigue siendo estudiada hoy en día por los estrategas militares, debido al éxito sin precedentes de los israelíes. En sólo seis días logró vencer a tres naciones, y así aumentar el tamaño de su territorio.

La guerra, sin embargo, no llevó la paz a la región. La humillante derrota enfureció a las naciones árabes y profundizó su determinación de recuperar el orgullo nacional destruido por Israel. Aunque las Naciones Unidas fueron capaces de mediar con un alto el fuego en 1967, sólo seis años más tarde se originó otro conflicto árabe-israelí.

La reunificación de Jerusalén

El 27 de junio de 1967, pocos días después de la Guerra de los Seis Días, el entonces Gobierno de Unión Nacional encabezado por el laborista Levy Eshkol, extendió la soberanía israelí sobre los sectores orientales de Jerusalén ocupados hasta entonces por la Legión Jordana (seis kilómetros cuadrados) y también sobre 64.5kilómetros cuadrados de aldeas y suburbios árabes aledaños, que hasta entonces, no pertenecían al Municipio jerosolimitano. Se trató de la única anexión territorial israelí después de esa guerra, hasta 1981, cuando la Knéset extendió la soberanía israelí sobre la meseta del Golán junto a la frontera con Siria.

El 12 de marzo de 1968 el Gobierno israelí proclamó el día 28 de Iyar como el feriado del “Día de Jerusalén”. Tres décadas después, el 23 de marzo de 1998, el Parlamento israelí, la Knéset, aprobó la Ley que consagraba el “Día de Jerusalén” como feriado nacional israelí.

Vía aurora-israel.co.il

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