¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

domingo, mayo 15, 2011

Los fantasmas culpables del Buró Político



Por Andrés Pascual

Las izquierdas, ciertas derechas y los ambidextros (batean a las dos manos), que tienen como extraña enajenación ante el asunto cubano ver “logros o gestos positivos de saneamiento económico” de parte de quien no es posible que ocurra, como Raúl Castro, están al borde del frenesí esperanzador ante “los cambios y las reformas de la economía y del partido” en la Isla.

Bueno, primero que todo, allí no se están produciendo ni cambios ni reformas de algo, sencillamente, le ajustan las tuercas a la maquinaria de explotación y crimen por el tiempo que les quede a “los antiguos” y preparándole el terreno de continuidad en el poder a “los benjamines”, entre los que hay familiares.

Resulta que el único cambio posible que inicie la durísima tarea de colocar en el rumbo correcto al país, la renuncia en bloque de los responsables de 52 años de semejante destrucción (suicidio o ajusticiamiento incluido), no estuvo concebida en ninguna moción aprobada (con antelación) por las comisiones del Congreso del Partido Comunista de Fidel y de Raúl recientemente finalizado.

La otra solución, la mejor (de factura extranjera, preferentemente americana), ayudar al pueblo dentro y fuera de Cuba a deponerlo violentamente ni hablar, que Luis Posada Carriles y Arosena son la vitrina para que se refleje quien pretenda hacer lo que ellos, o Santiago y Osvaldo…

Si algo tuvo de desfachatado, desvergonzado y amoral Fidel Castro ha sido que, después de decidir en Cuba hasta las cantidades de oxígeno que se respira, de determinar la vida o la muerte de cualquier ciudadano con el control más absoluto y aberrante de la población; porque algunos acontecimientos, casi siempre del exterior, se lo exigieron, presentó una cara preocupada de la tiranía ante el funcionamiento de la maquinaria represiva cuando no fueron suficientes las sartas de mentiras para callar a algunos inconformes con la realidad.




Durante finales de los 70’s y mediados de los 80’s, cuando no estaban enfermos ni él ni el bloque del Este, Fidel llamó a las reformas de la época “rectificación de errores” y puso a Raúl a dar la cara, porque, ese momento, como el de hoy, solo significaba meterle miedo a la población y prometerle arreglos que mejoraran su misérrimo nivel de vida, una vez que los indolentes y blandengues (¡militantes, eh!) enmendaran sus conductas de obstrucción a la gran obra de la edificación del Socialismo por el Hombre Nuevo.

La forma acusatoria impersonal donde todos eran culpables y ninguno responsable por el fenómeno, fue la alternativa que complacía a la mayoría de un pueblo que es la antitesis de Martí, porque jamás fue a las raíces del asunto, ni ayer ni hoy, por motivos que se conocen y no vale la pena repetir.

La posición actual de Raúl Castro es la misma de siempre: buscar un chivo expiatorio fantasma, que los libere de la culpa por miedo a las represalias como resultado de la ira popular que, viéndolo bien, por el cansancio anormal de un pueblo atípico, avejentado en 52 años de concesiones y consentimientos, es poco posible que ocurra.

¿A quién está culpando Raúl Castro por las trabas que, según sus propias palabras, le han puesto a “sus orientaciones de cambios”? A nadie, a todos…sigue la política conveniente de no personalizar, porque la impresión de “esto no lo sabe Fidel” o “deja que se entere Fidel” es la mejor carta con respecto a mantenerse “en el gusto popular” como lo estuvo siempre el tirano moribundo, con la población jugando al “creo en ti por encima de todo, pero dime algo, aunque sea mierda”.

Entre acusaciones al éter de aquello, o de lo otro por malformaciones genéticas de una familia política disfuncional de gran alcance, cuyo designio es hacer el mal, todo el que se pueda, a como dé lugar, transcurre la vida de estos asesinos que nunca tendrán ni la voluntad ni el valor para asumir la responsabilidad por todo lo que ocurre en Cuba desde 1959 y que va desde el fusilamiento, el encarcelamiento o el que nadie, de ninguna edad, se pueda tomar un vaso de leche en el desayuno ni comer un poco de picadillo de hueso de res.




Sin embargo, fuera de Cuba, algunas de las llamadas personalidades del exilio, porque quisieran que sus nombres se reflejaran puros dentro de la población cubana; por la condición oportunista que desemboca en lucir bien, preocupado, humano, tanto dentro del pueblo como dentro de “sus contactos” de alto nivel (según ellos) en el partido y el gobierno, a los que hacen referencia con vistas a, supuestamente, utilizarlos como “cartas de recomendación si un día…” para una candidatura al seguro por la presidencia del país, cometen yerros tan continuados que no solo hacen daño; sino que confunden, como Carlos Alberto Montaner (foto) que, tan a menudo que cansa, llama realista a Raúl y destaca su “lado humano” por la preocupación que muestra este asesino en que “no acaba de entender por qué un niño de allá no puede tomar leche después de los 7 años”.

Montaner, con este tipo de defensa del movimiento “reformista del hermano”, se pone en línea con la porción del pueblo que piensa así y que desvía la total responsabilidad de este asesino en ese y en cualquier otro crimen económico, civil o político hacia “nadie”, sin deslindar la cuota de lo criminal, de lo destructor de la sociedad civil y de la economía cubana, de la parte que, tal y como lo dice, sería la buena, mejor salvable, para una Cuba futura.

En realidad, el discurso y las propuestas para “reformar” al país no fueron sino lo primero: decir algo para cumplir con otra exigencia no dada a conocer ¿Quién puede dudarlo? que sería recibir la ayuda que los mantenga en el poder por siempre jamás y que pudiera iniciarse con el descongelamiento de las relaciones con Estados Unidos; a fin de cuentas, para cuando entre esta gente allá, deben ver que se barrió el piso y se fregaron los platos; o, por lo menos, que hicieron el esfuerzo.

Vía nuevoacción.com

No hay comentarios.: