¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

domingo, mayo 15, 2011

Conflicto de intereses




Por Juan Juan Almeida

La noticia es un recorte de la realidad, un relato referente a cierto hecho en particular o a la relación entre varios acontecimientos que por novedosos y/o atípicos merecen ser informados. Mi intención es compartir, sin exagerar ni aburrir, los nexos que algunos eventos guardan con las interioridades de la familia Castro Espín.

Con redoble de tambores se nos viene anunciando de a poco una jornada importante que en contra de la homofobia, y con apoyo incondicional de todas las instituciones del Estado y el Gobierno, concluirá el 17 de mayo y desarrollará por toda Cuba el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), para contribuir a la educación de la sociedad, con énfasis en la familia, en el respeto del derecho a la libre y responsable orientación sexual e identidad de género, como ejercicio de la equidad y la justicia social.

Una gran convocatoria a la realización de un programa de actividades educativas y culturales dirigidas a sensibilizar a las personas en cuanto a estigma y discriminación por orientación sexual e identidad de género. Hecho que sin duda alguna acapara la atención de muchos.

En 1974 la Asociación Americana de Psiquiatría eliminó de su manual la homosexualidad y la bisexualidad como enfermedades mentales. Años después, el 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asume públicamente idéntica posición y escoge la mencionada efeméride como símbolo para conmemorar el Día Mundial contra la Homofobia. Pero vayamos por partes; en Cuba, nada sucede al azar.

La oportunista rigidez de un gobierno dictatorial, homofóbico y racista no pretende cambiar nada sino controlarlo todo. Y al ver que sus arcas vacían, y sus adictos ensordecen, decide cruzar la frontera de la inspiración patriótica para lanzarse a convencer en los terrenos de la seducción.

En 1972 se organizó en La Habana el Grupo Nacional de Trabajo de Educación Sexual (GNTES), una tropa multidisciplinaria con presupuesto archimillonario y la misión de instrumentar un programa diseñado para atraer minorías marginadas que sean también apasionadas y fáciles de manipular. Por su discurso altruista, y actuación subliminal, después de “la última cena” que fue un lujo al paladar, un verdadero homenaje a la culinaria italiana y no a la preferencia sexual, el grupo extendió su poder y en el año 89 se define como Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).

Y si no resulta extraño que a los jóvenes comunistas cubanos los dirige un anciano del Partido, y a los miembros de la contrainteligencia los comanda un marinero que apenas sabe nadar; tampoco resulta anormal que los gays sean representados por Mariela Castro Espín, alguien que no pertenece a la comunidad LGTB ni practica tolerancia alguna.

Pero hagamos historia biográfica. En una lucha desleal, lógica, y hasta biológica, por alcanzar el liderazgo en la diaria convivencia de cuatro hermanos pequeños, Mariela, la segunda en orden de nacimiento de la familia Castro Espín, arribó al primer lugar superando a su hermana mayor, Deborah, quien perdió su hegemonía después de un trauma “secreto” que obviaré en este momento por delicadeza.

La directora del CENESEX en su afán por escalar, encuentra mayor competencia en el menor de sus hermanos, el mancebo coronel Alejandro, con quien mantiene una relación pasional, matizada por celos, amor, y un rencor que no radica en la superioridad de fuerzas sino en la discriminante razón de una sociedad machista, una cúpula machista, y una familia machista. Haber emergido a este mundo con el sexo de mujer le otorga cierta desventaja.

La feminista y el militar luchan a brazo partido por robar publicidad y adueñarse del trono real de la dinastía nacional. No es importante reparar en disculpas fingidas ante cualquier familiar de quien hace tan solo unos días fue asesinado a patadas por expresar su opinión sobre un parque provinciano, lo que importa es no empañar la apoteósica celebración.

Pero el folklore está distante de la familia Castro Espín. Por eso este 17 de mayo algunos querrán celebrar el día mundial contra la homofobia; y otros, el 52 aniversario de la rúbrica que oficializó la Primera Ley de Reforma Agraria. Crearon la confusión, el conflicto de intereses, y mañana querrán criticar a esos ávidos celebradores que con tal de festejar enarbolarán sonrientes la imagen de Vilma Espín sin saber si fue una actriz, una célebre luchadora o una ilustre campesina gay.

Vía elnuevoherald.com

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