¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

domingo, mayo 15, 2011

Jugando al terrorismo


El presidente venezolano Hugo Chávez y su par ecuatoriano, Rafael Correa, involucrados en los archivos de las FARC.

Chávez y el terrorismo

Por Juan Larraín*

La vinculación de Chávez con las FARC era algo sabido desde hace mucho tiempo. La organización narco-terrorista, de acuerdo con los antecedentes de que disponían los servicios de seguridad colombianos, tenía en Venezuela refugio para sus cuadros, financiamiento y suministros. Asimismo, la inteligencia cubano-chavista le proporcionaba valiosa información para ser utilizada en sus operaciones terroristas y comerciales.

Pero todo esto no era nada en comparación con las revelaciones que contiene un detallado informe que acaba de publicar el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres. En él se analiza extensamente y en profundidad la información que contenían los computadores y sus accesorios encontrados en el campamento del dirigente Raúl Reyes en Ecuador, que fue atacado por el ejército colombiano. Se recordará que dichos implementos electrónicos fueron examinados por la INTERPOL, que certificó que no habían sido manipulados por las autoridades colombianas y que toda la información que ellos contenían era auténtica. Esto último, unido a algunas filtraciones preliminares, apagaron como por encanto la gritería inicial y las protestas de Correa y coreadas por sus socios del ALBA, sobre la exitosa incursión colombiana en territorio ecuatoriano.

En el mencionado informe queda de manifiesto de manera fehaciente la innegable complicidad de Chávez -y en menor grado de Correa- con las FARC y sus actividades en Colombia y de la que hoy desea se le vea distante. Igualmente, aparece evidente la estrecha conexión de las FARC con la extrema izquierda de algunos países sudamericanos que le ha brindado apoyo incluso material. Tal es, por ejemplo, el caso del partido comunista de Chile con el que mantiene estrechos contactos y hasta envió un par de militantes al campamento de Reyes que se fotografiaron con este. Pero lo más grave sería el ofrecimiento de armas que le hizo (8 toneladas según las versiones de prensa) y que el partido que mantiene escondidas en un punto de la costa chilena no revelado.

Desde el punto de vista del Derecho Internacional, la situación de Chávez de acuerdo con el informe es la más comprometida. En primer lugar, Venezuela es parte de la Convención Internacional para la Supresión del Financiamiento del Terrorismo y, por tanto, sus disposiciones están también incorporadas al derecho interno. Asimismo, Venezuela es además parte de la Convención Interamericana contra el Terrorismo la que, junto con hacer suyos los instrumentos internacionales sobre la materia, entre ellos la citada Convención que fue negociada y aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, penaliza obviamente el financiamiento del terrorismo.

Como si lo anterior no fuera aun suficiente, las acciones de Venezuela en favor de las FARC, organización reconocida internacionalmente como de carácter terrorista, contravienen también de forma clara las estipulaciones de sendas Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Comenzando por la 1373, aprobada a los pocos días de los sucesos del 11 de Septiembre del 2001. Ellas fueron adoptadas en virtud del capítulo VII de la Carta de la Organización, relativo a las cuestiones que afectan la paz y seguridad internacionales y son obligatorias para todos los Estados miembros. Al respecto, cabe tener presente que tanto la Asamblea General como el Consejo de Seguridad han definido el terrorismo como una amenaza a la paz y seguridad internacionales.

En este contexto, Chávez ha colocado a Venezuela al margen de la ley internacional al otorgar refugio, suministrar vituallas, armas y financiamiento a una organización terrorista como las FARC que está además vinculada al narcotráfico, actividad también penalizada a nivel internacional y regional. No sería de extrañar, en consecuencia, que en el futuro se incluya a Venezuela en alguna lista negra de países que le prestan ayuda al terrorismo, como es el caso de Cuba y otros en el mundo. Lo que resulta lamentable es que en nuestra región no haya ambiente para abordar estos asuntos y tomar las medidas que corresponda y lo que es más, se proteja solidariamente con el silencio a aquellos gobiernos que violan las normas que rigen la convivencia internacional.
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*El autor es profesor de la Universidad de Miami y ex Embajador de Chile en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la OEA.

Vía diariolasamericas.com

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