¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

viernes, junio 10, 2011

CONFRONTEMOS A OBAMA POR INCOMPETENTE EN VEZ DE POR IZQUIERDISTA

Por Charles Krauthammer



Los republicanos arrasaron en las elecciones de noviembre con una estrategia altamente ideológica. Una especie de referendo sobre dos años de izquierda aberrante y de un sistema de gobierno arrogante, intrusivo y omnipresente que estaba asfixiando al país con deudas sin precedentes y acumulando un déficit anual de un millón y medio de millones de dólares (1.5 trillones en inglés). Un enfoque nada complicado. Porque gobernar a la izquierda en un país de centro derecha donde cuatro de cada cinco ciudadanos se declaran opuestos a esa ideología es una fórmula para el desastre electoral.

Todo parecería indicar que esta sería una obvia estrategia republicana para las elecciones de 2012 y que lo lógico sería repetir la receta de 2010. Hacer la lucha en el frente ideológico y seleccionar a un candidato que sea capaz de personificar esa estrategia.

Sin embargo, esta estrategia sería un error. Porque hay dos acontecimientos que han cambiado el escenario en las últimas semanas: la derrota republicana en el distrito número 26 del Estado de Nueva York para el Congreso Federal y las estadísticas sobre la economía anunciadas en el mes de mayo. A nuevas condiciones, nueva estrategia.

En las elecciones del mes pasado para el Distrito 26 los demócratas tuvieron la habilidad hacer de las mismas un referendo sobre el Medicare, y específicamente sobre el plan de Paul Ryan para reformarlo. Los republicanos perdieron el escaño después de haberlo monopolizado por más de cuatro décadas.

El problema principal fue que el candidato era débil, se puso a la defensiva y no tenía suficientes conocimientos sobre el tema. Los republicanos tienen ahora un año para resolver ese problema. Si son capaces de entrenar a sus candidatos para que tengan al menos la mitad de la habilidad de Ryan para defender su plan de Medicare podrán neutralizar las diatribas de los demócratas.

Pero este enfoque daría de todos modos a los demócratas una victoria táctica. En realidad, los republicanos se encuentran en estos momentos a la defensiva. El cinismo de los demócratas les ha rendido dividendos. Con su decisión de no mover un dedo para resolver los problemas de la deuda y de los beneficios garantizados (entitlements) y limitarse a acusar a los republicanos de asesinar ancianos los demócratas se han anotado puntos.

Y todavía mejor, han dado al Presidente Obama la oportunidad de moverse hacia el centro. Esta estrategia ya la comenzó en respuesta a la pateadura que recibió en las últimas elecciones. Nombró a cargos en la Casa Blanca a hombres cercanos a las empresas como Bill Daley, hizo alguno que otro ruido para aparentar simpatía hacia los negocios y el mes pasado llegó a ofrecer cierta flexibilidad en su tradicional política de línea dura contra las exploraciones petroleras.

Gestos para la galería que no convencen a nadie. Sin embargo, el ataque por parte de Obama es más fuerte en estos momentos. ¿Izquierdista yo? De ninguna manera. Mi objetivo es situarme al frente para defender como un coloso al Medicare frente a la ingeniería social de una implacable derecha republicana.

Pero esto no quiere decir que Obama no pueda ser derrotado luchando en un plano ideológico. Su plan de salud de Obamacare con su requisito de obligar a los ciudadanos a comprar seguros de salud sigue siendo muy impopular. Su fracasado plan de estímulo de casi UN MILLON DE MILLONES es un albatros en su cuello. Hasta su desprestigiado plan de control gubernamental de los precios de la energía muestra la determinación de este hombre de transformar en forma radical la naturaleza de esta sociedad. Y no tengamos dudas de que, si le damos otros cuatro años, tratará de nuevo de transformar nuestra sociedad basada en los valores individuales en un sistema de social democracia con tendencias colectivistas de izquierda como muchas que predominan en Europa.

Ahora bien, el debate sobre Medicare ha complicado en cierta forma esa línea de ataque ideológico para los republicanos. Sin embargo, en estos días en que los demócratas festejaban los frutos de su cinismo salieron a la luz las estadísticas económicas. Y las mismas fueron un desastre para el gobierno. La caída en los precios de las viviendas fue la más grande desde la década de 1930. El desempleo volvió a aumentar. El subempleo alcanzó niveles de desastre. Y en cuanto al desempleo crónico—el tiempo que demora una persona en conseguir un nuevo empleo—el promedio en estos momentos es de 40 semanas, el período mas largo desde que se llevan estas estadísticas. Estas cifras, echan por tierra en forma dramática el estribillo de Obama de que, aunque hay baches en el camino, nos encontramos en un período de recuperación.

El tema de las elecciones ha cambiado de la noche a la mañana. El lema republicano en el 2010 fue “es un hombre de izquierda”. De ahora en adelante debe ser: “es un fracaso”. El tema central debe cambiar de ideología a incapacidad para gobernar.

Al igual que en 1992, la decisión estará basada en la economía y todo lo demás será secundario. Las estadísticas sobre economía explican la razón por la cual la aprobación sobre el trabajo de Obama ha caído en forma radical, la razón por la cual el aumento de su popularidad con motivo de la muerte de Bin Laden desapareció con tanta rapidez y la razón por la cual Mitt Romney aparece empatado con el presidente en las encuestas de opinión pública.

Ahora bien, Mitt Romney es el candidato menos indicado para enfrentarse a Obama en un plano ideológico. La prueba principal de la ideología de izquierda de Obama es su plan de salud de Obamacare y Mitt Romney fue el padre de un plan similar cuando era gobernador de Massachusetts. Pero a la hora de contar con credenciales económicas, capacidad para los negocios y experiencia en cuestiones de gobierno, Romney es el candidato ideal para enfrentarse a Obama.

El cambio en la naturaleza de la próxima campaña también ayudará a Tim Pawlenty, quien gobernó con éxito por dos períodos consecutivos a un estado izquierdista como Minnesota. Asimismo podría ayudar al ex gobernador John Huntsman, dependiendo de cual de ellos decida a aspirar.

De todas maneras, e independientemente del cambio en las condiciones, preferiría que el retador republicano en las elecciones de 2012 enfocara su campaña en la opción entre dos visiones de gobierno radicalmente opuestas. Nos encontramos en medio de un intenso debate sobre la naturaleza del estado benefactor que se produce solamente una vez en una generación. Y más importante aún sobre la relación entre el ciudadano y su gobierno, así como sobre el poder del último para obligar al primero a adquirir un producto que no desea, como es el caso de la obligación de comprar seguros de salud bajo el programa de Obamacare. Pongamos fin a este debate de una vez por todas. Empecemos por la inmensa incapacidad de Obama para llevar las riendas del gobierno, basemos el argumento en su foránea ideología social demócrata y ganemos esta batalla. Este triunfo produciría el mandato más contundente a favor de un gobierno conservador desde la era de Ronald Reagan.

Vía lanuevanacion.com

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