¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

viernes, abril 15, 2011

PUNTO Y. APARTE



Por: El Director de Nuevo Acción, Aldo Rosado-Tuero

Se quiere avanzar a paso de carga hacia una farsa que consolide a la tiranía raulista y dé visos de veracidad a un falso cambio, con la complicidad del actual gobierno norteamericano, la iglesia católica, grandes capitales, pícaros cubanos pescadores en río revuelto, y disidentes, unos confundidos, otros sin la menor idea de como se logran las cosas en política y hasta uno que otro cómplice de la tiranía disfrazado de disidente.

Algunos dentro de Cuba, han solicitado al régimen que se siente a dialogar con ellos.

Eso piden hasta algunos muy valientes, tal vez muy bien intencionados, pero muy ignorantes en cuestiones políticas.

¿Cúando en la historia de todos los tiempos se ha visto que un tirano o una satrapía negocia con una oposición que no hace nada para dañarlo?

Los tiranos negocian SOLAMENTE cuando sus adversarios los han dañado y los tienen contra la pared.

Los sátrapas no dan nada de gratis, las concesiones hay que arrebatárselas a base de acciones contundentes.

Pedirle a un déspota—y tanto Fidel como Raúl lo son en demasía—“siéntate a conversar con nosotros”, sin salir a la calle a obligarlos a conversar porque las manifestaciones y otras acciones le han puesto la caña a tres trozos es, cuando menos, infantil.

Se acercan tiempo peligrosos para los que aspiran a la libertad total de Cuba y a la desaparición del régimen que ha sojuzgado a nuestro pueblo por más de 52 años.

La ambición de muchos, la complicidad de otros y la falta de visión política de bastantes, pudieran lograr que un falso acuerdo derrumbe las fuerzas que procuran un verdadero cambio radical que elimine el régimen totalitario de capitalismo estatal establecido por los castristas.

Las ambiciones bastardas de algunas figuras disidentes y de otros aupados a ritmo de cañonazos de fulas y propaganda de la maquinaria de la propia tiranía, que están locos por montarse en el carro "del diálogo" para ofrecerle en bandeja de plata al raulato, lo mismo que le ofrecieron por años al fidelato (sin que les hicieran el más mínimo caso) ser partes de una leal oposición que les de un barniz de legalidad democrática a la tiranía, con tal de que les tiren algunas migajas del poder, podrían clavarle el puñal en la espalda de la verdadera oposición que trata de encender el espíritu de lucha de una juventud frustrada y ya al borde de la desesperación.

Apuestan a que nuestro hambreado y adoctrinado pueblo se conforme con unos cuantos cambios cosméticos que tal vez les procure unas libritas más de comida en la rala mesa; y las falsas promesas de siempre y siga siendo el rebaño de carneros que acepta en silencio todos los sacrificios que se le exigen, en la seguridad de que 52 años de indoctrinamiento comunista han matado sus valores morales y éticos .

Se hace imprescindible que los que luchamos por la erradicación total del sistema y nos oponemos al cambio de collar para seguir con el mismo perro, levantemos nuestras voces y no cejemos ni un instante ni permitamos que se nos venda gato por liebre.

Es hora de llamar a las cosas por su nombre y de denunciar todo intento de empujarnos a aceptar otro nuevo y moderno pacto del Zanjón.

Como ayer en Baraguá la rebeldía denunció a nombres ilustres que se prestaron a aplazar las aspiraciones de libertad total para Cuba y a prolongar las cadenas de la esclavitud para nuestro pueblo, hoy tenemos que estar dispuestos a hacer lo mismo.

Nosotros por nuestra parte, en este crucial momento, asumimos una postura de total y activa protesta contra todo lo que huela a apaciguamiento y desde ahora negamos nuestra cooperación a todo lo que no sea oposición activa a la tiranía y no contribuiremos a nada que aliente a la llamada disidencia, pues Cuba no necesita una revisión de, ni unos cambios al sistema, sino la desaparición total y definitiva de el régimen que ha destruido y hecho polvo a nuestra patria.

Con la oposición activa, inteligente y consiente de que hay que arrancar de cuajo al capitalismo de estado castrista junto con sus dirigentes manchados de sangre y latrocinio, todo; con la disidencia cacahuetera, pedigüeña, colaboracionista y vende patria, nada.

Vía nuevoaccion.com

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