¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

viernes, junio 24, 2011

LA PERMANENTE CONSPIRACIóN COMUNISTA


El hecho de que doctrinariamente hablando el comunismo es un fracaso y que no ha dejado huella positiva en ningún país del mundo, no quiere decir que no haya ahora conspiración comunista. Por error unos pocos y por aberración ideológica y maldad muchos se empeñan en conspirar a favor del marxismo-leninismo sin que necesariamente confiesen lo que están haciendo con el nombre histórico o filosófico que corresponde.



Los fracasos del comunismo como gobierno –como dictadura totalitaria– en distintos países, comenzando por Rusia que llegó a ser la Unión Soviética, están a la vista y, sin embargo, la conspiración, con otro nombre pero iguales intenciones, prevalece. Los amargados en materia social o moral no necesariamente confiesan su militancia marxista-leninista, salvo casos como el de ahora, el del dictador venezolano Hugo Chávez, para no mencionar, desde luego, el más de medio siglo de tiranía de los hermanos Castro, y otros gobiernos satélites de Chávez. A esto hay que agregar la confusión que se crea con el nombre técnico de la doctrina que cobija al comunismo, cual es el de “socialismo”, sin que esto quiera decir que no pueda haber un movimiento o partido socialista moderado que no necesariamente implique las aberraciones y arbitrariedades funestas del comunismo.

Históricamente, el comunismo es socialismo. Después vinieron adjetivos que modifican en alguna forma la rudeza del comunismo, entre los que se encuentran la socialdemocracia, que unas veces es para encubrir la dictadura y otras veces es para echar a andar una maquinaria política que dentro de libertades básicas tenga funciones de carácter social razonables. Por la puerta de la socialdemocracia se mete el socialismo radical, que es funcionalmente incompatible con las libertades individuales y colectivas. Hay una tolerancia tan grande dentro de la socialdemocracia que estimula y protege, sin decirlo, al comunismo al que también combate.

Es necesario que las nuevas generaciones tengan un conocimiento cabal de carácter doctrinario e histórico de cómo surgió el comunismo –sea cual fuese su nombre– y cómo llego a esclavizar a muchos millones de seres humanos a través de procedimientos muchas veces inimaginables, de los cuales da testimonio, por ejemplo, la terrible Siberia, sin ser el único.

Vía diariolasamericas.com

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