¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168). Jose Marti

sábado, abril 30, 2011

Esos comunistas raros

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano:

Actualmente una de las hijas de Allende ha pedido esclarecer la muerte de su padre. Se dice que una de las dos hijas de Salvador Allende que se suicidaron en Cuba, específicamente la casada con Luis Fernández Oña, alias Tirofijo, se suicidó al conocer que Allende había sido matado por personas de la guardia personal.

Se lee en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo_Mitrojin

¨El Chile bajo la presidencia del marxista Salvador Allende (1970-1973) le proveyó de información de inteligencia a la Unión Soviética, a través de sus propios emisarios en los países latinoamericanos.

También reorganizó la inteligencia chilena de acuerdo a directivas sugeridas por el KGB. El historiador Christopher Andrew argumenta que el apoyo financiero que recibió Allende a través de los canales extraoficiales del KGB probablemente tuvieron un papel decisivo en la final victoria parlamentaria del chileno, luego de las reñidas elecciones presidenciales de 1970.10

De acuerdo al libro, Allende hizo una solicitud personal de dinero soviético a través de su contacto personal, el oficial del KGB Svyatoslav Kuznetsov, quien había llegado urgentemente a Chile desde la ciudad de México para ayudar a al mandatario chileno. La asignación original de dinero para esas elecciones era de 400.000 dólares estadounidenses, y un subsidio personal de 50.000 USD directamente otorgados a Allende. Andrew argumentaría que esa ayuda del KGB habría sido un factor decisivo, ya que Allende logró ganar por un margen muy estrecho, de sólo 39.000 votos, de un total de 3.000.000 de sufragios. Después de las elecciones, el entonces director del KGB Yuri Andrópov obtuvo permiso para una partida adicional de dinero y otros recursos del Comité Central de PCUS para asegurar la victoria de Allende en el Congreso (ya que no había ganado por el margen de votos necesario como para autoproclamarse presidente de la República).

En su solicitud del 24 de octubre, declaró que el KGB "llevará a cabo las medidas designadas a promover la consolidación de la victoria de Allende y su elección como presidente del país".

En su archivo del KGB, se dice que Allende "declaró su voluntad de cooperar de manera confidencial y de proveer la asistencia necesaria [al organismo de seguridad e inteligencia soviético], ya que él se consideraba amigo de la Unión Soviética. Gustosamente compartiría información.."




Por Tania Díaz Castro


Santa Fe, La Habana, 28 de abril de 2011, (PD) Allá por la década del sesenta del siglo pasado un amigo me llevó en su auto a recorrer Santiago de Chile, los suburbios y su barrio más aristocrático. En este último nos detuvimos ante la bella casa del poeta Pablo Neruda y luego en la del comunista Salvador Allende, la que más me impresionó Mi sorpresa no tenía límites y le solté a mi amigo aquella pregunta que aún puedo repetirla, sin duda alguna: ¿Comunistas ricos?

Pues sí -me respondió mi amigo-, en el mundo hay muchos comunistas ricos, sobre todo aquellos que llegan al poder. Pero lo peor de todo es cuando tienen mentalidad burguesa.

¿Cómo asimilar en aquellos momentos la respuesta de mi amigo? Con el paso de los años pude comprenderla mejor.

Lo peor no eran las residencias, que pudieron haberlas heredados de sus abuelos o sus padres, sino que tuvieran mentalidad burguesa.

A Neruda, entonces, ni siquiera lo salva su admirable y honda poesía. A Salvador Allende -1908-1973-, tampoco lo salva su trágico suicidio en el Palacio de la Moneda.

El que fuera su jefe de escolta, el chileno Max Marambio, condenado en ausencia hoy en Cuba a 20 años de cárcel por asuntos de dinero, dejó dicho en su libro Las armas de ayer, publicado en La Habana en 2008, que en vez de comunista o marxista, Allende fue un socialista utópico, porque no se sentía orgánicamente integrado a una clase, a la que en realidad no pertenecía.

En su libro hace hincapié en la personalidad burguesa del político chileno: “Al mirar, no sólo ladeaba la cabeza como un zorzal, sino que en el ambiente político de Chile se sentía como un caballo de raza metido en un potrero con un grupo de pingos”.

Comenta con admiración sincera como Salvador Allende gustaba de beber whisky después de las comidas, gracias a los diplomáticos cubanos que lo abastecían, ya que en Chile era difícil conseguir esa bebida.

“Vestía siempre muy elegante”, narra Marambio, “propio de los rezagos aristocráticos de su clase. Usaba ropas de marcas muy costosas, preferiblemente blancas, como por ejemplo, chaquetas tweed, suéteres Burberrys de alpaca, corbatas originales y pañuelos de seda china para el bolsillo superior de la chaqueta. Incluso gustaba de alfombras persas donde poner sus pies”.

Para lograr las mejores combinaciones tenía a Gaby, una empleada que lo ayudaba mañana, tarde y noche, a vestirse y para completar su felicidad, como cualquier buen burgués, moderno y liberal, tenía a Miriam Contreras Bell (1928-1999), veinte años menor que él, muy bella y más conocida como La Payita, su secretaria y amante y la única persona que lo vio momentos antes de quitarse la vida, en su despacho presidencial.

Las lujosas mansiones de ambos, llamadas María y Allende, se comunicaban por un patio común, al que se ingresaba de forma secreta por una puerta ubicada en la esquina de las calles Jorge Isaac y Guardia Vieja. En la primera vivía Allende con su esposa y sus hijos y en la segunda, la señora Contreras con su esposo y sus hijos.

La Payita fue, sin duda, el gran amor de Salvador Allende, un hombre, según sus biógrafos, de grandes virtudes y grandes defectos, tan enemigo de la violencia política que muy probablemente nunca miró con buenos ojos que bajo su corto mandato la embajada cubana llegara a convertirse en un verdadero búnker, con un gran arsenal bélico y más de 119 personas, entre ellas, 43 miembros de las Tropas Especiales al mando del entonces capitán Patricio de la Guardia.

Antes de quitarse la vida, salvó de la muerte a su amante, ordenándole que se marchara de La Moneda. Según cuentan, esta mujer le fue fiel hasta morir a los 74 años, en Chile.

Vía baracuteycubano.blogspot.com

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